Frases de alegría

Octubre 24th, 2009 by psicologiaasturias

Dicen que la alegría es aquello que nos inunda cuando nos sentimos felices, independientemente de cuál sea el motivo o las circunstancias que acompañan a tal emoción.

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No en vano, la Real Academia Española define la alegría como el “sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores”, siendo una definición prácticamente ideal para poder conocer qué se esconde tras esa bella palabra.

Muchas son las frases que pueden trasmitirnos enseñanzas y consejos que han podido perdurar hasta nuestros tiempos. Y, dicho sea de paso, muchas son las frases de alegría que pueden ayudarnos en momentos complicados o… simplemente no tan buenos.

Frases de alegría

  • No perdáis vuestro tiempo ni en llorar el pasado ni en llorar el porvenir. Vivid vuestras horas, vuestros minutos. Las alegrías son como flores que la lluvia mancha y el viento deshoja. (Edmond Gouncourt).
  • La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro. (Benjamin Franklim).
  • La juventud es el paraíso de la vida, la alegría es la juventud eterna del espíritu. (Ippolito Nievo).
  • Para lograr todo el valor de una alegría has de tener con quien repetirla. (Mark Twain).
  • Si bien es cierto que las alegrías son cortas, tampoco nuestros pesares son muy largos. (Marqués de Vauvenargues).
  • La mitad de la alegría reside en hablar de ella. (Proverbio persa).
  • La alegría más grande es la inesperada. (Sófocles).
  • El hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías. (Fiodor Dostoievski).
  • Hazles comprender que no tienen en el mundo otro deber que la alegría. (Paul Claudel).
  • La alegría es el ingrediente principal en el compuesto de la salud. (A. Murphy).
  • Gran ciencia es ser feliz, engendrar la alegría, porque sin ella, toda existencia es baldía. (Ramón Pérez de Ayala).


El método científico: el deber de enseñarlo

Octubre 24th, 2009 by psicologiaasturias

El método científico: el deber de enseñarlo

El método científico es parte esencial de toda civilización, profesión y agregado cultural.

Es asimismo, el grado de interés por la investigación lo que define el nivel de desarrollo de un país o de una civilización.

La persona educada dotada por una tendencia a la indagación goza del tesoro de la creatividad, amén de que disfruta de la independencia científica, curiosidad tecnológica y de pensamiento, que esta aporta.

No hay avances en la Ciencia sin Investigación. La historia de la humanidad es la suma de conocimientos adquiridos a través de los tiempos, y el progreso técnico, deviene de la interpretación racional de esa realidad.

Pero la realidad, no obstante, no es perceptible como tal sino que es representada bajo concepciones antropomórficas, en las que el modelo y la medida es el propio ser humano, como el interpretador.

Donde el hombre es la medida…

Es, mediante la evolución del concepto, y del propio lenguaje, como se va desarrollando la capacidad de interpretación, asimilando la verdad a la que somos capaces de acceder.

Debido a esto, en la historia, la adquisición de conocimientos no se hace de una forma gradual, sino que, con anticipación variable, se van preparando los diversos grados de saber: Existen en la historia sube y bajas, oscilaciones entre el saber y la ignorancia, entre el pensamiento mágico y el pensamiento científico. La consecuencia de esto es que las verdades de la ciencia van siendo revisadas paulatinamente conforme nuevos conocimientos niegan o modifican concepciones anteriores.

Éstos resumen los cambios paradigmáticos a los que Thomas Kuhn aludiera en sus obras.

Atributos esenciales del ser humano, el pensamiento y la razón, han recorrido infinidad de caminos en la búsqueda constante del saber. En nuestra civilización fue René Descartes quien elaborara las ideas básicas para hacer iluminar el camino de la razón: El Método Científico.

En el Discurso del Método (1637) Descartes enumera y explica las principales reglas que han de seguirse en la búsqueda de la Verdad en las Ciencias. Comienza así su ensayo:

‘El buen sentido o sentido común es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada cual piensa estar tan bien provisto de él, que, hasta los más difíciles de contentar en cualquier otra cosa, no acostumbran desear más buen sentido del que ya tienen…’

Reflexionando de esa manera, y para no caer en la autocomplacencia, ni en la aceptación ciega de los conocimientos de otros, llega a establecer cuatro simples principios, tan vigentes hoy como fueran entonces:

1º. No aceptar nada como cierto, es decir, no aceptar sino aquello incapaz de hacer dudar a nuestro espíritu: (La duda).

2º. Dividir todo problema examinado en tantas parcelas como fuese posible y necesario para mejor entender la cuestión: (Análisis).

3º. Ordenar todo pensamiento comenzando por lo más sencillo hasta lo más complejo: (Ordenar).

4º. Hacer siempre enumeraciones tan complejas y revisiones tan generales hasta estar seguro de no omitir nada: (Enumerar).

Con estas reglas del arte del raciocinio el individuo se enfrenta con la realidad de un problema, (observación), establece juicios entre causa y efecto, y emite hipótesis que pueden ser corroboradas o descartadas.

En resumen

Cuando tratemos de entender los mensajes semánticos que de todos recibimos, y estructurar nuestras respuestas basados en ellos.

Cuando tratemos de predecir la progresión de los eventos que confrontamos.

Cuando tratemos de influir los derroteros posibles de las coincidencias, usemos el método científico que de los filósofos heredáramos — porque sólo es así como podremos afectar de modo sensible el curso de nuestros derroteros, a menudo aciagos.

Enseñemos a nuestros hijos a ser curiosos y enseñémoslos a pensar deductivamente — es nuestro deber y obligación especial.

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Mujer científica moderna.

La Fast Food (comida rápida) torna las ratas en animales adictos…

Octubre 23rd, 2009 by psicologiaasturias

Un reciente estudio ha confirmado el hecho de que la comida ‘rápida’ despierta comportamientos adictivos en las ratas, similares a los que produce la heroína.

Los centros del placer del cerebro en ratas que están adictas al consumo de una dieta alta en calorías grasas y azúcar hacen que éstas deban de consumir más y más comida para lograr el efecto placentero que derivan de comer.

Los resultados fueron presentados el 20 de octubre en Chicago en la reunión anual de la Sociedad de Neurociencia.

Estos hallazgos puede que expliquen los cambios en el cerebro que hace que las personas coman en exceso y engorden.

Asimismo, ésta constituye la evidencia más contundente de que la obesidad y la drogadicción poseen una base común.

Para explorar la manera cómo la comida rápida afecta el centro natural de la recompensa del cerebro que descarga las sustancias que estimulan la producción del placer, los investigadores comenzaron en un supermercado donde obtuvieron una carga de la comida típica del norteamericano: Una variedad de comestibles saturados de calorías grasas y de azúcares.

Las ratas que fueron alimentadas con este tipo de comida, muy pronto se volvieron comedoras compulsivas y obesas.

Ellas consumían más del doble de lo que comían las ratas en el grupo control.

Para determinar si este estilo de comer afectaba los centros del placer en el cerebro de las ratas, los investigadores estimularon, por medio de descargas eléctricas los centros responsables por la drogadicción.

Las ratas podían controlar la cantidad de estimulación placentera que recibían mientras corrían en una rueda circular. Mientras más corrían mas estimulacion recibían.

Las ratas que comían la comida rápida corrieron más, lo que indicaba que requerían más estimulación para sentirse bien.

Después de sólo cinco días en la dieta adictiva, los animales demostraron reducciones profundas en la sensibilidad de los centros del placer de sus cerebros, sugiriendo que se habían habituado a la comida.

Como resultado, los animales comían más para lograr el mismo efecto placentero. De igual manera que los adictos a la heroína requieren más y más de la droga para sentirse bien.

Ellos pierden control, que es sello distintivo de la adicción.

Para determinar cuán poderosa era la pulsión a comer esta comida, los científicos expusieron las ratas a una descarga eléctrica de las patas mientras consumían la comida rápida.

Los animales que no habían sido expuestos a la comida rápida pararon de comer prontamente. Las ratas habituadas continuaron comiendo aun cuando sabían que el choque era inminente.

El hallazgo más importante fue que cuando la dieta de comida rápida se interrumpió, y a las ratas se les ofreció acceso a su dieta natural, las ratas adictas rehusaban la comida normal por cerca de dos semanas, antes de aceptarla de nuevo.

Puede que el mismo fenómeno esté presente cuando las personas comen por años de una dieta similar. Haciendo, cuando son obesas, que su tratamiento sea difícil, sino imposible, dicen los expertos.

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Burger Lutero.

La Mujer: Su primer romance

Octubre 23rd, 2009 by psicologiaasturias

Memorias

Todos recordamos con añoranzas y ternuras la primera vez que, como jóvenes, sintiéramos ese conjunto inefable de emociones, que la presencia (o la ausencia) de otra persona nos hiciera sentir. En ese momento nos percibimos diferentes, elevados, trascendentes y etéreos. Compartimos, en aquel tiempo, la magia del romanticismo universal que inspiraran todos los poetas, músicos y artistas que en el mundo ha habido.

En ese instante, todos estuvimos, por primera vez, enamorados. Pero, el amor no es sustancia simple, como más adelante descubriéramos.

¡Asombro! ¡Sorpresa! el amor es sexista

Desde luego que lo es, porque nuestra naturaleza, y la de muchos otros seres vivientes, es asimismo sexista. Existen, en esos casos, machos y hembras cuyas funciones son esencialmente diferentes. Para nuestra especie, el género asignado con que nacemos es importante ya que tiene considerable repercusiones psicológicas.

Es valioso entender que la ‘asignación’ del género no siempre corresponde a la anatomía del individuo en cuestión. (Véanse mis múltiples artículos al respecto, especialmente los del pseudo-hermafroditismo en la Bahía de las Calderas).

Prosigamos

Desde la cuna nuestros custodios nos inculcaron las diferencias entre los sexos, estipulando cuidadosamente, nuestra identidad e indicándonos concienzudamente lo que esas diferencias entrañaban. De esa manera, por bien o por mal, aprendimos que éramos hembras o varones.

Así, y sin rodeos, la Naturaleza asistida por el entorno, determinaría nuestro destino mientras la sociedad circunscribió nuestras perspectivas.

Las diferencias socialmente instituidas

Para las mujeres:

  • Ser pasiva
  • Solícita
  • Tolerante
  • Débil
  • Ingenua
  • Recatada
  • Alcahueta (especialmente, con todos los varones de la casa — papá incluido)
  • Buena organizadora de su hogar
  • Cocinera sin par
  • Buena amante
  • Buena madre
  • Bella
  • Delgada
  • Discreta e
  • Indiferente a lo que los maridos disfruten en sus momentos de ‘ocio’

Para los hombres:

  • Tener éxito financiero y/o profesional (financiero, please)
  • Ser perseverante
  • Agresivo
  • Impetuoso
  • Dinámico
  • Dominador
  • Exigente
  • Un poco brusco
  • Tosco
  • Hosco
  • Si es rico, puede aún ser llenito — y si le sobran los cuartos — que sea gordo — no importa. Pero, que vista bien y sea espléndido con las damas — especialmente con nosotras
  • Que sea anhelado por toda otra mujer — preferiblemente por las que son más jóvenes y bellas de lo que nosotras somos — pero que vea y no toque. Y que además sea:
  • Malicioso
  • Machista
  • Homofóbico

Con esos preceptos, es como, de jóvenes, todos nos aventuramos en el terreno difícil del amor. Llenos de prejuicios y de diferencias culturales establecidas. Por eso el amor, pronto pierde su ensueño y se torna en asunto mecánico y frío.

El imperativo social que nos rige

No es importante para nadie, que nuestro primer amor sea inocente o virtuoso. En la sociedad en que vivimos, la virtud y la pureza se reservan para nuestras madres, nuestras hermanas, nuestras noviecitas y nuestras parejas. Pero, para nuestros papás, hermanos, novios o compañero varón, es lo opuesto, y todo lo que signifique la exuberancia sexual es lo permisible y aún lo deseable — repetimos, solamente lo es así, si es para el varón.

Los hombres trazan las pautas, que la mujer debe seguir, en todo asunto de importancia. Por eso Dios se representa como viejo barbudo y sabio, mientras que a las mujeres se las descarga asignándoles un rol secundario en todo lo que hacen.

En otras palabras, que por no ser hembra, a Dios, los hombres no la pueden representar como mujer barbuda…

Aún en la pantomima de la selección de un nuevo Papa, las mujeres no se invitan, porque el miedo, hace que los hombres que controlan la Iglesia, las excluyan, a pesar de que Cristo, nunca las menospreciara, y de que María Magdalena fuera uno de sus apóstoles — y dicen que algo más.

El tabú de la virginidad, la maldición de la Princesa Diana

Este tabú, superpuesto al comportamiento sexual femenino, es esencialmente un castigo, que el hombre ha impuesto a la mujer, ya que la Naturaleza erigió el himen, no contra la mujer, sino contra el hombre decadente, impotente, infértil y agotado, el hombre que padece de múltiples limitaciones y obstáculos para ser padre — Pero, para éste y todo hombre débil, la virginidad (la propia y la ajena) constituyen un estorbo. Lo es hasta que encuentra a la mujer núbil con quien desea contraer nupcias. Entonces, sí que adquiere importancia desproporcionada y fugaz. Ya que son ellos mismos los que sueñan, constantemente, con inaugurar a toda virgen o a robarles las mujeres que otros hombres han desflorado — ¡el placer lujuriante y vicario de la conquista amorosa! (Véanse mis artículos al respecto).

Ese sería el caso patético de la Princesa Diana de Gales, cuyo único rol fue la de rentar a los miembros de la monarquía inglesa, su útero de doncella inmaculada, para que en éste crecieran dos herederos al trono de la Corte de Saint James, como éstos se llaman a sí mismos.

Una vez nacidos los príncipes sucesores, a Diana la reemplazó, Camilla, una madre infiel con quien, luego de la muerte controversial de la princesa, el príncipe casó no ha mucho tiempo. En este caso, la virginidad era asunto de importancia cosmética.

Pero, nada de esto importa, porque ser mujer es ser especial y ser excepcional

Frente al sexo, los miedos del hombre no se comparan con los miedos inexistentes en la mujer. No se comparan, porque la mujer verdadera mira al sexo objetivamente y sin temores — Lo mira, como proceso y función, como misión, como actividad única, y consciente de sus consecuencias finales. El hombre, por su parte, lo mira como expresión narcisista de masculinidad portentosa, como vehículo del placer sensual y para seducir mujeres, lo que, cuando logran — muchos — a todos informan con fruición desvergonzada.

Tengamos cuidado, con los hombres… Muchos hablan más de lo que hacen y dicen más de lo que deben…

¿Ama el hombre… ama la mujer?

El hombre ama, pero con amor soberbio, aparatoso, sensual y dominante. Como amara el personaje triste del famoso poema El Duelo del Mayoral.

Pero, para que la mujer ame, el contacto carnal no es todo lo importante. Lo que importa para ella es amar un hombre que debe de ser ‘especial’, de manera singular. Manera que es atávica y que está grabada e impresa en sus genes. Lo es así, aunque tantas mujeres, en el afán de resolver los dilemas de sus existencias juveniles, utilizan el ‘amor’ y el sexo de modo intercambiables. Descuidadamente haciéndose daño a sí mismas, a su imagen de mujer, y a otras que no actúan como ellas — ya que todos dicen con autoridad frágil, que ‘todas las mujeres son lo mismo’ — aunque este proverbio, invención del hombre, sea falso.

La mujer ama con un estilo especial, porque ella nace dotada con el amor del instinto materno. Por eso, su cariño es algo exclusivo.

La mujer es única, cuando ama, porque:

  • Es el sexo fuerte, como ha sido ampliamente demostrado científicamente
  • Porque goza de mayor intuición que el hombre
  • Porque tolera más el dolor
  • Porque teme menos a la vejez y  a la muerte
  • Porque es poseedora de una historia más extensa en el desarrollo teleológico y  en la evolución del universo que la que disfruta el hombre
  • Porque ella no necesita ‘dominar’ en la esfera sexual — ya que no temiéndole al fallo, el sexo para ella es sustancialmente superior al de que el hombre disfruta — mientras que el hombre sí que teme la impotencia y el fracaso…
  • Porque a ella Dios le ha dado la facultad del logro de múltiples orgasmos.
  • Porque ella es quien define la masculinidad del hombre, mientras que el hombre, por su parte, a menudo falla en despertar, lo qué es femenino en la mujer — algo que sólo pocos logran hacer, aunque no se den por enterados
  • Porque ella necesita del amar y del ser amada para llenar su misión especial.

Por esas, y otras razones, la mujer es única en el amor, cuando se entrega.

La mujer, ser especial entre seres especiales

La historia de la humanidad y los libros sacros no fallan en investir a la mujer con aptitudes extraordinarias, con atributos excepcionales y con cualidades únicas. Habiéndolo establecido en otras lecciones, no nos valdremos de este ensayo para ampliar estas ideas.

Lo que sí deseamos fundar aquí es, que en esta época de roles indefinidos y de sentimientos confusos, una situación permanece bien clara, desde el punto de vista de la psicología, y ésta es que la estrecha relación personal, que entre mujeres existe, no puede existir entre los hombres ¡Punto!

La mujer joven, moderna

Es una mujer envalentonada con el derecho, derivado del poder de haber arrancado por sí misma, y a pesar de todo obstáculo, prerrogativas sobre-debidas y de antes a ella negadas, por una sociedad intolerante, machista y sexista como la nuestra.

Ésta es una mujer:

  • Que no se abarata, rindiendo sus encantos al primer pretendiente
  • Que no se ‘cualquieriza’, portándose como los hombres le exigen, para satisfacer sus instintos
  • Que no se deprecia por razones de conveniencia social
  • Que se percibe a sí misma como ser único y especial.
  • Que espera que quien sea su objeto amoroso, sea asimismo algo y alguien ‘excepcional’
  • Que dice ‘no’ , repitiéndolo abundantemente
  • Que no discute fácilmente sus actividades íntimas en el ámbito social
  • Que desea ser independiente e igual al hombre — ni más ni menos
  • Que, de así desearlo, disfruta del poder de la maternidad — privilegio único de su género, y
  • Que no explora la sexualidad simplemente por placer, sino que se entrega, cuando, y porque sabe lo que es más conveniente para ella, para su futuro y para el de sus hijos, si es que los desea.

En resumen

La mujer, por naturaleza, ya hemos visto, es especial. Y la mujer joven, amén de ser especial, es vehículo del destino de su identidad exclusiva.  Para ella el amor, como actividad, es una tarea solemne.

Aquí dedicamos esta lección a todas las mujeres del mundo, entre quienes, algunas luchan por entender su feminidad en medio de un entorno prejuiciado, a menudo indiferente, y sin pautas precisas para que ellas florezcan.

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Caricatura islámica que deshumaniza la mujer.

La depresión puerperal del hombre

Octubre 23rd, 2009 by psicologiaasturias

Las mujeres no tienen la exclusiva en sufrir de la depresión puerperal, uno número creciente de padres se reportan que la están sufriendo.

En un estudio de más de cinco mil parejas en los EEUU con nuevos bebés, el 10% de los papás estaban deprimidos de manera significativa.

El porcentaje de mujeres afectadas se mantuvo dentro del ámbito esperado basado en investigaciones previas.

Lo que es nuevo es el riesgo de depresión en el padre después del nacimiento de un bebé.

Un 10% de casos de depresión posparto en los hombres, de acuerdo a los investigadores, constituye más del doble de la frecuencia en la población masculina, general, en ese país.

La mayoría de las personas, incluyendo profesionales en el campo de la salud mental, no piensan en que los padres puedan sufrir de este tipo de depresión, nos informa el Dr. James F. Paulson, quien fuera el autor de la investigación.

El profesor de pediatría en la Universidad de Virginia, que publicara su estudio en el Journal of Pediatrics, afirma que este tipo de hallazgo puede estimular el reconocimiento público de este fenómeno, hasta ahora desconocido.

Los hallazgos están basados en los resultados de un estudio nacional que fuera destinado a evaluar el desarrollo temprano de los niños.

Paulson y sus colaboradores utilizaron informaciones obtenidas de 5,089 parejas con un bebé de nueve meses.

Uno de los instrumentos utilizados medía la presencia de la depresión en los padres del bebé, con resultados por encima de un umbral establecido, consideradas como evidencia de esta condición.

En general, se demostró en el estudio, que madres que obtenían un valor por encima del umbral reportaban menos interacción con sus recién nacidos — jugando con ellos, o cantándoles — que las madres que estaban por debajo del límite.

Madres depresivas eran asimismo poco inclinadas a dar el seno o a poner a los bebés a dormir en sus espaldas, ambas medidas consideraciones de importancia para prevenir la muerte prematura del infante.

Los padres deprimidos también reportaron menos juegos con los hijos.

Mientras que las esposas de los padres deprimidos, asimismo mostraban señales de distanciamiento de sus vástagos, enfatizando el efecto que puede tener la depresión de un esposo en el otro.

Cantarles, leerles, acariciarlos son interacciones de importancias extremas con el recién nacido, que son esenciales para el desarrollo temprano, nos afirma Paulson.

Por consecuencia, la identificación de la depresión del posparto es de importancia singular, en cualquiera de los progenitores, para los padres y para sus recién nacidos.

Sin embargo, y a pesar de que existe una concientización creciente de la depresión puerperal entre las mujeres, nuevas madres no siempre son evaluadas por esta condición, lo que resulta en que muchos casos pasen desapercibidos.

La situación con los padres puede que sea peor, afirma Paulson.

El investigador recomienda que tanto los padres, como los profesionales permanezcan alertas por las señales de que después del nacimiento de un niño, la depresión puede hacer su aparición sorpresiva. Ya que cuidar de un recién nacido requiere mucho esfuerzo entre las especies mamíferas, donde la nuestra no es excepción.

Los síntomas y la duración de los mismos son señales de alerta.

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Depresión de posparto masculina.

La distracción electrónica

Octubre 23rd, 2009 by psicologiaasturias

El uso de un teléfono móvil mientras se anda por la calle puede ser tan absorbente para nuestra atención que es posible que a nuestro lado pase un payaso montado en un monociclo y no nos demos cuenta de ello. Precisamente son esos los resultados a los cuales se ha llegado después de realizar una investigación utilizando como experimentados a estudiantes universitarios.

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Cada uno de los universitarios iba hablando por un teléfono móvil mientras en la plaza principal del campus un payaso pedaleaba sobre un monociclo. La mayor parte de los estudiantes universitarios no se percató del payaso montado sobre un monociclo. Además muchos de ellos disminuyeron su paso mientras trababan conversación por el móvil.

Aunque puede parecer una escena graciosa, este experimento lo que demuestra es lo absorbente que puede llegar a ser hablar con un teléfono móvil. Esta ha sido la conclusión que ha sacado del experimento los científicos del la Western Washington University. Imaginarnos lo que pasaría si en vez de andando fuese conduciendo un coche nos hace pensar en un espectáculo dantesco con, al menos, heridos por la colisión contra otros coches o viandantes.

Anteriores investigaciones que han puesto en relación hablar con el móvil e ir conduciendo han demostrado que hablar por un móvil mientras se conduce es equivalente a conducir ebrio. Volviendo a la investigación anterior los resultados fueron espeluznantes: más de 200 estudiantes habían pasado delante del payaso subido en el monociclo sin apercibirse lo más mínimo de la existencia del clown.

Además, los estudiantes que iban hablando con el móvil tardaron de medía 15 segundos más en cubrir la ruta que aquellos que iban hablando en parejas o escuchando un iPod. Lo que realmente pone sobre la mesa esta investigación es que los aparatos electrónicos causan en aquellos que los usan un descenso en sus capacidades perceptivas. Mientras se va andando no hay gran peligro, pero si cogen un coche…

Fuente: Live Science |    Imagen: Sister72


El aceite en la dieta

Octubre 23rd, 2009 by psicologiaasturias

Las propiedades saludables del aceite, algo que quienes evitan la gordura y quieren alimentarse bien deben de saber.

El aceite de oliva no es el único con propiedades beneficiosas para la salud, ya que los de girasol u otras semillas, poseen ácidos grasos con interesantes propiedades sobre el sistema cardiovascular

La dieta mediterránea cuenta con aceites de oliva y semillas entre sus pilares básicos. Estos aceites poseen interesantes propiedades para la salud, una ventaja importante frente a otras culturas en las que se emplean mantequilla y otras grasas menos saludables.

El aceite de oliva, el protagonista de todos los aceites de consumo humano

El aceite de oliva contiene vitamina E (12 mg/100 gramos de aceite), un potente antioxidante natural, y fitosteroles, sustancias similares al colesterol humano que bloquean tanto la absorción del colesterol endógeno — el que produce el propio cuerpo — como el que proviene de la dieta.
Destaca también por su elevado aporte de ácidos grasos mono insaturados, sobretodo de ácido oleico. Este tipo de grasa es la que mejor colabora en la prevención de enfermedades cardiovasculares ya que aumenta los niveles en sangre del HDL-colesterol, el llamado ‘buen colesterol’.
Además, tanto la vitamina E como el ácido oleico, evitan la oxidación -alteración- de las lipoproteínas (transportadoras del colesterol en la sangre) y de otras sustancias vinculadas con el desarrollo de ciertos tipos de cáncer.

Gracias a estas particularidades, el aceite de oliva se ha ganado el calificativo de alimento saludable. Esto explica que se recomiende su empleo -preferiblemente si es un aceite virgen o puro de oliva-, lo que no significa desterrar los aceites de semillas (girasol, soja, sésamo…) también saludables.

No olvidar el aceite de girasol

El aceite de girasol está constituido fundamentalmente por ácidos grasos poli insaturados entre los que destacan el ácido linoleico y el linolénico. Estos ácidos grasos son esenciales, es decir, el organismo no los puede formar por lo que hay que proporcionárselos diariamente a través de los alimentos.

Las grasas poli insaturadas producen los siguientes efectos beneficiosos para el corazón en el organismo: reducen los niveles de colesterol total y otras grasas llamadas triglicéridos en sangre, reducen el riesgo de formación de coágulos sanguíneos y producen vasodilatación, es decir, aumentan el diámetro de los vasos sanguíneos.
El aceite de girasol también aporta grasa mono insaturada en forma de ácido oleico, pero en menor cantidad que la presente en el aceite de oliva. Además este aceite es, después del aceite de germen de trigo, el más rico en vitamina E ya que contiene 56 miligramos de esta vitamina por cada 100 gramos de aceite.

Otros aceites…

- Aceite de soja: de sabor neutro, rico en grasas poli insaturadas, especialmente en ácido linolénico.
- Aceite de sésamo: de sabor y aroma muy agradables, contiene igual proporción de ácido oleico (mono insaturado) y linoleico (poli insaturado). No precisa refinado, contiene un antioxidante natural, sesamol, que lo hace muy estable y resistente a la oxidación, por lo que soporta varios años sin enranciarse.
- Aceite de coco y de palma: estos aceites, aunque son de origen vegetal, son ricos en grasa saturada, cuyo exceso contribuye a aumentar los niveles de colesterol en sangre. Por tanto, no poseen el efecto protector del miocardio de otros aceites. Generalmente se emplean en la elaboración de productos de confitería industrial y en frituras de productos tipo sacos, si bien no aparecen como tales en las listas de ingredientes sino camuflados bajo el nombre de ‘aceite vegetal’.
- Aceite de nuez: se obtiene por presión en frío y no precisa refinado. Es el más rico en ácido linolénico. Se oxida y enrancia con mucha facilidad.

Los aceites, úsenlos con la discreción debida, mientras que evitan los pesados y engordadores aceites de palma.

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Aceites saludables.

La neurociencia, la religión y la terapia: una síntesis

Octubre 23rd, 2009 by psicologiaasturias

Algunas veces en el desempeño de las funciones de ser terapeuta uno encuentra las mismas sorpresas que caracterizan los hallazgos de Oliver Sacks, aunque, acaso, no tan dramáticas.


Unos ejemplos extraídos de mi experiencia:


Una señora muy mayor, a quien habían diagnosticado la enfermedad maníaco-depresiva y cuya presencia en las clínicas gratuitas de los sábados en Renard Hospital, era legendaria. Nunca dejaba de asistir a los servicios, ya que, como podía caminar al recinto de las consultas, su fiabilidad sería, invariable, como decían fuera la del correo norteamericano de otrora: ‘ni lluvia, ni aguanieve, ni nieve, ni el granizo detendrán el US mail’.

Todos los sábados estaba en la consulta, y todos los sábados salía con recetas nuevas, ya que aparentemente, sus depresiones eran refractarias a todo esfuerzo.

Yo opté por algo nuevo, la escuchaba en ‘terapia’ por 20 minutos, sin abrir la boca y sin mover un músculo. Desde entonces, cesó de pedir que le diera nuevas medicinas, ni renovación, por las viejas. Porque, en apariencias, lo que quería era hablar…

Nos acostumbramos: yo a escuchar, y ella a repetirme la historia de su vida.

Cuando, llegara el fin de año y mi rotación en la clínica concluía. Mi ‘amiga’ me trajo una caja grande de despedida. Contenía todas las medicinas que le habían recetado. Me dijo: ‘Tenga, déselas a otra persona. Gracias a nuestras pláticas, nunca las tomé’.

Otra, fue una señora que, notando mi juventud — e inexperiencia conspicua del entonces — ya que comenzaba el entrenamiento en psiquiatría infantil, me preguntaba: ‘¿Cuántos hijos tiene?’ — Impulsivamente, le contesté: ‘tres’. ‘¡Usted no sabe más que yo! … Yo tengo seis’.

Hay muchas otras viñetas: Por ejemplo, que no es posible comprender las adicciones a menos que se haya sido adicto. O que los trastornos premenstruales, el parto y sus entendimientos nos escapan a los hombres — por ser hombres — y muchas otras cosas por el estilo.


Freud — aunque no lo practicara — predicaba la anonimidad y el retraimiento del psicoanalista — siendo necesario el estudio formal de toda actividad entre terapeuta y paciente, desde un apretón de manos fortuito, hasta cualquier otro contacto extra-analítico: ‘molienda para el molino’, como dice el proverbio inglés.


El término para esa actividad aun existe, como, parámetro técnico.


Kurt Eissler introdujo este término, como ‘una deviación tanto cuantitativa como cualitativa de las técnicas del modelo básico, que lo que requiere es la interpretación como instrumento esencial’.


Así que en el contexto del psicoanálisis una pregunta, que el paciente formula, acerca de las creencias religiosas que el analista mantiene, se vuelve ocasión para explorar el origen dinámico de la curiosidad y el por qué en ese preciso momento el paciente lo desea saber, para que, habiendo hecho las conexiones dinámicas, finalmente, interpretarla.


Un ejemplo, del análisis de todo, de mi propia experiencia, retorna vívidamente. En una oportunidad, cuando se me cayera, inadvertidamente, una moneda en el diván de mi analista didáctico. En la próxima sesión, la moneda estaba colocada en el escritorio del analista, quien, con gesto distante, me informa: ‘eso es suyo’.


Mi reacción, de exasperada sorpresa, se extendió por muchas sesiones que siguieran.


No creo que nunca lo entendería…


Pero, es hecho, que todos esos rituales, para muchos analistas ortodoxos, no son cosas que se juzgan con ligereza.


La religión como credo


La religión ocupa un lugar predominante en la historia de la civilización y de las culturas humanas.


Por ello, la fe y sus elementos no pueden soslayarse.


Más aún, en un mundo achicado por el contacto social de entornos insulares, como el nuestro — donde todo se transmite y donde toda información circula — lo que creemos y cómo lo hacemos es asunto de interés.


La religión vs la ciencia: el histórico pugilato


El distinguido genético, médico, e investigador, Francis Collins, Director del Instituto Nacional para la Investigación del Genoma, representa el luchador por la afirmación de la religión entre los representantes de la ciencia. Richard Dawkins, por los del ateísmo agnóstico.


Ambos se enfrentan, con frecuencia, en la palestra de la publicidad para implantar sus convicciones en los demás — simples mortales — quienes, como nosotros, los contemplan en debate.


Preguntas de técnica


¿Qué hacer, cuando una paciente ‘necesita’ saber si su terapeuta, es o no es creyente?


¿Tiene derecho a obtener la respuesta, o debe de relegarse, la pregunta, a la actividad terapéutica, como Eissler sugiriera?


Antes de contestar esta cuestión decisiva, primero, examinemos el pensamiento de las mentes más influyentes en la cuestión de la religión y su papel en el terreno de la ciencia — ya, que algunos creemos, que la terapia es ciencia, sino científica:


Daniel Dennett

Sigmund Freud

Richard Dawkins, y

Francis Collins


Si hemos dejado a tantos intelectuales fuera de esta tesis, es por lo que, suponemos, sucede cada año con el premio Nobel: No todos los que los merecen lo alcanzan y — no todos los que lo ganan, lo merecen — como es conocimiento común.


Así que comenzaremos, donde más oportuno nos parezca hacerlo…


Por supuesto, será con Freud, como a nadie sorprendería, ya que su genio escapa todo juicio…


Para empezar, Freud, el siempre promovedor de su persona, nos informa que su niñera era católica — con ello nos indica que en su desarrollo, el catolicismo tuvo su rol — cubriendo todas las bases.


Más tarde, cuando, como todos los engrandecidos, y como todos quienes han logrado prestigio — terminara creyéndose inmortal — nos afirma que la religión es una mera ilusión.


Pero, ya en sus años postreros, a la edad de los ochenta, nos informa que la religión no es nada más que un anhelo por el retorno de la figura del padre — algo que deja bastante en suspenso.


Eso mismo concluye en su obra famosa, Tótem y tabú


En su libro posterior Moisés y el Monoteísmo. Algo, insólito nos sorprende. Freud, sin abandonar públicamente, su ateísmo, comienza a vislumbrar su fe judaica como fuente de todo progreso cultural y aun de la inspiración artística y de la ética personal. Cerca de su propia muerte, Freud, concluye reconociendo la poesía y las promesas de la religión — sino la religiosidad misma — como conceptos válidos ético/morales.


Pero, hoy, contamos con almas que desean eliminar la puerilidad de la fe de modo inmediato: Christopher Hitchens, Sam Harris y Richard Dawkins, procuran, en cruzadas agnósticas, que todos dejemos de creer en dios — porque ellos — dicen que no creen — aunque en sus actitudes traicionan esta realidad.


Si ellos no creen — ¿por qué osamos nosotros creer?


De no haber molinos en el viento, don Quijote, hubiera combatido sus enemigos reales.


En su libro, God is not Great, Hitchens, menciona a Freud como aliado, quien, como él estila, consideraría la religión demencia pueril.


No importa el precio: los tres autores citados desean eliminar la religión de modo inmediato.


¡Punto!


Pero, uno se pregunta, ¿a qué Freud aluden y a cuál Freud citan?


En su último libro, escrito cuando estaba enfermo, y ya muy mayor, sufriendo de cáncer de la mandíbula, Freud, nos ofrece una perspectiva, por muchos silenciada, acerca de la fe. Él discute, que el judaísmo asistió a la humanidad a liberarse de su cautiverio al mundo del empirismo, abriendo posibilidades frescas de pensamiento y acción. Freud, también sugiere que Dios, como concepto, facilitaría un retorno a la vida interna, haciendo posible, la existencia más rica — la de una vida introspectiva — ecos del psicoanálisis aquí resuenan.


La mitología de la realidad


Moisés y el Monoteísmo, sería un libro que para Freud fuera muy difícil de escribir y de esparcir. Lo comenzó en el año 1930, cuando aun viviera en Viena, sabiendo que la iglesia católica austriaca lo condenaría. El libro contenía algunos asuntos controvertidos. Que Moisés no era un judío. Que el monoteísmo no era creencia hebrea sino que fuera invención egipcia, derivada de la afirmación del culto al dios pagano del sol, Anton.


Pero, la entropía superviene, y en marzo del 1938, los nazis invaden a Viena (Anschluss), lo que pone a Freud y a su familia en peligro de muerte inminente.  Con la ayuda de su amada, admirada y devota colaboradora, la Princesa Paulina Bonaparte, Freud se las arregla para escapar la asediada ciudad, y, con la ayuda del gobierno de una nación — por él, la más aborrecida — los Estados Unidos, huye a Inglaterra.


En agradecimiento, hacia América, Freud, se deleitaría más adelante, en decir: ‘América es enorme — y, como error, también es enorme’ — dice el refranero: ‘No obra buena queda impune’.


Freud, como sabemos, leyendo nuestras ponencias, añadiría, gratuitamente, a un documento que estableciera que las autoridades nazis no lo habían maltratado en modo alguno — y haciendo un gesto de agradecimiento, sin que se lo solicitaran. Escribió a mano y letra: ‘Yo puedo recomendar, muy altamente, la Gestapo a quien sea…’


¡Freud!


Pero, Freud, genio y narcisista a la vez, necesitaba seguir publicando y ganando prosélitos.


Una vez en Londres, un escolar judío, llamado Abraham Yahuda, lo visitaría para a rogar a Freud que no publicara el Moisés.


Las razones para esa petición serían poderosas:


Freud contendía que Moisés no era para nada un judío

Que su muerte pacífica, explicada en la Biblia, no era cierta. Que Moisés fue víctima de los judíos mismos, quienes resintieran sus leyes apodícticas, y que por la misma razón lo asesinaron.

Y que el judaísmo era una religión, secretamente, pagana — como para tantos lo es el psicoanálisis.


Para Freud, la petición de que silenciara sus argumentos, era prueba final de que la necesidad para su publicación era impostergable.


Y, por supuesto, lo publicó — pero, no como rebelión o como resistencia, sino como afirmación de sus dudas de no ser omnipotente entre los dioses, como lo fuera entre los hombres — por lo menos — como lo fuera entre sus prosélitos — los psicoanalistas freudianos.


Los resultados de haber publicado Moisés en alemán y en inglés lo llenaron de orgullo singular y ególatra.


¿Por qué Freud lo hizo, y por qué Hitchens, considera a Freud un aliado? Es asunto sorprendente, ya que el último no lo necesita — a menos que sea porque no lo haya leído, porque no sepa cómo interpretarlo, o porque confía en la simplicidad del resto de nosotros — Pero, habiendo seguido a Hitchens por mucho tiempo — todas las razones expresadas aplican.


Veamos


En su libro, Moisés, Freud aclara que el judaísmo como fe se sustenta en su convicción en la existencia de un dios invisible e indivisible. Freud, nos asegura que tomando la idea de este dios lleva a repercusiones insondables, que conduce a ‘una percepción que coloca la intelectualidad — como triunfo — sobre la sensualidad’.


¡Para un ateo, lo último, es algo de orden mayor!


Asimismo, para Freud, en Moisés, la religión establece un orden sistemático y asiste en el entendimiento de la Naturaleza con todos sus dilemas incomprensibles.


Lo que es más sorpresivo, es que Freud, el agnóstico, da crédito a la religión por el perfeccionamiento que ésta imprime a la intelectualidad humana.


Pero, Freud ni se intimida, ni se detiene.


El Maestro, a menudo, defiende la cristiandad, con su cornucopia de santos, como una visión que restauraría una perspectiva real del credo — por ello, conquistó.


Freud, asimismo consideró el judaísmo como dogma selectivo y excluyente, algo que él desearía evitar para sus doctrinas germinales.


Siggy, para su idólatra mamá, el de la envidia uterina, en la resolución de su propio complejo de Edipo, fundó una ateísmo religioso — así sería este genio en sus contradicciones filosóficas…


Freud, siempre admiró a Moisés el líder, como él mismo deseara serlo y sucediera siéndolo a su vez — orientando a su gente en la dirección de su tierra prometida — aunque ésta no fuera la tierra bíblica.


Lo que es interesante es el hecho de que Freud, tan irreligioso, como pretendiera, pudiera encontrar inspiración en una figura religiosa, que como Moisés, claramente, lo fuera.


Algo similar sucedió con el predecesor freudiano, Nietzsche, cuya fama mayor resta en su odio por la cristiandad.


Freud, por su parte, nunca detestaría a Jesús. Cuyos atributos de espontaneidad, firmeza de carácter, y libertad de espíritu siempre quiso emular — recordándonos, a menudo, que Jesús era judío — como él.


Acerca de Cristo, Freud, una vez diría: ‘Ha habido un solo cristiano en este mundo. Una sola persona que verdaderamente viviera y creyera en los estándares del evangelio, y Él murió en la cruz’.


Para Freud, el incrédulo, abandonar la fe al final de sus días fue tan difícil como para tantos todavía lo es…


Quizás, será porque el ateísmo de muchos, representa otra forma de rebelión de adolescencia. ¿Quién sabe?


La apuesta científica que Pascal hiciera famosa:


‘Si el Dios cristiano no existe, el agnóstico pierde poco por creer en él y gana poco por no creerlo. Pero, si el Dios cristiano existe, el agnóstico gana la vida eterna, por creer en el mismo, y gana poco si no cree. Pero, si el Dios cristiano existe, el agnóstico gana la vida eterna por creerlo y pierde una inmensidad infinita por no creerlo’.


Escuchemos a Daniel Dennett, pero antes, éste merece la introducción, aunque parva, que aquí ofrecemos


Daniel C. Dennett es un filósofo de la ciencia de origen norteamericano. Profesor en la Universidad de Tufts. Escritor prolífico y ateo consumado.


Como tantos hicieran, cuando el psicoanálisis hiciera su entrada triunfal, este filósofo de la ciencia ha encontrado su lugar en muchas actividades serias, vía la avenida provista, en su caso, por las neurociencias.


Dennett ha escrito mucho: acerca de temas filosóficos, de la teoría evolucionaría, de la actividades del cerebro, de la filosofía de la mente, del lenguaje, y del problema con el libre albedrío — Con esto, yo creo que el lector reconoce que Daniel Dennett es un intelectual para todas las estaciones.


Dennett ha escrito un libro, Breaking the Spell, que propone el uso y la aplicación de los instrumentos de la ciencia para examinar la religión y otros fenómenos naturales.


Para Dennett, la religión es asunto que mejor se entiende por uso de la biología evolutiva. Utilizando el concepto de los memes, unidades culturales, para dar valor a sus conjeturas.


El libro es lectura enjundiosa, y a veces, tediosa. Nos enseña mucho en teoría y, muy poco, que, en la práctica desconociéramos.


La iniciación de la agricultura nos aclimató, según Dennett, a un sistema eco-biológico permanente y constante, y con ello nuestros substratos socio-biológicos emergieron — ¿cómo? — Esta conjetura es de libre interpretación.


La idea de Dios, que, Dennett sustenta, es de cómo el amor se iguala a la fe — algo que se siente, de modo intangible — pero, que consiste en una forma particular del sentir, ya que no es física ni se satisface de modo inmediato. Pero, que siendo intangible, en sí, es lo que le que proporciona su fuerza y prestancia.


Para Dennett, el sentimiento es real — lo que es ficticio, es lo que lo sustenta, como religión.


Con la qualia filosófica, resta el caso para Dennett.


Pasemos, entonces, a Richard Dawkins, a quien reconocemos por tantas ponencias que a sus trabajos aluden, y que hayamos publicado.


Dawkins, por supuesto, es el ‘don’ de Oxford, quien, como el Quijote, ha hecho de molinos de viento sus enemigos acérrimos de oportunidad.


Para Dawkins, creer en dios, es anatema. Porque, como argumento de improbabilidad cierta. La religión es superflua.


Siendo así…


¿Por qué, nos preguntamos, ese ataque vitriólico en una noción falsa y, evidentemente fuera del alcance, y del oro de ley del discernimiento, que constituye y representa la ciencia pura?


¿Por qué condenar como dementes a quienes se atreven a pensar que algo tan estúpido, como dios existe?


¿Por qué no dedicar las mismas energías a enseñar de modo constructivo lo que nos hace, como seres humanos, felices?


Quizás. Porque Dawkins es un zoólogo, que de avenir encontró que, como todos somos animales y que como los gatos no creen en dios, que dios es un abstruso de índole humana.


En mi ponencia, Los paradigmas, la neurociencia y el futuro del pensamiento crítico (I) hago mención del artículo en prensa: The seductive allure of neuroscience explanations: J. OF COGNIT. NEUROSC.


Donde se expresa, claramente, que los neurocientíficos han apropiado su disciplina para hacerla vasalla de lo espectacular y para tratar de explicar lo inexplicable.


¿Pero qué logra Dawkins esclarecer? Esto permanece un misterio.


Movámonos a Francis Collins


Francis Collins, es el más sencillo de, entre todos, entender.


Las encuestas norteamericanas nos informan de que un 86% de los americanos creen en un Dios personal y que sólo 39% de los científicos son creyentes.


Francis Collins, reflexiona en un aspecto de la ciencia en el que propone que existen preguntas que ésta puede hacerse a sí misma — y otras que escapan su dominio.


Collins, todos sabemos, es médico, investigador y descubridor de los genes responsables por la fibrosis quística, la enfermedad de Huntington y el de la progeria o Enfermedad de Hutchinson-Guilford.


Antes de ser creyente, Collins era un científico, quien comenzó a aceptar la fe, cuando escuchara a tantos de sus pacientes terminales.


‘Yo conocí, entre ellos, tantas personas cuya fe era sólida como una roca. Seres humanos que confrontaban su propia muerte con una integridad y fortitud increíble’.


No creyendo en el ateísmo que, de acuerdo a él ‘no deja lugar para las dudas’, comenzó a explorar la posibilidad de establecer si la ciencia podría ser instrumental en explorar la existencia de un dios.


El primer paso, sería tratar de hallar lo que los creyentes creen y por qué lo creen. Luego de dos años de empeño. Decidió que la creencia en Dios era más racional que la posición del ateo.


Basado en sus labores científicas, Collins, razonó que la ciencia puede contestar algunas cuestiones. Pero, que carece de los instrumentos requeridos para esclarecer cómo se formó el universo, cómo comenzó la vida, o por qué existen los seres humanos.


Luego de mucho debate en privado, y, examinando a la Naturaleza de manera objetiva, Collins se convenció a sí mismo de la existencia de un Creador.


He aquí su pensamiento:


‘El universo es sincronizado de modo tan exacto que no pudo haber nacido al azar sin un balance delicado de 15 constantes físicas. Que, entre ellas incluyen, la gravedad, en cantidad suficiente para la existencia de la vida.


‘Los chances de que todas estas constantes pudieran tomar esos valores en la combinación precisa, resultando en un universo capaz de mantener la vida en todas sus formas complejas, es casi infinitésima’. Escribió en The Language of God.


Collins no cree en la creación en seis días, como lo hacen aquellos quienes siguen la interpretación formal de la Biblia. Sin embargo, sí cree en una ‘evolución teística’ que involucra la presencia de un Dios creador todopoderoso, que no se limita al tiempo y al espacio y quien creó los seres humanos a su propia imagen.


Collins argumenta que los monos y los seres humanos son casi idénticos genéticamente, pero que solamente nosotros compartimos una ley moral única, con el conocimiento del bien y del mal que está inscrito en el corazón de toda sociedad.


El agnosticismo científico, para Collins, tiene su origen en la idea equivocada que la creencia en Dios limitaría la amplitud de los descubrimientos posibles en el campo de las ciencias.


Concluyendo que a él le gustaría vivir en un mundo donde la ciencia y la religión puedan coexistir en harmonía.


Retornamos en círculo completo al principio de esta ponencia.


Técnicamente, los siguientes pasos, para responder a la paciente que nos pregunta acerca de nuestros credos, son los indicados y de acuerdo al más válido de los métodos:


La pregunta ha de tomarse como legítima y no como curiosidad ‘voyerista’.

La inserción de la pregunta dentro del proceso de la terapia y el significado para el paciente, debe de ser elucidado y entendido.

Las asociaciones del significado de Dios y de la religión en el pasado y en el presente dinámico del paciente, asimismo, deben de ser elaboradas, como será la exploración de cualquier sentimiento de contratransferencia despertado en el terapeuta.

Finalmente, es necesario dar la respuesta honesta en términos breves y sinceros.


En resumen


El asunto del teísmo y de la religión en el psicoanálisis, en tiempos pasados, muy fácilmente lo resolvían las circunstancias.


Cuando rotábamos bajo la dirección del notable psicoanalista católico, Leo H. Bartemeir, todos, creíamos.


En Chicago, nadie creía.


¿Y, ahora?


Cada quien, como terapeuta. En esta coyuntura especial, tiene que confrontar sus convicciones y compartirlas con el paciente. El hecho de hacerlo, abre las puertas a una experiencia de riquezas emocionales e intelectuales de insólito valor.


Como propuso Kandel, la terapia, altera la actividad neuronal de ambos participantes — y, ¿quién sabe? — la creencia, compartida, en un Dios puede que resulte en lo mismo.


Amén.


Imagen


Hora de la Oración  por Jean François Millet.


El erotismo fisiológico y la Neurociencia Aplicada

Octubre 22nd, 2009 by psicologiaasturias

En esta ponencia deseamos abordar las dificultades que, en nuestra opinión, encontraremos si deseamos analizar psicológicamente todos los problemas que nos confrontan en nuestras vidas.

Hemos utilizado el psicoanálisis en tiempos pasados para intentar explicar ad nauseam, todos

los fenómenos — peculiares o no — que nos llenaban de curiosidad, más que nada, por no

entenderlos bien.

La taxonomía diagnóstica en la psiquiatría no diferencia en detalle muchos de los trastornos

que son indígenas a la naturaleza del ser humano — y, quizás, por extensión, a otros

géneros animales — lo que a veces, a menudo, nos confunde.

La ansiedad frente a extraños, es parte del desarrollo normativo de nuestra especie y

constituye una modalidad de nuestro comportamiento que nos asiste a evitar riesgos asumidos

con quienes nos son desconocidos. Aunque, hoy se considera como otra forma de desequilibrio

emocional — así lo dicta nuestra Biblia, DSM-ETC…

La enuresis. El destacado Profesor Richard Jenkins, la consideró un ‘evento fortuito’ de la

niñez. DSM-IV-TR, la incluye como una más de sus extravagantes categorías diagnósticas.

Existen algunos animales, cuyos comportamientos han sido, por inferencia, entendidos como


expresiones de la capacidad del altruismo que lindan en los de nuestra moralidad humana.


Este aspecto único de la conducta animal, J. B. S. Haldane lo había designado como,


‘selección de familiares’ (kin selection). Concepto que formó parte esencial del constructo


de la sociobiología de E. O. Wilson, quien lo ha repudiado recientemente, para el asombro de


muchos.


La ventaja de poder entender el altruismo animal como programa estructurado en los genes,


era que nos permitía pensar que poseemos virtudes que son favorables a nuestra supervivencia


y que éstas son programadas o instintivas.


Pero, no siempre las verdades en que se fundan nuestras teorías, permanecen inmutables.


El mundo de la ciencia cambia subrepticia y vertiginosamente. Acerca de este fenómeno


discurriremos cuando examinemos los instintos y sus aplicaciones a la conducta del ser


humano.


Lo que más adelante haremos.


Para el diagnóstico psiquiátrico, ‘DSM-ETC’, no nos ofrece ayuda auténtica, ya que, por


muchos, está siendo considerada, justificadamente, como lo que es: un arma del mercadeo de


la psiquiatría, un subterfugio poderoso en la lucha contra las constricciones impuestas por


los seguros médicos norteamericanos para no pagar por los diagnósticos psiquiátricos y un


artilugio nosológico para enriquecer a las compañías productoras de fármacos, quienes se


benefician de la introducción de medicinas para enfermedades ilusorias — la última:


prosperidad compartida y demostrada.


En su libro de aparición reciente, Shyness: How Normal Behavior Became a Sickness, autor,


Christopher Lane, relata de cómo en los años setentas del siglo pasado, un grupo de


psiquiatras norteamericanos redactó la nosología de nuestra profesión, desde sus butacas


bien ‘aceitadas’ por los intereses creados de los productores de medicinas psicotrópicas —


varios de entre ellos aún son mis muy estimados y, acaudalados, amigos, residentes de Orange


County, San Diego.


Dicho sea de paso, el libro de C. Lane y su compañero en espíritu, The Loss of Sadness: How


Psychiatry Transformed Normal Sorrow into Depressive Disorder por A. Horwitz, deben de ser


estudiados por toda persona preparada.


Los psiquiatras en cargo del DSM proyecto, se dedicaron , bajo la dirección de Robert


Spitzer en 1974, a la expansión de un librito delgado, DSM I que en los años setentas se


publicó presentado con una encuadernación humilde, con espina de espiral plástico negro, y


que pocos usaban o entendieran. Logrando una transformación dramática a la divulgación


actual de un manual voluminoso que se vende con libretos accesorios, y, que combinados, se


hacen pasar como una verdadera enciclopedia de conocimientos que no contienen. En la última


edición (DSM-IV-TR), el número de los diagnósticos psiquiátricos ha crecido


vertiginosamente. Uno de entre ellos, la ansiedad social, y otros más, sin razón


justificadora, se convirtieron clasificable dentro de la categoría de los Trastornos de la


Ansiedad y de la Personalidad.


Lo que consiste en una parodia de la realidad.


El precio para adquirir estos libros es muy alto, pero atrae a quienes, sin saber nada


acerca de la psiquiatría, como tantos psiquiatras, pretenden conocerla…


El manual se constituyó en un golpe de fortuna inesperado para la industria farmacéutica. En


una investigación soportada por memorándums secretos, Lane nos ilumina, en su libro, de la


manera y de cómo muchas decisiones diagnósticas, carentes de fundamentos, hicieron su


entrada en DSM. Mientras que nos informa de manera lúcida que DSM, habiendo transformado el


modo de cómo hoy pensamos en psiquiatría, nos ha hecho mucho daño a todos.


Basado en esas premisas y motivado por un deseo de amplificar el entendimiento básico de lo


que nos hace humanos. De lo que nos enferma mentalmente y de lo que nos diferencia de


nuestros familiares cercanos — otros simios — especialmente los chimpancés y los bonobos


— hemos decidido explorar de nuevo esta área que aún, permanece confusa, en las ciencias


del comportamiento humano.


Ciencia por computación


Los hechos acerca de la psiquiatría, como ciencia ya no los dicta DSM-ETC, ni los revelan


científicos trabajando en sus torres de marfil académicas, conduciendo investigaciones


basadas en el examen de poblaciones selectas por medio de la entrevista estructurada.


Esos métodos son asuntos del pasado.


La ciencia actual, está comenzando a ser resultado de la habilidad en el manejo de las


computadoras — si quien lo hace, sabe cómo programarlas.


En su edición de enero 14 del 2008, el importante noticiero británico, The Economist, nos


alerta de los trabajos decisivos que algunos científicos chinos han hecho en tiempos


recientes, para esclarecer los trayectos neurológicos que siguen las actividades cerebrales


de los drogadictos. Lo extraordinario aquí es que los científicos chinos lograron esta


proeza científica sin haber abandonado su laboratorio y sin conducir experimentos formales.


Lo hicieron, adecuadamente, frente a sus monitores. Siguiendo programas meticulosamente


diseñados y sometiendo los resultados a análisis rigurosos. (Véase, Going by the Book).



Cuando contemplamos estos avances y, cuando examinamos lo que hoy se considera como ciencia


y lo que se pasa como hecho científico, nos preguntamos: ¿Tenemos que asentir con todo


aquello lo que se propone como conocimientos, aceptando ideas — presumidas como doctrinas


establecidas — sin someterlas al juicio crítico? O, ¿debemos de investigarlas y derivar


nuestras propias suplencias?


¿Debemos aceptar DSM-ETC como una Biblia?


Biblia, ¿de qué? Para mí, es necesario que establezcamos una dialéctica con quienes


introducen nuevos conceptos, para corroborarlos o desecharlos, si es que estos últimos


despiertan nuestro interés.


Nuestra tesis


Aquí profundizaremos, en la esencia de tres pulsiones por todos reconocidas y, a medida que


progresamos en sus entendimientos, consideraremos asuntos relacionados a su aplicación —


que no nos son tan familiares — añadiendo elementos de soporte a nuestro estudio.


Nos ocuparemos con las actividades instintivas de las actividades siguientes:


Comer

Reproducción y

Moralidad


Aunque para muchos, ya veremos, puede que hayan más de 4,000 variedades de instintos que nos


impelen a acciones involuntarias que, a su vez, garantizan la preservación y la perpetuación


de nuestra especie, para otros son las cuatro efes en inglés: food, fight, fear y sex… Los


que nos obliga a pensar: ¿En qué consisten los instintos?



Los instintos como metáfora de enfermedad mental


Mi proposición se basa en lograr un entendimiento clínico de las fuerzas que salvaguardan


nuestras existencias y las que, vía su propagación hedonista o controlada, y haciendo uso de


las mismas para fines otros de los que la Naturaleza propuso, hoy se consideran patologías


psicosomáticas, por DSM…


Organizaremos esta lección de la siguiente manera:


Introducción al entendimiento de ciertos instintos básicos

La neurociencia del placer y del deseo (el sexo)

Comer

La moralidad (o el deber)


Instinto


En esencia, los instintos pueden definirse como una disposición inherente en un organismo


vivo hacia ciertos comportamientos. Estos comportamientos son fijos, hereditarios e innatos,


y se expresan como patrones constantes de respuestas a ciertos estímulos.


En el reino animal abundan estándares de acciones precisas que son independientes del


aprendizaje. Entre las más comunes se catalogan las actividades reproductivas, construcción


de nidos, rituales de cortejo, territorialidad, e hibernación entre muchas más.


Cualquier estímulo que provoque una respuesta automática, desencadena la acción de


mecanismos — ya dispuestos para responder — a una amenaza u otra urgencia vital. La


respuesta involuntaria está mediada a su vez por la acción de redes neurales que funcionan


vía la operación de mensajeros hormonales.


En los vertebrados superiores, grupo al que pertenecemos como especie, las glándulas


endocrinas que se involucran en nuestras respuestas automáticas se estimulan bajo la


dirección directa de las actividades del hipotálamo.


Pero, existen dinamismos de naturaleza especial — como representan el deseo de acumular


nuevos conocimientos, la inclinación a comunicar y demostrar nuestras ideas, la organización


económica, la tendencia hacia la religiosidad, o hacia la estructura política — que pueden


considerarse actividades que, siendo universales, y que aunque promueven nuestro bienestar y


adaptación no son esencialmente instintivas.


Estas últimas funciones, asimismo, se afinan por medio del entrenamiento y el aprendizaje.


Los instintos tienen antecedentes evolutivos, ya que de acuerdo con Darwin, cualquier


característica que confiere mayores posibilidades para la supervivencia y procreación será


considerada una adaptación, siendo, eventualmente, incorporada como comportamiento


instintivo por todos los miembros de una especie dada.


Lo último se conoce desde 1896 como el Efecto de Baldwin


Este constructo propone un mecanismo para la selección específica de una habilidad para


nuevo aprendizaje. Descendientes seleccionados de entre toda lechigada tendrán una capacidad


incrementada para la asimilación de nuevos conceptos, en lugar de permanecer dependientes de


las capacidades que son fijas y codificadas por lo genes. Significando que ciertos


comportamientos persistentes pueden modificar la evolución adaptiva de algunos grupos.


Mientras que otros, asimismo se extinguen, como se reconoce en el fenómeno de la adiaphoria,


o la falta de respuesta a un estímulo después de una serie de estímulos anteriores.

El ejemplo más común del Efecto de Baldwin es el de un grupo animal que, súbitamente, se


encuentra amenazado por un nuevo predador. Los individuos que incorporan más rápidamente


fórmulas para evadir el nuevo enemigo lo agregarán como conducta y luego ésta será


transmitida a sus descendientes como instinto.

Hay cierta elegancia en el concepto anteriormente descrito.

Más adelante esta teoría avanzó el entendimiento de lo que hoy se conoce como el equilibrio


puntuado.

El equilibrio puntuado es una teoría en la biología evolutiva que propone que la evolución


entre especies que se reproducen sexualmente ocurre en saltos repentinos, separados por


períodos muy largos donde muy pocos cambios ocurren.

De acuerdo a esta teoría la evolución fenotípica — la evolución de características


codificadas por el genoma — está localizada en eventos raros de ramificaciones genéticas


(cladogénesis) y que ocurre de manera relativamente rápida si se compara con los de otros


géneros de mayor estabilidad en existencia.

La definición y la aplicación de los instintos, como término, asimismo han experimentado


revisiones evolutivas como concepto. Algo que muchos no han realizado, ya que continúan el


uso del vocablo ‘instinto’ del modo tradicional.

La definición científica de instinto, hoy aceptada, y su evolución final

Como expresión, la palabra ‘instinto’ ha tenido muchos usos en la psicología y sus


aplicaciones universales han sido plétora desde Aristóteles. Sus connotaciones científicas y


su status formal se atribuyen al genio de W. Wundt quien en 1870 estableció el primer


laboratorio para el estudio de la psicología. En esos tiempos la psicología se consideraba


parte de la filosofía, pero progresivamente, el comportamiento humano y el animal hoy se


consideraran provincia del método científico y parte de la biología.

En el siglo XIX la mayoría de los comportamientos repetitivos se consideraban instintivos.


Una revisión de la literatura de entonces, dieron crónicas de 4000 instintos humanos, como


antes mencionáramos.

En 1960 una conferencia dirigida por Frank Beach, un pionero en la psicología experimental,


resultó en la restricción de la aplicación del término.

Para el año 2000, una revisión de los textos más importantes en psicología, sólo produjo una


sola referencia a la palabra ‘instinto’.

Lo que nos deja con la impresión de que cualquier comportamiento repetido puede ser


considerado ‘instintivo’. Como asimismo puede serlo cualquier comportamiento en el que


existe un componente innato pronunciado.

De acuerdo a los expertos. Para que un comportamiento repetitivo pueda ser clasificado como


instinto debe de ser:

Automático

Irresistible

Ocurrir como parte del desarrollo individual

Debe de ser provocado por algún estímulo del entorno

Debe de aparecer igualmente en todos los miembros de la misma especie

No puede ser sujeto a modificación

Y debe gobernar comportamientos por los cuales el individuo no necesita


entrenamiento.

La ausencia de uno ó más de los criterios establecidos, elimina la clasificación del


comportamiento como instintivo.

Si lo antedicho se aplica con rigor científico a nuestras conductas humanas, entonces se


puede concluir, que ninguno de nuestros comportamientos puede incluirse como si fuese


producto de los instintos.

Para nosotros, el compromiso es: que lo que de antes llamáramos instintos, hoy se consideran


fuerzas de motivación, como lo son el comer, la agresión y la sexualidad.

Para la neurociencia moderna las fuerzas de motivación que poseemos se multiplican en número


cada día, consecuencia de nuestro entendimiento más detallado de las motivaciones de otras


especies aplicadas a la nuestra.

En esencia, se argumenta que los seres humanos carecen de instintos, ya que los ‘instintos’


en nosotros, como el hambre, la sexualidad y la agresión pueden ser inhibidos y controlados


— lo que constituye la esencia de nuestro objetivo en esta ponencia.

La neurociencia de las fuerzas que nos motivan

En su libro, The Tangled Wing: Biological Constraints in the Human Spirit, Melvin Konner,


antropólogo y psiquiatra, nos ilustra, de manera exhaustiva, los procesos neurales y


endocrinos que median ciertas, sino todas, las actividades humanas resultados directas de


las fuerzas que nos motivan, de modo idéntico, cuando actúan como ‘instintos’ en otros


animales.

En esencia, nuestra capacidad para amar, para ser buenos padres, para la auto-inmolación por


causas nobles, para ser leales a nuestras parejas, para resistir, o para desear el cambio,


son actividades evolutivas y adaptivas que pueden ser modificadas por la necesidad y por la


cultura.

La actividad sexual en nuestra especie

Desde que abandonáramos la sabana y nos congregáramos en aldeas, comenzaríamos a entender


que la sexualidad en nuestra especie era algo que no se expresaba de manera idéntica a la de


otros simios.

En su libro, The Third Chimpanzee, fisiólogo Jared Diamond, describe cabalmente los aspectos


neurobiológicos de la sexualidad humana en todos sus aspectos, incluyendo la necesidad


imperiosa que tenemos de copular en privado.

¿Cómo lograríamos acatar, todos, esa noción universal? No lo sabemos.

Seleccionamos ese aspecto de nuestra sexualidad, ya que es uno que, por ‘cortesía’ del


Internet, tenemos prueba de que puede subvertirse — por los fines que sean — para que se


exhiba a millones de voyeurs en la red.

Estudiando la sexualidad en la historia del ser humano, historiadoras Reay Tannahill y


Elizabeth Abbott, nos iluminan en detalle, como asimismo lo hace Rudolph Bell, en el hecho


de que nuestras actitudes y comportamientos en este aspecto particular de nuestro desarrollo


social han evolucionado de maneras que nos sorprenden.

Los comportamientos de ascetas, abstemios sexuales, como John Kellogg y muchos otros que


considerarían el sexo como mensaje diabólico, nos conlleva a postular que ciertos


comportamientos humanos no son más que productos de nuestra biología hecha confusa por la


imposiciones del imperativo moral y nada más.

A este fenómeno — no extraño para el psicoanálisis — lo llamaría Freud la sublimación de


los instintos.

Los esposos Kellogg, Ella y John Harvey, vivieron una unión matrimonial beatífica, basada en


la abstención total de la cohabitación sexual, mientras que igualmente practicaran el


vegetarianismo y formas del ascetismo moral y físico más estricto.

Luego de 20 años de felicidad conyugal, Ella, se enfermó y duró veinte años más, viviendo


como reclusa, a quien nadie vería, hasta el día de su muerte.

¿Qué diría DSM-ETC acerca de la condición de esta desafortunada mujer?

Algunos podrán considerar que ambos padecieron de la ‘anorexia sexual’.

Un curioso detalle del comportamiento de John Harvey es que todas las mañanas uno de sus


asistentes le administraba una enema fría. Hábito estudiado por Joanne Denko, quien lo


llamara Klysmaphilia.

Para DSM-IV-TR es, clismafilia 302.9.

Para una reseña concisa de las vidas de los hermanos, John Harvey y Will Keith Kellogg,


recomendamos mi artículo, El Desayuno: ‘Comida’ de la que todos hablan y nadie sabe.

¿Podemos, entonces, presumir, sin entendimientos profundos, que existe una entidad que puede


considerarse ‘adicción sexual’? O por extensión, otra, ¿la ‘anorexia sexual’?

Hablemos del comer, otra más de nuestras fuerzas de motivación

El comer, y de cómo comemos, para el hombre ‘civilizado’ ha sido la base sobre la que


nuestra epidemia de las disorexias se asienta.

Podemos decir que el ser humano, ha sido peculiar en su modo de relacionarse con la comida,


logrando hacerla una panoplia multifacética sobre la que restan casi todos nuestros valores


como expreso en mi lectura: La Dieta Paleolítica: Paraíso Perdido.

Pero, la comida, asimismo ha sido, como el sexo, transformada en una miríada de cosas que,


inicialmente les serían foráneas.

No tenemos hoy la anorexia, sino que gozamos de la bulimia, la obesidad, el comer


compulsivo, para algunos existe la hiperorexia, y las otras patologías asociadas la


ingestión de cosas no supuestas a ser comidas.

De nuevo encontramos condiciones que van de la restricción severa de alimentos igualada con


el ascetismo, al consumo desordenado e implacable de comidas ricas en exceso.

Entonces, contamos con la moralidad como fuerza que nos motiva y con el altruismo, que


siendo destronado, ha sido relegado a ser un mero comportamiento animal.

Aunque, para muchos primatologistas, el altruismo es parte de la moralidad entre simios que,


prefieren pasar hambre, al oprimir una palanca que les proveería alimento al costo del


sufrimiento de otro mono.

Lo que nos sorprende, es que en su estado natural, no existen modelos o réplicas entre los


animales de los excesos hedonistas que caracterizan a nuestro género — como tampoco


existen las actividades de privaciones extremas que nos imponemos a nosotros mismos en


búsqueda de goles exaltados o estéticos.

Para hacer nuestro propósito más complejo, parece ser que cada día nos sorprenden nuevas


‘enfermedades’, provenidas de nuestro modo de vida.

De acuerdo al psicólogo británico Oliver James, en su nuevo libro, The Selfish Capitalist:


The Origins of Affluenza, nuestro bienestar y progreso en el mundo actual presagia más


problemas psiquiátricos futuros para la raza humana. La única especie que cuenta potentados


de la envergadura de Bill Gates entre sus miembros.

De acuerdo a James, la Organización Mundial de la Salud (OMS) predice que la depresión, como


enfermedad, está camino a convertirse en la segunda dolencia más diseminada mundialmente,


después de las aflicciones cardíacas, lo que se proyecta ocurrirá cerca del año 2020.

Por supuesto, el nombrado científico, autor de un previo volumen en este respecto, nos


alerta a que la afluencia no sólo no nos proporciona la felicidad, sino que nos hace


infelices o nos deprime clínicamente.

La moralidad

Las aplicaciones de la moralidad en el ser humano nos recuerda de la famosa Paradoja del


Cerebro de Boltzmann, basada en el estudio de la entropía en el campo de la cosmogonía.

Cada uno de nosotros es un individuo en sus capacidades e inclinaciones únicas — como


aseveráramos cuando escribiéramos acerca de la anorexia en Así Hablan los Expertos.

Todos somos especiales…

Cuando hemos saciado las demandas de nuestras necesidades básicas, otras tendencias nos


urgen a buscar su satisfacción revivida y repetida para renovar la experiencia de nuestro


placer. De esa inclinación derivan algunas de las tendencias, que últimamente descontrolan


nuestra homeostasis y nos conducen a la debacle moral que nos causa la ruina y la que


pretendemos justificar con una etiqueta diagnóstica y la prescripción de una píldora.

Ahí puede que entre el auxilio provisto por DSM-ETC.

Pregunten a los expertos…

Mientras tanto, esperen mi próxima ponencia: DSM- ETC. Razón, sinrazón, Historia: ‘El Futuro


de una Ilusión, o ¿la Ilusión de un Futuro?’…


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Pérdida de la virginidad por P. Gaugin.


Entendiendo la psicología de la gastroplastía

Octubre 22nd, 2009 by psicologiaasturias

Esta es una reseña adaptada del noticiero Mailonline.UK.

La historia es como sigue:

‘Su cabello se les cae, no pueden retener lo comido y toda infección ligera que a todos afecta, a ellas las afecta de peor manera.

‘La gastroplastía transformó el modo en que esas hermanas lucen, pero no ha sido asunto fácil.

‘Dejando su hijo de ocho años en el colegio resultaba ser una experiencia solitaria para Pauline Johnson.

‘Mientras que las otras mamás conversaban entre ellas a la entrada de la escuela, nadie se daba ni cuenta de su existencia.

‘Pauline era muy obesa. Ella había pesado sobre las 280 lb por la mayor parte de su vida de adulto, cargando más de trescientos veinte libras en su peor época.

‘Yo era tan repugnante, que la gente me evadía.

‘El sobrepeso le estaba afectando la salud.

‘Con un índice de masa corporal (IMC) de 52.7, Pauline era oficialmente ‘súper obesa’ lo que la ponía en el límite máximo de la escala de la gordura.

‘Con ese tamaño, la presión ejercida por el peso en el corazón y otros órganos — asimismo como en los huesos y las articulaciones — colocan a la persona en peligro de una muerte prematura.

‘Pero en sólo ocho meses Pauline ha perdido casi 112 lb, su IMC ha bajado a 33.6, haciéndola simplemente, ‘obesa’.

‘Amén de una mejora dramática en su salud — ya no necesita tomar tabletas para controlar su alta presión arterial, y, con sus hormonas bajo control, sus períodos han retornado.

‘Su relación con su hijo ha mejorado. Las otras mamás en el colegio, ya le prestan atención y aún le hablan.

‘Y todo esto es debido a una circunvalación del estómago.

‘Lo que hace su historia tan extraordinaria es que Pauline no lo hizo todo sola, sino que fue acompañada por sus hermanas Georgina 37, y Sharon. 29, cuyos índices de masa corporal estaban por encima de los 50s.

‘Las tres tuvieron exactamente la misma operación, el mismo día, en el mismo hospital.

‘Sin embargo, las tres tuvieron experiencias fascinantemente distintas.

‘Para las operaciones, sus estómagos fueron grapados al tamaño de una nuez.

‘Después, una sección de intestino de la longitud de un metro se circunvaló, determinando que la cantidad que ellas podían comer no sólo sería reducida drásticamente, sino que asimismo sólo podían absorber muy poco de la cantidad del alimento consumido.

‘La demanda por este tipo de cirugía se ha duplicado en un año, de acuerdo a los reportes de salud pública británica.

‘Algunos expertos dicen que es un método más eficiente de salvar vidas que las dietas o las drogas.

‘Los escépticos pueden burlarse diciendo que es tomar la ruta fácil — aún las amigas de las hermanas no aprobaron de la operación, admiten las tres hermanas. ‘Ellas decían que era prueba de nuestra falta de voluntad’, dice Georgina.

‘Pero no ha sido fácil, confiesan las tres hermanas. En los ocho meses que han pasado, todavía luchan con los efectos secundarios de esta intervención quirúrgica.

‘Pero, la pregunta es: ¿cómo es que las hermanas engordaron a este extremo absurdo, en primer lugar?

‘Ellas mismas no lo comprenden, ya que no vienen de una familia de gente que come de más.

‘El padre de las tres es muy delgado, aunque la madre ha tenido períodos de sobrepeso, ésta nunca ha sido obesa como las hijas.

‘Adictas a la comida

‘Pauline, quien vive con su hijo Peter y su compañero Chris, 43 un chofer de camión, no hace excusas y no culpa su peso en su metabolismo.

‘La verdad, dice ella. Es que es adicta a la comida.

‘La comida nos ha obsesionado a las tres desde que éramos niñas’. Dice Sharon, que es una mamá exclusivamente y que vive con su compañero John, 47 y su hija Jessie, 12.

‘La mayoría de las memorias de nuestra niñez son acerca de la comida: horneando pasteles con mamá, o vaciando la nevera, mientras nuestros padres dormían.

‘Yo nunca me sentí satisfecha con lo que comía, y siempre trataba de comer más.

‘Una de mis razones para querer esta operación fue para ver si podía comenzar a sentirme llena después de comer.

‘Las hermanas pasaron de ser adolescentes muy gordas a adultas — aun más gordas — y su adicción las estaban matando.

‘Hace unos cuantos meses que a Georgina le advirtieron que a menos que perdiera de peso, que no le quedaban muchos años de vida, por la presión que este peso le estaba poniendo  su corazón.

‘Por su parte, a Sharon, le ha sido imposible hacerse una operación para extirparle una trompa de Falopio extremadamente inflamada y dolorosa, porque ese tipo de cirugía en una persona tan gorda sería muy riesgosa.

‘La presión arterial, muy elevada de Pauline, incrementaba sus riesgos de sufrir un ataque cardíaco.

‘Las tres hermanas fueron advertidas de que estaban en peligro real de desarrollar diabetes, problemas del corazón y de sufrir de una variedad de cánceres debido a sus corpulencias.

‘A pesar de tener pocas salidas: adelgaza o muere. Las hermanas sabían, por amargas experiencias, que les tomaría más que tratar dietas. Esto ya lo habían hecho muchas veces, sin resultado alguno.

‘Sharon se puso a dieta después del nacimiento de su hija, comiendo solamente una manzana, un día sí y un día no.

‘Perdí 98 libras en seis meses, pero, a menudo, sufría desmayos. Tan pronto como comencé a comer normalmente, el peso retornó’. Dice ella.

‘Además de dietar, Pauline, quien vive en Ashington, había tomado las pastillas para reducir de peso Xenical, hace tres años.

‘Esas pastillas están supuestas a eliminar toda la grasa que existe en el cuerpo’, dice ella. Yo perdí catorce libras en un mes, cuando cesaron de trabajar — quizás porque seguía comiendo comidas con muchas calorías

‘Mi fuerza de voluntad para comer era más fuerte que el deseo de enflaquecer.

‘La cirugía fue idea de Sharon. Ella nos dice: ‘Pauline vive con un hombre que tuvo la operación y perdió muchísimo peso. ‘Él me inspiró y yo inspiré a mis hermanas.

‘La cirugía bariátrica, como se conoce, solamente está disponible a personas que tienen un IMC de 40, o que sufren de una enfermedad relaciona a la obesidad, en cuyo caso está disponible para quienes tienen un IMC por encima de 35.

‘El precio que hay que pagar

‘Adaptarse a una dieta restrictiva, después de una vida de comer sin límites resultó una proposición muy difícil.

‘Por mucho tiempo, las hermanas tuvieron problemas reteniendo lo poco que podían comer en el estómago.

‘Este es un efecto secundario, resultado de la inflamación del orificio de salida del estómago. Para remediarlo, las tres toman píldoras anti-náusea.

‘Con el estómago todavía recuperándose de la cirugía, y con tan poca comida ingerida (ellas sólo comen 500 calorías al día), las hermanas han sido incapaces de responder eficientemente a infecciones pequeñas de las que han sufrido.

‘La reducción de nutrientes ha resultado en pérdidas de pelo, así que las tres han recurrido a usar pelucas.

‘No usan trajes de baño para no exhibir la grasa que les cuelga por todas partes.

‘Usar jeans es difícil, porque no hay donde meter la grasa en exceso que llevan.

‘Pero hay beneficios, todas han perdido mucho peso, lo que las hace sentirse mejor.

‘Toda la comida grasa ha sido eliminada de sus dietas, lo que las hace muy felices.

Pero, entra la realidad desnuda…

‘La realidad es que una de cada 20 personas recupera el peso perdido

‘Así que será difícil pronosticar el fin de esta historia’.

En resumen

Hemos decidido traducir y compartir esta historia para que quienes visitan este blog, puedan apreciar lo que esta experiencia significa para algunas personas que la vivieran.

Imagen

Un óleo pintado por Pauline.

Nota:

Una exégesis detallada de esta operación puede obtenerse en psikis.cl y en monografías.com: Gastroplastía y lobotomía: La conexión entre la boca y el cerebro…