Las mujeres no tienen la exclusiva en sufrir de la depresión puerperal, uno número creciente de padres se reportan que la están sufriendo.
En un estudio de más de cinco mil parejas en los EEUU con nuevos bebés, el 10% de los papás estaban deprimidos de manera significativa.
El porcentaje de mujeres afectadas se mantuvo dentro del ámbito esperado basado en investigaciones previas.
Lo que es nuevo es el riesgo de depresión en el padre después del nacimiento de un bebé.
Un 10% de casos de depresión posparto en los hombres, de acuerdo a los investigadores, constituye más del doble de la frecuencia en la población masculina, general, en ese país.
La mayoría de las personas, incluyendo profesionales en el campo de la salud mental, no piensan en que los padres puedan sufrir de este tipo de depresión, nos informa el Dr. James F. Paulson, quien fuera el autor de la investigación.
El profesor de pediatría en la Universidad de Virginia, que publicara su estudio en el Journal of Pediatrics, afirma que este tipo de hallazgo puede estimular el reconocimiento público de este fenómeno, hasta ahora desconocido.
Los hallazgos están basados en los resultados de un estudio nacional que fuera destinado a evaluar el desarrollo temprano de los niños.
Paulson y sus colaboradores utilizaron informaciones obtenidas de 5,089 parejas con un bebé de nueve meses.
Uno de los instrumentos utilizados medía la presencia de la depresión en los padres del bebé, con resultados por encima de un umbral establecido, consideradas como evidencia de esta condición.
En general, se demostró en el estudio, que madres que obtenían un valor por encima del umbral reportaban menos interacción con sus recién nacidos — jugando con ellos, o cantándoles — que las madres que estaban por debajo del límite.
Madres depresivas eran asimismo poco inclinadas a dar el seno o a poner a los bebés a dormir en sus espaldas, ambas medidas consideraciones de importancia para prevenir la muerte prematura del infante.
Los padres deprimidos también reportaron menos juegos con los hijos.
Mientras que las esposas de los padres deprimidos, asimismo mostraban señales de distanciamiento de sus vástagos, enfatizando el efecto que puede tener la depresión de un esposo en el otro.
Cantarles, leerles, acariciarlos son interacciones de importancias extremas con el recién nacido, que son esenciales para el desarrollo temprano, nos afirma Paulson.
Por consecuencia, la identificación de la depresión del posparto es de importancia singular, en cualquiera de los progenitores, para los padres y para sus recién nacidos.
Sin embargo, y a pesar de que existe una concientización creciente de la depresión puerperal entre las mujeres, nuevas madres no siempre son evaluadas por esta condición, lo que resulta en que muchos casos pasen desapercibidos.
La situación con los padres puede que sea peor, afirma Paulson.
El investigador recomienda que tanto los padres, como los profesionales permanezcan alertas por las señales de que después del nacimiento de un niño, la depresión puede hacer su aparición sorpresiva. Ya que cuidar de un recién nacido requiere mucho esfuerzo entre las especies mamíferas, donde la nuestra no es excepción.
Los síntomas y la duración de los mismos son señales de alerta.
Imagen
Depresión de posparto masculina.
