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El cerebro y nuestras emociones

Sábado, Octubre 24th, 2009

El cerebro humano está formado por varias zonas diferentes que evolucionaron en distintas épocas. Cuando en el cerebro de nuestros antepasados crecía una nueva zona, generalmente la naturaleza no desechaba las antiguas; en vez de ello, las retenía, formándose la sección más reciente encima de ellas.

Esas primitivas partes del cerebro humano siguen operando en concordancia con un estereotipado e instintivo conjunto de programas que proceden tanto de los mamíferos que habitaban en el suelo del bosque como, más atrás aún en el tiempo, de los toscos reptiles que dieron origen a los mamíferos.

La parte más primitiva de nuestro cerebro, el llamado ‘cerebro reptil’, se encarga de los instintos básicos de la supervivencia -el deseo sexual, la búsqueda de comida y las respuestas agresivas tipo ‘pelea-o-huye’.

En los reptiles, las respuestas al objeto sexual, a la comida o al predador peligroso eran automáticas y programadas; la corteza cerebral, con sus circuitos para sopesar opciones y seleccionar una línea de acción, obviamente no existe en estos animales.

Sin embargo, muchos experimentos han demostrado que gran parte del comportamiento humano se origina en zonas profundamente enterradas del cerebro, las mismas que en un tiempo dirigieron los actos vitales de nuestros antepasados.

‘Aun tenemos en nuestras cabezas estructuras cerebrales muy parecidas a las del caballo y el cocodrilo’, dice el neurofisiólogo Paul MacLean, del Instituto Nacional de Salud Mental de los EE.UU.

Nuestro cerebro primitivo de reptil, que se remonta a más de doscientos millones de años de evolución, nos guste o no nos guste reconocerlo, aún dirige parte de nuestros mecanismos para cortejar, casarse, buscar hogar y seleccionar dirigentes. Es responsable de muchos de nuestros ritos y costumbres (y es mejor que no derramemos lágrimas de cocodrilo por esto).

EL SISTEMA LÍMBICO O CEREBRO EMOCIONAL

El sistema límbico, también llamado cerebro medio, es la porción del cerebro situada inmediatamente debajo de la corteza cerebral, y que comprende centros importantes como el tálamo, hipotálamo, el hipocampo, la amígdala cerebral (no debemos confundirlas con las de la garganta).

Estos centros ya funcionan en los mamíferos, siendo el asiento de movimientos emocionales como el temor o la agresión.

En el ser humano, estos son los centros de la afectividad, es aquí donde se procesan las distintas emociones y el hombre experimenta penas, angustias y alegrías intensas

El papel de la amígdala como centro de procesamiento de las emociones es hoy incuestionable. Pacientes con la amígdala lesionada ya no son capaces de reconocer la expresión de un rostro o si una persona está contenta o triste. Los monos a las que fue extirpada la amígdala manifestaron un comportamiento social en extremo alterado: perdieron la sensibilidad para las complejas reglas de comportamiento social en su manada. El comportamiento maternal y las reacciones afectivas frente a los otros animales se vieron claramente perjudicados.

Los investigadores J. F. Fulton y D. F. Jacobson, de la Universidad de Yale, aportaron además pruebas de que la capacidad de aprendizaje y la memoria requieren de una amígdala intacta: pusieron a unos chimpancés delante de dos cuencos de comida. En uno de ellos había un apetitoso bocado, el otro estaba vacío. Luego taparon los cuencos. Al cabo de unos segundos se permitió a los animales tomar uno de los recipientes cerrados. Los animales sanos tomaron sin dudarlo el cuenco que contenía el apetitoso bocado, mientras que los chimpancés con la amígdala lesionada eligieron al azar; el bocado apetitoso no había despertado en ellos ninguna excitación de la amígdala y por eso tampoco lo recordaban.

El sistema límbico está en constante interacción con la corteza cerebral. Una transmisión de señales de alta velocidad permite que el sistema límbico y el neocórtex trabajen juntos, y esto es lo que explica que podamos tener control sobre nuestras emociones.

Hace aproximadamente cien millones de años aparecieron los primeros mamíferos superiores. La evolución del cerebro dio un salto cuántico. Por encima del bulbo raquídeo y del sistema límbico la naturaleza puso el neocórtex, el cerebro racional.

A los instintos, impulsos y emociones se añadió de esta forma la capacidad de pensar de forma abstracta y más allá de la inmediatez del momento presente, de comprender las relaciones globales existentes, y de desarrollar un yo consciente y una compleja vida emocional.

Hoy en día la corteza cerebral, la nueva y más importante zona del cerebro humano, recubre y engloba las más viejas y primitivas. Esas regiones no han sido eliminadas, sino que permanecen debajo, sin ostentar ya el control indiscutible del cuerpo, pero aún activas.

La corteza cerebral no solamente es el área más accesible del cerebro: sino que es también la más distintivamente humana. La mayor parte de nuestro pensar o planificar, y del lenguaje, imaginación, creatividad y capacidad de abstracción, proviene de esta región cerebral.

Así, pues, el neocórtex nos capacita no sólo para solucionar ecuaciones de álgebra, para aprender una lengua extranjera, para estudiar la Teoría de la Relatividad o desarrollar la bomba atómica. Proporciona también a nuestra vida emocional una nueva dimensión.

Amor y venganza, altruismo e intrigas, arte y moral, sensibilidad y entusiasmo van mucho más allá de los rudos modelos de percepción y de comportamiento espontáneo del sistema límbico.

Por otro lado — esto se puso de manifiesto en experimentos con pacientes que tienen el cerebro dañado — esas sensaciones quedarían anuladas sin la participación del cerebro emocional. Por sí mismo, el neocórtex sólo sería un buen ordenador de alto rendimiento.

Los lóbulos prefrontales y frontales juegan un especial papel en la asimilación neocortical de las emociones. Como manager’ de nuestras emociones, asumen dos importantes tareas:

·     En primer lugar, moderan nuestras reacciones emocionales, frenando las señales del cerebro límbico.

·     En segundo lugar, desarrollan planes de actuación concretos para situaciones emocionales. Mientras que la amígdala del sistema límbico proporciona los primeros auxilios en situaciones emocionales extremas, el lóbulo prefrontal se ocupa de la delicada coordinación de nuestras emociones.

Cuando nos hacemos cargo de las preocupaciones amorosas de nuestra mejor amiga, tenemos sentimientos de culpa a causa del montón de actas que hemos dejado de lado o fingimos calma en una conferencia, siempre está trabajando también el neocórtex.

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El cerebro.

El erotismo fisiológico y la Neurociencia Aplicada

Sábado, Octubre 24th, 2009

En esta ponencia deseamos abordar las dificultades que, en nuestra opinión, encontraremos si deseamos analizar psicológicamente todos los problemas que nos confrontan en nuestras vidas.

Hemos utilizado el psicoanálisis en tiempos pasados para intentar explicar ad nauseam, todos los fenómenos — peculiares o no — que nos llenaban de curiosidad, más que nada, por no entenderlos bien.

La taxonomía diagnóstica en la psiquiatría no diferencia en detalle muchos de los trastornos que son indígenas a la naturaleza del ser humano — y, quizás, por extensión, a otros géneros animales — lo que a veces, a menudo, nos confunde.

La ansiedad frente a extraños, es parte del desarrollo normativo de nuestra especie y constituye una modalidad de nuestro comportamiento que nos asiste a evitar riesgos asumidos con quienes nos son desconocidos. Aunque, hoy se considera como otra forma de desequilibrio emocional — así lo dicta nuestra Biblia, DSM-ETC…

La enuresis. El destacado Profesor Richard Jenkins, la consideró un ‘evento fortuito’ de la niñez. DSM-IV-TR, la incluye como una más de sus extravagantes categorías diagnósticas.

Existen algunos animales, cuyos comportamientos han sido, por inferencia, entendidos como expresiones de la capacidad del altruismo que lindan en los de nuestra moralidad humana. Este aspecto único de la conducta animal, J. B. S. Haldane lo había designado como, ‘selección de familiares’ (kin selection). Concepto que formó parte esencial del constructo de la sociobiología de E. O. Wilson, quien lo ha repudiado recientemente, para el asombro de muchos.

La ventaja de poder entender el altruismo animal como programa estructurado en los genes, era que nos permitía pensar que poseemos virtudes que son favorables a nuestra supervivencia y que éstas son programadas o instintivas.

Pero, no siempre las verdades en que se fundan nuestras teorías, permanecen inmutables.

El mundo de la ciencia cambia subrepticia y vertiginosamente. Acerca de este fenómeno discurriremos cuando examinemos los instintos y sus aplicaciones a la conducta del ser humano.

Lo que más adelante haremos.

Para el diagnóstico psiquiátrico, ‘DSM-ETC’, no nos ofrece ayuda auténtica, ya que, por muchos, está siendo considerada, justificadamente, como lo que es: un arma del mercadeo de la psiquiatría, un subterfugio poderoso en la lucha contra las constricciones impuestas por los seguros médicos norteamericanos para no pagar por los diagnósticos psiquiátricos y un artilugio nosológico para enriquecer a las compañías productoras de fármacos, quienes se benefician de la introducción de medicinas para enfermedades ilusorias — la última: prosperidad compartida y demostrada.

En su libro de aparición reciente, Shyness: How Normal Behavior Became a Sickness, autor, Christopher Lane, relata de cómo en los años setentas del siglo pasado, un grupo de psiquiatras norteamericanos redactó la nosología de nuestra profesión, desde sus butacas bien ‘aceitadas’ por los intereses creados de los productores de medicinas psicotrópicas — varios de entre ellos aún son mis muy estimados y, acaudalados, amigos, residentes de Orange County, San Diego.

Dicho sea de paso, el libro de C. Lane y su compañero en espíritu, The Loss of Sadness: How Psychiatry Transformed Normal Sorrow into Depressive Disorder por A. Horwitz, deben de ser estudiados por toda persona preparada.

Los psiquiatras en cargo del DSM proyecto, se dedicaron , bajo la dirección de Robert Spitzer en 1974, a la expansión de un librito delgado, DSM I que en los años setentas se publicó presentado con una encuadernación humilde, con espina de espiral plástico negro, y que pocos usaban o entendieran. Logrando una transformación dramática a la divulgación actual de un manual voluminoso que se vende con libretos accesorios, y, que combinados, se hacen pasar como una verdadera enciclopedia de conocimientos que no contienen. En la última edición (DSM-IV-TR), el número de los diagnósticos psiquiátricos ha crecido vertiginosamente. Uno de entre ellos, la ansiedad social, y otros más, sin razón justificadora, se convirtieron clasificable dentro de la categoría de los Trastornos de la Ansiedad y de la Personalidad.

Lo que consiste en una parodia de la realidad.

El precio para adquirir estos libros es muy alto, pero atrae a quienes, sin saber nada acerca de la psiquiatría, como tantos psiquiatras, pretenden conocerla…

El manual se constituyó en un golpe de fortuna inesperado para la industria farmacéutica. En una investigación soportada por memorándums secretos, Lane nos ilumina, en su libro, de la manera y de cómo muchas decisiones diagnósticas, carentes de fundamentos, hicieron su entrada en DSM. Mientras que nos informa de manera lúcida que DSM, habiendo transformado el modo de cómo hoy pensamos en psiquiatría, nos ha hecho mucho daño a todos.

Basado en esas premisas y motivado por un deseo de amplificar el entendimiento básico de lo que nos hace humanos. De lo que nos enferma mentalmente y de lo que nos diferencia de nuestros familiares cercanos — otros simios — especialmente los chimpancés y los bonobos — hemos decidido explorar de nuevo esta área que aún, permanece confusa, en las ciencias del comportamiento humano.

Ciencia por computación

Los hechos acerca de la psiquiatría, como ciencia ya no los dicta DSM-ETC, ni los revelan científicos trabajando en sus torres de marfil académicas, conduciendo investigaciones basadas en el examen de poblaciones selectas por medio de la entrevista estructurada.

Esos métodos son asuntos del pasado.

La ciencia actual, está comenzando a ser resultado de la habilidad en el manejo de las computadoras — si quien lo hace, sabe cómo programarlas.

En su edición de enero 14 del 2008, el importante noticiero británico, The Economist, nos alerta de los trabajos decisivos que algunos científicos chinos han hecho en tiempos recientes, para esclarecer los trayectos neurológicos que siguen las actividades cerebrales de los drogadictos. Lo extraordinario aquí es que los científicos chinos lograron esta proeza científica sin haber abandonado su laboratorio y sin conducir experimentos formales.

Lo hicieron, adecuadamente, frente a sus monitores. Siguiendo programas meticulosamente diseñados y sometiendo los resultados a análisis rigurosos. (Véase, Going by the Book).

Cuando contemplamos estos avances y, cuando examinamos lo que hoy se considera como ciencia y lo que se pasa como hecho científico, nos preguntamos: ¿Tenemos que asentir con todo aquello lo que se propone como conocimientos, aceptando ideas — presumidas como doctrinas establecidas — sin someterlas al juicio crítico? O, ¿debemos de investigarlas y derivar nuestras propias suplencias?

¿Debemos aceptar DSM-ETC como una Biblia?

Biblia, ¿de qué? Para mí, es necesario que establezcamos una dialéctica con quienes introducen nuevos conceptos, para corroborarlos o desecharlos, si es que estos últimos despiertan nuestro interés.

Nuestra tesis

Aquí profundizaremos, en la esencia de tres pulsiones por todos reconocidas y, a medida que progresamos en sus entendimientos, consideraremos asuntos relacionados a su aplicación — que no nos son tan familiares — añadiendo elementos de soporte a nuestro estudio.

Nos ocuparemos con las actividades instintivas de las actividades siguientes:

• Comer

• Reproducción y

• Moralidad

Aunque para muchos, ya veremos, puede que hayan más de 4,000 variedades de instintos que nos impelen a acciones involuntarias que, a su vez, garantizan la preservación y la perpetuación de nuestra especie, para otros son las cuatro efes en inglés: food, fight, fear y sex… Los que nos obliga a pensar: ¿En qué consisten los instintos?

Los instintos como metáfora de enfermedad mental

Mi proposición se basa en lograr un entendimiento clínico de las fuerzas que salvaguardan nuestras existencias y las que, vía su propagación hedonista o controlada, y haciendo uso de las mismas para fines otros de los que la Naturaleza propuso, hoy se consideran patologías psicosomáticas, por DSM…

Organizaremos esta lección de la siguiente manera:

• Introducción al entendimiento de ciertos instintos básicos

• La neurociencia del placer y del deseo (el sexo)

• Comer

• La moralidad (o el deber)

Instinto

En esencia, los instintos pueden definirse como una disposición inherente en un organismo vivo hacia ciertos comportamientos. Estos comportamientos son fijos, hereditarios e innatos, y se expresan como patrones constantes de respuestas a ciertos estímulos.

En el reino animal abundan estándares de acciones precisas que son independientes del aprendizaje. Entre las más comunes se catalogan las actividades reproductivas, construcción de nidos, rituales de cortejo, territorialidad, e hibernación entre muchas más.

Cualquier estímulo que provoque una respuesta automática, desencadena la acción de mecanismos — ya dispuestos para responder — a una amenaza u otra urgencia vital. La respuesta involuntaria está mediada a su vez por la acción de redes neurales que funcionan vía la operación de mensajeros hormonales.

En los vertebrados superiores, grupo al que pertenecemos como especie, las glándulas endocrinas que se involucran en nuestras respuestas automáticas se estimulan bajo la dirección directa de las actividades del hipotálamo.

Pero, existen dinamismos de naturaleza especial — como representan el deseo de acumular nuevos conocimientos, la inclinación a comunicar y demostrar nuestras ideas, la organización económica, la tendencia hacia la religiosidad, o hacia la estructura política — que pueden considerarse actividades que, siendo universales, y que aunque promueven nuestro bienestar y adaptación no son esencialmente instintivas.

Estas últimas funciones, asimismo, se afinan por medio del entrenamiento y el aprendizaje.

Los instintos tienen antecedentes evolutivos, ya que de acuerdo con Darwin, cualquier característica que confiere mayores posibilidades para la supervivencia y procreación será considerada una adaptación, siendo, eventualmente, incorporada como comportamiento instintivo por todos los miembros de una especie dada.

Lo último se conoce desde 1896 como el Efecto de Baldwin

Este constructo propone un mecanismo para la selección específica de una habilidad para nuevo aprendizaje. Descendientes seleccionados de entre toda lechigada tendrán una capacidad incrementada para la asimilación de nuevos conceptos, en lugar de permanecer dependientes de las capacidades que son fijas y codificadas por lo genes. Significando que ciertos comportamientos persistentes pueden modificar la evolución adaptiva de algunos grupos. Mientras que otros, asimismo se extinguen, como se reconoce en el fenómeno de la adiaphoria, o la falta de respuesta a un estímulo después de una serie de estímulos anteriores.

El ejemplo más común del Efecto de Baldwin es el de un grupo animal que, súbitamente, se encuentra amenazado por un nuevo predador. Los individuos que incorporan más rápidamente fórmulas para evadir el nuevo enemigo lo agregarán como conducta y luego ésta será transmitida a sus descendientes como instinto.

Hay cierta elegancia en el concepto anteriormente descrito.

Más adelante esta teoría avanzó el entendimiento de lo que hoy se conoce como el equilibrio puntuado.

El equilibrio puntuado es una teoría en la biología evolutiva que propone que la evolución entre especies que se reproducen sexualmente ocurre en saltos repentinos, separados por períodos muy largos donde muy pocos cambios ocurren.

De acuerdo a esta teoría la evolución fenotípica — la evolución de características codificadas por el genoma — está localizada en eventos raros de ramificaciones genéticas (cladogénesis) y que ocurre de manera relativamente rápida si se compara con los de otros géneros de mayor estabilidad en existencia.

La definición y la aplicación de los instintos, como término, asimismo han experimentado revisiones evolutivas como concepto. Algo que muchos no han realizado, ya que continúan el uso del vocablo ‘instinto’ del modo tradicional.

La definición científica de instinto, hoy aceptada, y su evolución final

Como expresión, la palabra ‘instinto’ ha tenido muchos usos en la psicología y sus aplicaciones universales han sido plétora desde Aristóteles. Sus connotaciones científicas y su status formal se atribuyen al genio de W. Wundt quien en 1870 estableció el primer laboratorio para el estudio de la psicología. En esos tiempos la psicología se consideraba parte de la filosofía, pero progresivamente, el comportamiento humano y el animal hoy se consideraran provincia del método científico y parte de la biología.

En el siglo XIX la mayoría de los comportamientos repetitivos se consideraban instintivos. Una revisión de la literatura de entonces, dieron crónicas de 4000 instintos humanos, como antes mencionáramos.

En 1960 una conferencia dirigida por Frank Beach, un pionero en la psicología experimental, resultó en la restricción de la aplicación del término.

Para el año 2000, una revisión de los textos más importantes en psicología, sólo produjo una sola referencia a la palabra ‘instinto’.

Lo que nos deja con la impresión de que cualquier comportamiento repetido puede ser considerado ‘instintivo’. Como asimismo puede serlo cualquier comportamiento en el que existe un componente innato pronunciado.

De acuerdo a los expertos. Para que un comportamiento repetitivo pueda ser clasificado como instinto debe de ser:

• Automático

• Irresistible

• Ocurrir como parte del desarrollo individual

• Debe de ser provocado por algún estímulo del entorno

• Debe de aparecer igualmente en todos los miembros de la misma especie

• No puede ser sujeto a modificación

• Y debe gobernar comportamientos por los cuales el individuo no necesita entrenamiento.

La ausencia de uno ó más de los criterios establecidos, elimina la clasificación del comportamiento como instintivo.

Si lo antedicho se aplica con rigor científico a nuestras conductas humanas, entonces se puede concluir, que ninguno de nuestros comportamientos puede incluirse como si fuese producto de los instintos.

Para nosotros, el compromiso es: que lo que de antes llamáramos instintos, hoy se consideran fuerzas de motivación, como lo son el comer, la agresión y la sexualidad.

Para la neurociencia moderna las fuerzas de motivación que poseemos se multiplican en número cada día, consecuencia de nuestro entendimiento más detallado de las motivaciones de otras especies aplicadas a la nuestra.

En esencia, se argumenta que los seres humanos carecen de instintos, ya que los ‘instintos’ en nosotros, como el hambre, la sexualidad y la agresión pueden ser inhibidos y controlados — lo que constituye la esencia de nuestro objetivo en esta ponencia.

La neurociencia de las fuerzas que nos motivan

En su libro, The Tangled Wing: Biological Constraints in the Human Spirit, Melvin Konner, antropólogo y psiquiatra, nos ilustra, de manera exhaustiva, los procesos neurales y endocrinos que median ciertas, sino todas, las actividades humanas resultados directas de las fuerzas que nos motivan, de modo idéntico, cuando actúan como ‘instintos’ en otros animales.

En esencia, nuestra capacidad para amar, para ser buenos padres, para la auto-inmolación por causas nobles, para ser leales a nuestras parejas, para resistir, o para desear el cambio, son actividades evolutivas y adaptivas que pueden ser modificadas por la necesidad y por la cultura.

La actividad sexual en nuestra especie

Desde que abandonáramos la sabana y nos congregáramos en aldeas, comenzaríamos a entender que la sexualidad en nuestra especie era algo que no se expresaba de manera idéntica a la de otros simios.

En su libro, The Third Chimpanzee, fisiólogo Jared Diamond, describe cabalmente los aspectos neurobiológicos de la sexualidad humana en todos sus aspectos, incluyendo la necesidad imperiosa que tenemos de copular en privado.

¿Cómo lograríamos acatar, todos, esa noción universal? No lo sabemos.

Seleccionamos ese aspecto de nuestra sexualidad, ya que es uno que, por ‘cortesía’ del Internet, tenemos prueba de que puede subvertirse — por los fines que sean — para que se exhiba a millones de voyeurs en la red.

Estudiando la sexualidad en la historia del ser humano, historiadoras Reay Tannahill y Elizabeth Abbott, nos iluminan en detalle, como asimismo lo hace Rudolph Bell, en el hecho de que nuestras actitudes y comportamientos en este aspecto particular de nuestro desarrollo social han evolucionado de maneras que nos sorprenden.

Los comportamientos de ascetas, abstemios sexuales, como John Kellogg y muchos otros que considerarían el sexo como mensaje diabólico, nos conlleva a postular que ciertos comportamientos humanos no son más que productos de nuestra biología hecha confusa por la imposiciones del imperativo moral y nada más.

A este fenómeno — no extraño para el psicoanálisis — lo llamaría Freud la sublimación de los instintos.

Los esposos Kellogg, Ella y John Harvey, vivieron una unión matrimonial beatífica, basada en la abstención total de la cohabitación sexual, mientras que igualmente practicaran el vegetarianismo y formas del ascetismo moral y físico más estricto.

Luego de 20 años de felicidad conyugal, Ella, se enfermó y duró veinte años más, viviendo como reclusa, a quien nadie vería, hasta el día de su muerte.

¿Qué diría DSM-ETC acerca de la condición de esta desafortunada mujer?

Algunos podrán considerar que ambos padecieron de la ‘anorexia sexual’.

Un curioso detalle del comportamiento de John Harvey es que todas las mañanas uno de sus asistentes le administraba una enema fría. Hábito estudiado por Joanne Denko, quien lo llamara Klysmaphilia.

Para DSM-IV-TR es, clismafilia 302.9.

Para una reseña concisa de las vidas de los hermanos, John Harvey y Will Keith Kellogg, recomendamos mi artículo, El Desayuno: ‘Comida’ de la que todos hablan y nadie sabe.

¿Podemos, entonces, presumir, sin entendimientos profundos, que existe una entidad que puede considerarse ‘adicción sexual’? O por extensión, otra, ¿la ‘anorexia sexual’?

Hablemos del comer, otra más de nuestras fuerzas de motivación

El comer, y de cómo comemos, para el hombre ‘civilizado’ ha sido la base sobre la que nuestra epidemia de las disorexias se asienta.

Podemos decir que el ser humano, ha sido peculiar en su modo de relacionarse con la comida, logrando hacerla una panoplia multifacética sobre la que restan casi todos nuestros valores como expreso en mi lectura: La Dieta Paleolítica: Paraíso Perdido.

Pero, la comida, asimismo ha sido, como el sexo, transformada en una miríada de cosas que, inicialmente les serían foráneas.

No tenemos hoy la anorexia, sino que gozamos de la bulimia, la obesidad, el comer compulsivo, para algunos existe la hiperorexia, y las otras patologías asociadas la ingestión de cosas no supuestas a ser comidas.

De nuevo encontramos condiciones que van de la restricción severa de alimentos igualada con el ascetismo, al consumo desordenado e implacable de comidas ricas en exceso.

Entonces, contamos con la moralidad como fuerza que nos motiva y con el altruismo, que siendo destronado, ha sido relegado a ser un mero comportamiento animal.

Aunque, para muchos primatologistas, el altruismo es parte de la moralidad entre simios que, prefieren pasar hambre, al oprimir una palanca que les proveería alimento al costo del sufrimiento de otro mono.

Lo que nos sorprende, es que en su estado natural, no existen modelos o réplicas entre los animales de los excesos hedonistas que caracterizan a nuestro género — como tampoco existen las actividades de privaciones extremas que nos imponemos a nosotros mismos en búsqueda de goles exaltados o estéticos.

Para hacer nuestro propósito más complejo, parece ser que cada día nos sorprenden nuevas ‘enfermedades’, provenidas de nuestro modo de vida.

De acuerdo al psicólogo británico Oliver James, en su nuevo libro, The Selfish Capitalist: The Origins of Affluenza, nuestro bienestar y progreso en el mundo actual presagia más problemas psiquiátricos futuros para la raza humana. La única especie que cuenta potentados de la envergadura de Bill Gates entre sus miembros.

De acuerdo a James, la Organización Mundial de la Salud (OMS) predice que la depresión, como enfermedad, está camino a convertirse en la segunda dolencia más diseminada mundialmente, después de las aflicciones cardíacas, lo que se proyecta ocurrirá cerca del año 2020.

Por supuesto, el nombrado científico, autor de un previo volumen en este respecto, nos alerta a que la afluencia no sólo no nos proporciona la felicidad, sino que nos hace infelices o nos deprime clínicamente.

La moralidad

Las aplicaciones de la moralidad en el ser humano nos recuerda de la famosa Paradoja del Cerebro de Boltzmann, basada en el estudio de la entropía en el campo de la cosmogonía.

Cada uno de nosotros es un individuo en sus capacidades e inclinaciones únicas — como aseveráramos cuando escribiéramos acerca de la anorexia en Así Hablan los Expertos.

Todos somos especiales…

Cuando hemos saciado las demandas de nuestras necesidades básicas, otras tendencias nos urgen a buscar su satisfacción revivida y repetida para renovar la experiencia de nuestro placer. De esa inclinación derivan algunas de las tendencias, que últimamente descontrolan nuestra homeostasis y nos conducen a la debacle moral que nos causa la ruina y la que pretendemos justificar con una etiqueta diagnóstica y la prescripción de una píldora.

Ahí puede que entre el auxilio provisto por DSM-ETC.

Pregunten a los expertos…

Mientras tanto, esperen mi próxima ponencia: DSM- ETC. Razón, sinrazón, Historia: ‘El Futuro de una Ilusión, o ¿la Ilusión de un Futuro?’…

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Pérdida de la virginidad por P. Gaugin.

El hechizo fascinante de la coherencia del ego

Sábado, Octubre 24th, 2009

Los santos sepulcros

Los cementerios forman parte importante, aunque reciente, del desarrollo evolutivo de nuestro género.  Nuestros antepasados comenzaron a enterrar sus muertos hace unos 40 mil años, durante el período paleolítico superior — con todos sus misterios, esta costumbre permanece única y exclusivamente humana.

Las razones por la cuales el homínido que somos, decidiría enterrar a sus semejantes es desconocida, sin embargo, se entiende que no fuera una actividad característica o especial de culturas específicas, sino que, de alguna u otra manera, hace unos 40 mil años todos los seres humanos, donde quiera que existieran, y sin conexión entre ellos, empezarían a hacer lo mismo — todos. ¿Coincidencias, simetrías? Nadie lo puede explicar, pero, del mismo modo que las aves alzan al unísono sus vuelos migratorios y que todos nuestros antepasados comenzaran a cultivar la tierra simultáneamente, todos empezaron a enterrar sus muertos — todos, al mismo tiempo. (Para una fuente erudita de información pertinente: When Burial Begins Br. Archæology (66) Aug. 2002).

El ADN universal

El ADN universal es una adaptación figurada del poder organizador del código genético, aplicada desde al microcosmos celular al cosmos sideral.

Por ejemplo, eventos que, no siendo interrelacionados aparecen de modo simultáneo y sin conexión por todas partes.

El proceso del inhumo humano continuaría su evolución, volviéndose elaborado y ornado, adquiriendo formas de arte imponente y simbólico a la vez — El ser humano consagrando como cementerios los lugares donde, primero, las fosas comunes, después las catacumbas y más tarde los mausoleos se encontrarían.

Mucho arte, mucha ciencia, mucho misterio y mucha intriga se asocian a los lugares históricos donde yacen los restos de nuestros antecesores, consignatarios de la continuidad histórica que nos sirve para nuestra coherencia como seres que somos, pensantes y emotivos.

La esencia del significado y la razón que inspirara nuestros rituales constituyen una parte esencial, aunque poco entendida, en nuestro entendimiento propio mientras que sus aplicaciones son infinitas.

El hombre y su historia

Los emperadores japoneses, los faraones de Egipto, los emperadores Aztecas, los Incas, los nórdicos de Escandinava, los Anasazi, las tribus del África primitiva, el último emperador de Etiopía, el actual dictador norcoreano, y aún los Papas del Vaticano, se adjudican que una fuerza divina ha ungido a todos quienes después de haber ocupado el trono del poder, se inhuman en sus sarcófagos, desde donde, en silencio profundo, mantienen una posición que los coloca por encima de todos los demás seres mortales.

En esencia, en esto consiste su forma de inmortalidad.

Seres eternos que nos controlan desde sus tumbas opulentamente ornamentadas.

En el Vaticano, todos los Papas sepultados proclaman descendencia directa (aunque refutable) del primer arzobispo de Roma — el apóstol San Pedro. En las dinastías del Japón, de la Corea del Norte, de la Etiopía de Selassie, en la mayoría de las tribus de los nativos de Norteamérica, como igualmente sería en las civilizaciones azteca y la egipcia. El folklore autóctono, asistido por los sacerdotes, teje leyendas mitológicas que colocan al líder, cuyos huesos en su tumba se veneran, en la categoría de deidades.

Haciéndolo así, y, aunque sean fábulas concebidas para lograr ascendencia divina sobre los seres a quienes avasallan, estas creencias proporcionan al exaltado y a quienes lo siguen un sentimiento de poder, de coherencia y de justificación histórica.

La evolución de la historia personal

Dicen muchos que el niño es padre del hombre. Que todas nuestras tendencias de adultos, devengan su importancia de las fantasías y entendimientos que, como infantes ingenuos, una vez tuviéramos.

En realidad, la experiencia nos dicta que, de veras, el niño posee un deseo intuitivo y profundo de captar de un modo congruente su desarrollo y continuidad desde un punto de vista histórico/personal.

Ese deseo no se limita al niño civilizado, sino que se expresa universalmente, de forma adaptada, al lugar donde se viva, como su presencia lo confirma por existir dentro de grupos o tribus primitivas.

Nuestra memoria de niños, base creativa de solución filosófica a los dilemas de nuestras existencias — lo que nuestros padres nos decían

Lo que nuestros padres, de niños nos dijeran, fue motivación inspiradora para una de mis ponencias, que este año fueran publicadas, ‘Lo que nuestros padres, de niños, nos decían’. Este fue un ensayo acerca de la importancia de haber incorporado, en la memoria los adagios, repetidos con frecuencia, por la imagen modeladora y dirigente de la figura materna.

¿Pero qué sucede cuando existen personas a quienes estas memorias eluden, por no haberlas compartido?

Aún a quienes no las recibieran, les ocurre lo mismo, ya que parece ser que, como de manera equilibrante, todos los niños pasan por una fase del desarrollo conocida por Freud como el Romance de la Familia. En esta etapa de la evolución psicosexual, los niños, frustrados por las realidades, no siempre risueñas de las relaciones con sus padres, desarrollan la ilusión de que son realmente los descendientes secretos de progenitores exaltados, quienes un día vendrán a rescatarlos, para llevarlos con ellos al recinto de sus antepasados — Una variedad patológica de esta situación, es la delusión de Mignon.

Esta fantasía, ayuda al niño joven a solidificar e integrar fantasía y realidad, aprendiendo a tolerar tensiones existenciales — algo que algunos seres humanos no logran hacer por la duración de sus vidas.

El orden universal como ordenador individual

Si las trayectorias de los eventos que afectan nuestros destinos nos gobiernan, a veces, arbitrariamente. Y, si las coincidencias, las simetrías y otros fenómenos de orden misterioso nos inciden con frecuencia singular. El estudio de la astrofísica y de la cosmología, nos ayuda a elucidar hechos incomprensibles y verdades universales.

El estudio de las coincidencias en la ciencia, y la esencia misma del descubrimiento y de la invención, son aspectos muy observados de nuestra historia. Alfredo Nóbel, hasta el fin de sus días atormentados, rehusó aceptar el rol que las coincidencias pudiesen haber tenido en sus invenciones y desarrollos científicos.

¿Por qué lo haría? Nadie lo sabrá. Pero, el juicio de la historia lo desmiente.

Aquí, en lugar de estudiar los ‘fenómenos simétricos’ analizaremos en breve, lo que conocemos de la física moderna para adaptarlo a nuestro entendimiento propio. Mucho de lo que aplicaremos ya ha sido cubierto en otras publicaciones, recientemente, en ‘La Teología de la Relatividad’.

Prosigamos

Nuestro origen, como parte del cosmos, provino del Big-Bang. Ya que de este evento dramático todo lo que existe (vivo y no vivo) procede.

De modo igual que las leyes de la física ordenan el universo, éstas asimismo, ordenan nuestras vidas, por medio del efecto biológico del ADN universal — Principio inspirado por la teoría del Cuadro Metabólico Universal.

Una de los nuevos principios de la física que afectan las partículas invisibles es la conocida como la teoría del Entrelazo. Esta teoría se comporta de un modo tan peculiar que ha dejado boquiabiertos a los científicos más renombrados del mundo. Esta misma hipótesis, como más adelante veremos, posee aplicaciones hacia el entendimiento de la psicología personal, por medio de lo que yo designara en el 1999 como el ADN Universal.

Pero pausemos a considerar otro conocimiento que asimismo nos resultará heurístico y útil.

La polaridad de la luz y sus efectos en la naturaleza de los compuestos químicos

Una sustancia se considera físicamente activa si puede rotar o polarizar los rayos de luz que la tocan.

La luz puede ser polarizada hacia la derecha o hacia la izquierda, de acuerdo a la composición química del compuesto. Hacia la derecha, tenemos dextrógiro y hacia la izquierda, levógiro.

Esta propiedad constituye la primera, y más conocida, de las actividades polarizadoras de la luz cuando penetran una sustancia.

En el caso de compuestos de naturalezas idénticas, pero que desvían la luz en direcciones divergentes, existe un enigma — ya que aun siendo idénticas, las sustancias no lo son. No lo son, porque que sus comportamientos químicos y físicos son diferentes.

La rotación del rayo de luz nos indica que las sustancias son diferentes, como lo son, aunque parezcan ser idénticas en su estructura — extraño, pero así es.

Estas sustancias idénticas químicamente, y diferente en como rotan la luz, se conocen como isómeros.

La tercera categoría: racémica

Racémica es una sustancia compuesta de cantidades iguales de moléculas levo y dextro rotatorias pero que es indiferente a la actividad de la luz. La luz, cuando las incide, no rota… simple.

En resumen

Repetimos: la importancia del entendimiento de la refracción de la luz es: que primero, cada sustancia, de acuerdo a su composición química, desvía los rayos luminosos hacia la derecha o hacia la izquierda. Que dos sustancias de idéntica composición, pero que orienten el rayo luminoso que las atraviesa en direcciones levógiras o dextrógiras, se comportarán como si fueran sustancias totalmente distintas. La tercera, no rota, siendo asimismo diferente.

En otras palabras que las apariencias, de veras, nos confunden…

Idénticas, sí — pero no iguales en su actividad física…

En el ejemplo de arriba. Los músculos producen D-ácido láctico cuando se contraen, y una cantidad elevada de este ácido en los músculos produce dolor y calambres. Por el otro lado, la leche agria contiene L-ácido láctico que confiere a la leche su sabor agrio y que nada tiene que ver con los tejidos musculares.

La búsqueda de la historia personal: ¿De dónde vengo? Y, hacia ¿dónde yo voy?

Las preguntas aquí formuladas forman las bases del principio de la entelequia personal del ser humano.

Careciendo de respuestas para responder a estas dos preguntas tan básicas y fundamentales, y para evitar el vacío que su falta de respuesta produce, todos inventan sus propias leyendas cuyos libretos se adaptan a la propia fantasía.

El novelista y Nóbel galardonado Gabriel García Márquez nos explica en su reciente autobiografía, como de niño, él, sin entender el porqué vino urdiendo su propia biografía — mucho antes de que aprendiera a escribir. En esa biografía basó su obra Cien Años de Soledad.

El ego, edificio frágil de nuestra personalidad

El ego es el mediador entre nuestros instintos animales, siempre en búsqueda de satisfacción y descarga, el sistema de valores ético/religiosos que nos impone la sociedad en que vivimos, y las inhibiciones que nos erige nuestra propia conciencia para obligarnos a satisfacer nuestros compromisos de índole teleológicos/morales.

Aplicación clínica

Para el terapeuta es necesario, que durante el proceso de la cura, sus pacientes expresen las inhibiciones que, reprimidas, producen los síntomas de la apatía, la ansiedad, la depresión, las distorsiones y la indecisión, que los asedian. Asistiendo al individuo en la elaboración del sistema coherente que le ayudará, en su caso, a descubrir sus orígenes universales y a aplicarlos a su vida en particular. Esa anamnesia terapéutica, de orden existencial, es un logro que todos debemos hacer — no sólo pacientes, sino asimismo como parte de nuestra vida — estemos o no en terapia.

Lo que sabemos

  • Sabemos que somos parte de un universo que provino de la nada
  • También sabemos que nuestros progenitores, nos insertaron, dándonos vida, en ese mismo universo
  • Que somos parte esencial de todas las materias inorgánicas que se encuentran en ese mismo cosmos
  • Y, que como seres vivos, también somos parte de una categoría especial, que, en nuestro caso tiene conciencia, piensa y siente
  • Que no se sabe ni cómo, ni la razón porqué esas mismas sustancias, en composiciones idénticas, en algunos son vida y en otros no lo son
  • Pero, que cuando se ensamblan como vida, como sucede con nosotros, lo hace dotándonos de módulos instintivos y natos que nos asisten a sobrevivir
  • Que esos mismos módulos natos, actuando en nuestra especie, nos impulsan a investigar, a explorar y a querer explicarlo todo
  • Que la idea de un Ser Supremo es inmanente
  • Que la idea de un Dios se asocia directamente con la idea de la importancia y el ejemplo provenientes de ambos progenitores
  • Que las simetrías y las coincidencias, son realidades transcendentales y nunca chance/ocurrencias
  • Que, si dejamos el curso de eventos en la vida discurrir sin interferirlos, que permitiremos la actividad natural de leyes físicas, con todas sus ‘sorpresas’ inesperadas, asistirnos a subsistir
  • Que podemos vivir guiados por uno de dos principios de función mental: El Principio del Placer y El Principio de La Realidad
  • Que cuando vivimos por Placer, terminamos pagando un precio ético/moral, inusitadamente elevado
  • Que si nos guiamos por el placer, como tantas, víctimas de trastornos de la personalidad, lo hacen, que nuestras vidas se tornan inútiles y vacías
  • Que para el futuro de nuestros hijos, de nuestras tribus y de nuestro planeta, tenemos que entendernos a nosotros mismos, adquiriendo un sentido de autonomía psicológica y moral
  • Y, finalmente, que nuestra historia personal, y el modo como la vivimos es sine qua non para nuestra felicidad y equilibrio emocional.

La teoría del Entrelazo

La teoría del Entrelazo, nos ayuda a colegir cómo eventos lejanos fortuitos nos afectan y nos atañen, aún a la distancia. Y cómo influir a la distancia esa comunicación con ese otro.

Los elementos levógiros y dextrógiros nos enseñan que las cosas, aunque iguales, no son idénticas.

Las simetrías y las coincidencias, acopladas al principio de la entropía, nos ayudan a sentir que estamos, quizás de manera ilusoria, ‘acompañados’, en un universo tan vasto como solitario.

De ahí se comienza a erigir la coherencia imprescindible, de nuestro pasado histórico/personal.

No olvidemos esta lección…

En resumen

El transcurso de la resolución final de los conflictos individuales es un proyecto que abarca toda la existencia del individuo, ya que, como se aprende en la evolución y en el desarrollo humano, la vida y la terapia, ambas, son proceso.

Que para vivir bien, es necesario que tejamos la fábrica de nuestros pasados en una anamnesia en la que se contengan las vidas y las memorias de los seres remotos y más próximos que impactaran del modo más decisivo en nuestras existencias.

Ese proceso nos dará la capacidad del amor y del trabajo — tal como nos enseñara Freud.

‘A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos’

(Lope de Vega 1562-1635)

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Cementerio Judío por Ruisdael.

Frases de alegría

Sábado, Octubre 24th, 2009

Dicen que la alegría es aquello que nos inunda cuando nos sentimos felices, independientemente de cuál sea el motivo o las circunstancias que acompañan a tal emoción.

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No en vano, la Real Academia Española define la alegría como el “sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores”, siendo una definición prácticamente ideal para poder conocer qué se esconde tras esa bella palabra.

Muchas son las frases que pueden trasmitirnos enseñanzas y consejos que han podido perdurar hasta nuestros tiempos. Y, dicho sea de paso, muchas son las frases de alegría que pueden ayudarnos en momentos complicados o… simplemente no tan buenos.

Frases de alegría

  • No perdáis vuestro tiempo ni en llorar el pasado ni en llorar el porvenir. Vivid vuestras horas, vuestros minutos. Las alegrías son como flores que la lluvia mancha y el viento deshoja. (Edmond Gouncourt).
  • La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro. (Benjamin Franklim).
  • La juventud es el paraíso de la vida, la alegría es la juventud eterna del espíritu. (Ippolito Nievo).
  • Para lograr todo el valor de una alegría has de tener con quien repetirla. (Mark Twain).
  • Si bien es cierto que las alegrías son cortas, tampoco nuestros pesares son muy largos. (Marqués de Vauvenargues).
  • La mitad de la alegría reside en hablar de ella. (Proverbio persa).
  • La alegría más grande es la inesperada. (Sófocles).
  • El hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías. (Fiodor Dostoievski).
  • Hazles comprender que no tienen en el mundo otro deber que la alegría. (Paul Claudel).
  • La alegría es el ingrediente principal en el compuesto de la salud. (A. Murphy).
  • Gran ciencia es ser feliz, engendrar la alegría, porque sin ella, toda existencia es baldía. (Ramón Pérez de Ayala).


El método científico: el deber de enseñarlo

Sábado, Octubre 24th, 2009

El método científico: el deber de enseñarlo

El método científico es parte esencial de toda civilización, profesión y agregado cultural.

Es asimismo, el grado de interés por la investigación lo que define el nivel de desarrollo de un país o de una civilización.

La persona educada dotada por una tendencia a la indagación goza del tesoro de la creatividad, amén de que disfruta de la independencia científica, curiosidad tecnológica y de pensamiento, que esta aporta.

No hay avances en la Ciencia sin Investigación. La historia de la humanidad es la suma de conocimientos adquiridos a través de los tiempos, y el progreso técnico, deviene de la interpretación racional de esa realidad.

Pero la realidad, no obstante, no es perceptible como tal sino que es representada bajo concepciones antropomórficas, en las que el modelo y la medida es el propio ser humano, como el interpretador.

Donde el hombre es la medida…

Es, mediante la evolución del concepto, y del propio lenguaje, como se va desarrollando la capacidad de interpretación, asimilando la verdad a la que somos capaces de acceder.

Debido a esto, en la historia, la adquisición de conocimientos no se hace de una forma gradual, sino que, con anticipación variable, se van preparando los diversos grados de saber: Existen en la historia sube y bajas, oscilaciones entre el saber y la ignorancia, entre el pensamiento mágico y el pensamiento científico. La consecuencia de esto es que las verdades de la ciencia van siendo revisadas paulatinamente conforme nuevos conocimientos niegan o modifican concepciones anteriores.

Éstos resumen los cambios paradigmáticos a los que Thomas Kuhn aludiera en sus obras.

Atributos esenciales del ser humano, el pensamiento y la razón, han recorrido infinidad de caminos en la búsqueda constante del saber. En nuestra civilización fue René Descartes quien elaborara las ideas básicas para hacer iluminar el camino de la razón: El Método Científico.

En el Discurso del Método (1637) Descartes enumera y explica las principales reglas que han de seguirse en la búsqueda de la Verdad en las Ciencias. Comienza así su ensayo:

‘El buen sentido o sentido común es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada cual piensa estar tan bien provisto de él, que, hasta los más difíciles de contentar en cualquier otra cosa, no acostumbran desear más buen sentido del que ya tienen…’

Reflexionando de esa manera, y para no caer en la autocomplacencia, ni en la aceptación ciega de los conocimientos de otros, llega a establecer cuatro simples principios, tan vigentes hoy como fueran entonces:

1º. No aceptar nada como cierto, es decir, no aceptar sino aquello incapaz de hacer dudar a nuestro espíritu: (La duda).

2º. Dividir todo problema examinado en tantas parcelas como fuese posible y necesario para mejor entender la cuestión: (Análisis).

3º. Ordenar todo pensamiento comenzando por lo más sencillo hasta lo más complejo: (Ordenar).

4º. Hacer siempre enumeraciones tan complejas y revisiones tan generales hasta estar seguro de no omitir nada: (Enumerar).

Con estas reglas del arte del raciocinio el individuo se enfrenta con la realidad de un problema, (observación), establece juicios entre causa y efecto, y emite hipótesis que pueden ser corroboradas o descartadas.

En resumen

Cuando tratemos de entender los mensajes semánticos que de todos recibimos, y estructurar nuestras respuestas basados en ellos.

Cuando tratemos de predecir la progresión de los eventos que confrontamos.

Cuando tratemos de influir los derroteros posibles de las coincidencias, usemos el método científico que de los filósofos heredáramos — porque sólo es así como podremos afectar de modo sensible el curso de nuestros derroteros, a menudo aciagos.

Enseñemos a nuestros hijos a ser curiosos y enseñémoslos a pensar deductivamente — es nuestro deber y obligación especial.

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Mujer científica moderna.

Trastorno de personalidad paranoide

Lunes, Octubre 19th, 2009

La definición de trastorno paranoide nos informa de que las personas que sufren esta patología hacen unas interpretaciones erróneas de las acciones de las personas que les rodean. Normalmente interpretan el comportamiento de los demás como malintencionados aunque estos enfermos no llegan a presentar síntomas psicóticos como puedan ser los delirios y las alucinaciones.

depsicologia18102009

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Para poder diagnosticar este trastorno el sujeto que lo padece tiene que presentar los siguientes síntomas: sospechar que los demás lo quieren explotar, dañar o engañar; este síntoma se suele presentar sin base suficiente para juzgar de esa manera a los demás. Otro de los síntomas de la personalidad paranoide es que están constantemente poniendo en tela de juicio la lealtad y la confianza de su núcleo cercano (amigos, pareja, familia, socios comerciales).

Otro de los síntomas es que no suelen hablar mucho de sí mismos por qué tienen miedo de que esa información sea utilizada en su contra. Las personas aquejadas de personalidad paranoide piensan que todos los comentarios que la gente hace de ellos tienen un fin de degradación o tienen un sentido sarcástico. Estos enfermos son sumamente rencorosos y no perdonan ningún tipo de insulto que haya sido lanzado contra ellos. Otro de los rasgos de la personalidad paranoide es que están en todo momento poniendo en duda la fidelidad de sus parejas.

Los sujetos que se encuentran aquejados de personalidad paranoide no se dan cuenta de que en determinada ocasiones son ellos mismos los que acaban provocando, con sus sospechas, que se produzcan las situaciones que ellos mismos tienen como idea paranoide. Un caso muy habitual es que acusen a su pareja de infidelidad y que con estas acusaciones recurrentes provoquen que efectivamente su pareja le sea infiel.

Fuente: Cepvi |    Imagen: Andrew Mason


Test de inteligencia

Miércoles, Octubre 14th, 2009

A lo largo de la historia, tanto a nivel general como de la psicología, el intento de medir la inteligencia ha hecho correr ríos de tinta. El concepto de inteligencia, aún hoy en día, da lugar a controversia. Quizás una de las definiciones más consensuadas sea la que dice que la inteligencia es la capacidad que tiene el individuo a la hora de adaptarse al medio en el que vive. Aunque durante muchos años el estudio de la inteligencia se centro exclusivamente en la medición de las capacidades cerebrales superiores hoy en día se ha abierto el espectro de lo que se denomina inteligencia: existiría una inteligencia formal, una inteligencia social, una inteligencia emocional e inclusive una inteligencia ecológica.

depsicologia13102009

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Ciñéndonos al estudio clásico de la inteligencia, esto es, al de las cualidades psíquicas superiores la evaluación de la misma se ha llevado a cabo mediante test psicométricos. Estos test dan lugar a que cada individuo tenga un Cociente Intelectual determinado. Este cociente intelectual se encuentra determinado gráficamente por lo que se ha dado en llamar la campana de Gauss. Esta distribución estadística es igual para cualquier país del mundo dónde se utilicen test psicométricos a la hora de medir la inteligencia.

En un primer momento los test psicométricos fueron un elemento fundamental a la hora de medir la inteligencia formal. Aunque el resultado de este tipo de test varía a lo largo del ciclo vital de una persona los detractores de los mismos aducen que dan una visión de la inteligencia como algo estático y proveniente de la genética lo cual determinaría entre otras cosas que la inteligencia es inamovible y que cada individuo viene al mundo con un determinado nivel de inteligencia que difícilmente puede ser modificado.

Fuente: Wikipedia |  Imagen: DavidHBolton


Centrarse en una actividad disminuye el interés y motivación por las demás

Viernes, Octubre 2nd, 2009

Si después de un día de trabajo agotador te encuentras completamente exhausto y sin ganas de hacer ninguna actividad esto es completamente normal. Inclusive hay una explicación científica para ello. El poner todo el empeño en una actividad reduce la posibilidad de hacer lo mismo con varias actividades. Esto, además de saberlo todos por experiencia propia también tiene una explicación científica.

depsicologia01102009

creativecommons

Kathleen Martin Ginis, profesora asociada de kinesología de la Universiad de McMaster explica que tanto las tareas cognitivas como las físicas y emocionales, si son muy intensas, pueden acabar por dejar inactivo el sistema de autorregulación que tienen los seres humanos para determinar cuándo es conveniente parar y descansar.

El estudio que se llevó a cabo para demostrar esta teoría consistió en someter a algunos de los los sujetos experimentales a unas pruebas que agotaron la capacidad de autorregulación que tiene el cuerpo humano para medir los esfuerzos. En la prueba se enseñaron a los sujetos palabras asociadas a los colores, pero impresas en un color diferente. Los sujetos tenían que responder que color aparecía en la pantalla.

Los investigadores descubrieron que aquellos sujetos del experimento que no habían sido sometidos a la prueba anterior realizaban otro tipo de actividades mientras que los que habían sido sometidos a la prueba continuaban voluntariamente con ella. Estos sujetos se centraron tanto en la realización de la prueba que dejaron de lado otras actividades que llevaban a cabo diariamente como por ejemplo hacer ejercicio. Este experimento demostró que el centrarse en una actividad hace que la motivación y el interés por otro tipo de actividades disminuya.

Fuente: LiveScience |  Imagen: g-hat


Los patrones de sueño podrían predecir las enfermedades neurodegenerativas

Lunes, Septiembre 28th, 2009

Las investigaciones llevadas a cabo sobre la enfermedad de Alzheimer hacen aumentar cada día los conocimientos sobre esta enfermedad. En un estudio reciente con ratones de laboratorio, y mediante la privación del sueño, ha demostrado que bajo esas condiciones la enfermedad de Alzheimer se desarrolla mucho antes en el ciclo vital de los roedores. El experimento se ha llevado a cabo en la Washington University School of Medicine de la localidad norteamericana de Saint Louis.

depsicologia25092009

creativecommons

Incluso se ha llegado a aislar una proteína, bajo el nombre de orexina, que sería la que regularía el sueño. Unos niveles bajos de esa proteína serían los que provocarían en ciertas personas que tengan alterados los mecanismos del sueño lo que posteriormente llevaría a tener una mayor predisposición a padecer Alzheimer.

El padecer ciertas enfermedades neurodegenerativas, como pueda ser la enfermedad de Alzheimer o la enfermedad de Parkinson, suele correlacionar con que esos sujetos tienen un patrón de sueño alterado. Las últimas investigaciones respaldarían la teoría que aquellas personas con trastornos en el sueño pueden ser candidatas a enfermedades neurodegenerativas.

Los últimos estudios parecen apuntar que hay relación entre las enfermedades neurodegenerativas y patrones de sueño alterado. Teniendo esto presente sería conveniente, para que no aumente la prevalencia de enfermedades neurodegenerativas tratar precozmente estos trastornos del sueño o incluso administrar orexina para lograr que esos pacientes recuperen un ciclo de sueño normalizado.

Algunas instituciones, como el Laboratorio Holtzman, usan una técnica que se denomina microdiálisis en vivo con lo cual controlan los niveles de beta-amiloide en el cerebro de ratones genéticamente modificados. Beta Amiloide es un fragmento de proteína que está directamente implicado en la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

Fuente: Science Daily |  Imagen:Vince Alongi


Algunas explicaciones de por qué olvidamos

Viernes, Septiembre 25th, 2009

A todos nos ha pasado necesitar recuperar un dato de la memoria y por mucho que lo intentamos esa información no acude a nuestra memoria cuando la necesitamos. En determinadas ocasiones también nos puede pasar el tener un lapsus en la memoria y no acordarnos de algo que es de vital importancia para nuestra actividad diaria. Estas dos situaciones son ejemplos de olvido. Pero ¿Cuáles son los procesos que subyacen en la memoria a la hora de determina que contenidos se afianzan en la misma y cuáles son la claves para entender el fenómeno del olvido?.

depsicologia24092009

creativecommons

Una de las principales investigadoras sobre la memoria, Elizabeth Loftus, ofrece cuatro razones principales por las cuales se produce el olvido. En este artículo abordaremos dos de ellas, aunque enumeraremos la cuatro. Estos cuatro procesos que favorecen el olvido son: fracaso en la recuperación, interferencia, imposibilidad de almacenar información y olvido motivado.

Muchas veces se dan circunstancias que impiden que recuperemos de la memoria información que nos es necesaria en un momento concreto. Lo que sucede en esas situaciones es que no tenemos capacidad de recuperación de esa información en la memoria. A este tipo de casos se explican por la teoría de la decadencia. La teoría de la decadencia defiende que cada suceso produce una huella mental, la cual se va debilitando a medida que pasa el tiempo; por lo tanto para no perder esa información sería necesario repasar la información cada cierto tiempo.

La teoría del olvido por interferencia explica el olvido en que unos recuerdos interfieren con otros, haciendo que ciertos acontecimientos no puedan ser recuperados por la memoria. Es más difícil recordar hechos que son muy parecidos a otros que tenemos almacenados en la memoria. Dentro de esta teoría de la interferencia nos encontramos con la interferencia proactiva y la interferencia retroactiva; ambas impiden la recuperación de información en la memoria.

Fuente: Pschology About |  Imagen: Scarleth White