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La Longevidad, el resveratrol, y la Nueva Ciencia del Envejecimiento

Miércoles, Octubre 21st, 2009

Una de mis ponencias, que se han publicado en las páginas de monografías.com, y la que ha despertado mayor interés y reacción favorable fue La Vejez y el Sexo Normal (ahora, asimismo disponible, en cabinas.net).

Parece ser, que las estadísticas, acerca de la vejez, que a todos nos llegaran recientemente, son ciertas. Una proporción demográfica creciente de la población humana continúa avanzando dentro de los cien años y allende — lo que, además, logra hacer en idóneo estado de salud y espíritu.

Los seres vetustos son importantes, como lo atestigua el Dios del Viejo Testamento

Moisés, de fama bíblica, a los 80 años recibe el comando divino para que guíe Su gente a la Tierra Prometida. Oliver Smithies, a los 82, recibe el Premio Nobel en Medicina en el 2007 y Elsie McLean, 102 — jugando golf hace unos meses — juego que practica varias veces a la semana, logra un ace, u hoyo en uno — mientras continúa su juego de manera habitual.

A Elsie, por ser mujer y por ser la mayor de las mencionadas personas, aquí la representamos — Sin duda hubiéramos puesto a Dios, pero desconociendo Su edad, y condición de salud no lo haremos. (Véase mi artículo: Las Cirugías Plásticas… en Psikis.cl).

En este momento, hagamos un paréntesis para hacer una digresión, literaria, mitológica y poética.

Sabemos de la Leyenda de Fausto. Y hemos leído la tragedia del infausto Dorian Gray en mi artículo La Vejez sin Achaques y Como Proceso Normal en monografías.com y en cabinas.net. Ahora nos incumbe el poema de Alfred Lord Tennison (1809-1892), Tithonus.

El poema en cuestión forma parte de un dueto lírico con su otro verso Ulysses.

De acuerdo a la leyenda, Titono es hermano de Príamo, Rey de Troya. Aurora, como casi siempre, en los mitos sucede — de él se enamora.

¿Quién era esta Aurora?

Aurora, en la mitología griega, era la diosa inmortal de la alborada que, hacía un hábito de abducir los hombres que le atrajeran y llevarlos con ella a la oscuridad de la noche — Zeus sabrá con qué humanos designios.

La diosa, debidamente, secuestra a Titono, pidiéndole a Zeus que le concediera, a su adorado, el don de la inmortalidad — olvidando pedir, en el calor de la pasión, cuando lo hiciera, que, asimismo le otorgase la juventud eterna. Muy pronto, Titono se tornaría en un viejo decrépito que no podía morir. Zeus, por su divina parte, no podía anular su edicto — aunque Aurora se lo suplicara — porque, aun los dioses no pueden revocar sus acciones — Piensen…

Prosigamos con la lección

Desde hace mucho, que interesados en la longevidad, hemos viajado extensamente, estudiando los hábitos de vida de muchos centenarios en muchos países — el rasgo más característico que apareciera universalmente fue el de la obesidad inexistente entre ellos.

Ciertas cosas son más obvias cuando están ausentes.

Pero, la asociación de la malnutrición y la longevidad, para la mosca D. melanogaster es hecho familiar — para nosotros, al menos. (Véase mi ponencia: Dormir para ejercitarse y otros trabajos relacionados disponibles en monografías.com).

Pero, los centenarios humanos que hemos conocidos no dietan para no ser gordos — porque no tienen por qué…

Dice el chiste viejo que ‘el dietar quizás no haga que uno viva más tiempo, pero hace que la vida parezca más larga — y miserable…’

Sea como sea, la evidencia acumulada desde los años 1930s sustenta el concepto de que la reducción calórica en la ingesta de algunos animales, dilata el comienzo de enfermedades relacionadas con, y el proceso mismo, de la vejez.

Este fenómeno está comprobado en ratas, perros, peces, monos y ahora, en la humilde mosquita de la fruta.

Por supuesto muchos seres humanos, que viven en el tercer mundo, adoptan ese estilo de vida, forzosamente, logrando resultados idénticos — comen escuetamente porque carecen de acceso a las festividades opíparas y gastronómicas.

Extraño que, por lo menos, un presidente de un país iberoamericano — el nuestro, haya tenido la ocurrencia absurda de crear la cartera en su gabinete de Asesor Gastronómico al Poder Ejecutivo.

Lo hizo para entender mejor cómo comer a los pobres. (Véase mi ponencia: Cuentos de Hadas: Magia Fe y Encanto en monografías.com y Little Red Riding Hood Uncloaked: Sex, Morality and the Evolution of a Fairy Tale por C. Orenstein).

Los gordos ricos, que en este tercer mundo, también viven, desean que se manufacturen píldoras (¡y pronto!) para lograr ese efecto, sin la miseria del dietar.

Pero, los que nos venden las dietas, cuando, de antes, oían o leían lo que las noticias trajeran — si es que algunos de entre ellos, leer pueden —  salían a las calles gritando estertorosamente: ‘¡Son animales, son moscas — nosotros no somos animales!’

Entonces… ¿Qué somos?

Bueno, como los seres humanos que somos, tenemos buenas — o, para ellos, malas noticias — que compartir en esta lección.

Este mismo mes se publica otro estudio que soporta la primera investigación formalmente conducida acerca de este importante asunto.

El estudio se conoce como CALERIE (Comprehensive Assessmente of Long-term Effects of Reducing Intake Energie) patrocinado por el gobierno norteamericano (NIH).

Se tomaron 48 personas de ambos sexos, edades entre 25 y 50 años y fueron asignadas de modo aleatorio a uno de dos grupos: un grupo de control y el otro consumiendo un régimen de restricción calórica. Los del último grupo ingerirían una dieta por seis meses de un 25% por debajo de lo requerido para mantener su peso — lo que no es poco.

Este estudio (CALERIE) es un hito en la historia de la nutrición humana, porque todos los participantes eran personas de peso normal o sólo ligeramente por encima de lo normal. Estudios anteriores habían usado personas que eran clínicamente obesas, confundiendo los beneficios indisputables — para la salud — de reducir la gordura, con los beneficios de restringir calorías en personas normales y saludables.

Al nivel de la actividad molecular, CALERIE sugiere que las ventajas son reales. Por ejemplo, aquellas personas en dietas restringidas demostraron una resistencia menor a la actividad de la insulina (resistencia elevada es un factor de riesgo para la diabetes de tipo II) y niveles menores de colesterol LDH (niveles elevados de este último se correlacionan con niveles de alto riesgo para la aflicción cardiaca).

Asimismo, los candidatos en las dietas restrictivas, revelaron bajas en la temperatura corporal y también niveles reducidos de insulina — ambos fenómenos que se han detectado en animales longevos en dietas calóricamente restringidas. Finalmente, ellos sufrieron menos daño oxidante en el ADN.

Estos resultados, indiscutiblemente, proveen soporte a la teoría de que la restricción calórica produce una adaptación metabólica por encima de lo que pudiera esperarse simplemente por la pérdida de peso por sí misma.

Lo que explica que tal adaptación metabólica se asocia con la longevidad de ciertos animales — incluyendo nuestra especie.

La búsqueda de una droga que aplace el proceso del envejecimiento es tan vieja, como los cuentos de hadas. Pero, para muchos es ésta la ilusión que motiva los tontos que financian esos esfuerzos.

Sin embargo, existe una familia de enzimas llamadas sirtuinas que actúan como sensores de la disponibilidad de nutrientes y como reguladores del metabolismo basal. Éstas podrían suministrarnos el eslabón necesario entre la malnutrición y la longevidad saludable. (Véase mi artículo: La Vejez sin Achaques y Como Proceso Normal en monografías.com).

¿Un elíxir de la vida: para beber y vivir?

La sirtuinas amplificando la actividad de la diastasa, en lombrices nematodos y en moscas de la fruta, les extiende la duración de sus vidas. En el año 2003, un equipo de investigación en Harvard Medical School, describieron 19 moléculas vegetales que activan la sirtuinas en la levadura. Unas de estas moléculas, el resveratrol, que abunda en el vino tinto — fue la misma, que hace algunos años causara furor entre quienes piensan que una dieta rica en vino es parte de la razón por la cual tantos nonagenarios saludables viven en la Europa del sur.

Dos años atrás, un grupo de investigadores, trabajando en Italia, comprobaron que este efecto aplica asimismo a los vertebrados, y no sólo a las moscas y las lombrices, como de inmediato veremos.

Experimentos con un pececillo llamado Nothobranchius furzeri, demostraron que el efecto del resveratrol les extendió la vida por un 60% — eso traduce 48 años más para una persona de 80 años. Este último animal se seleccionó porque es el vertebrado conocido con la duración de vida más corta — máximo de 12 semanas.

El revesratrol es sólo un comienzo. Ya se han elaborado moléculas sintéticas cuyos efectos son más potentes que los del resveratrol. Pero nuestras expectaciones deben de ser templadas por la realidad de que estos hallazgos aun carecen de la documentación necesaria para aplicarlos clínicamente como remedio.

Pero asimismo existen otras indicaciones de que estos descubrimientos sólo están en su infancia. Por ejemplo, la explicación del porqué el resveratrol puede asistir en la longevidad humana no está bien entendida, pero lo ya establecido sigue.

El resveratrol se produce cuando una vid está bajo estrés — por ejemplo debido a la deshidratación o hipertermia solar. De acuerdo a una teoría, conocida como la xenohormesis, los animales dependen de las señales botánicas de estrés en los árboles para adquirir información adicional acerca de los entornos en que viven — del mismo modo que las llamadas de alarma que unas especies emiten ayudan a otras quienes también las escuchan.

Si algo adverso le está sucediendo a las plantas, es razón para tomar acción defensiva inmediata. De esa manera, la incorporación de la sustancia oculta en las células vegetales, activa la misma protección contra el estrés celular, en las de los animales que la ingieren. (Véase mi artículo: Donde se Discute el Uso de las Drogas por los Habitantes del Pleistoceno en monografías.com).

Sino el ser humano moderno, así razonan algunos simios y miembros de tribus primitivas.

La xenohormesis es una variedad de una teoría más amplia, la hormesis. Un ejemplo de la misma, es el ejercicio. En teoría esta actividad debiera hacer daño celular por su incremento en la absorción de oxígeno. Ya que sabemos, o así creemos saber, que el estrés producido por este gas en exceso, es malo para el ADN.

Por supuesto, esa premisa es tan inválida como errónea. El ejercicio, con su consumo de oxígeno, es en realidad actividad beneficial para el organismo. La razón siendo que el cuerpo activa mecanismos defensivos que sobre-compensan por el estrés creado por las demandas de la actividad física, produciendo resultados beneficiales.

Así, que: Mientras que el estrés crónico es malo. Un breve período de estrés moderado, seguido por un período de recuperación puede ser saludable — creo que esto, todos lo sabemos — por el hecho mismo de vivir nuestras vidas.

Muchos de los beneficios saludables del ejercicio, se especula, que son debidos a la síntesis de moléculas que controlan por daño celular, llamadas estrés proteínas. Se ha demostrado que estas sustancias, asociadas con el ejercicio, son beneficiales.

Una especia en especial, la cúrcuma o azafrán de las indias, estimula la producción de las proteínas del estrés, de modo significante.

Pero, la longevidad no es sólo acerca del beber vinos tintos, que no existen en la mayor parte del mundo y, que muchos de los longevos desconocen. Como tan poco es acerca de descubrir moléculas nuevas que, añadidas a nuestras dietas, nos prolongarán nuestras existencias útiles.

Es algo más y más simple — y, a la vez más complicado, porque establece, una vez más la pugna que existe en nuestras mentes entre los Principios de la Realidad y el Placer. Entre el bien y el mal. Entre la gordura y la esbeltez — la última estado prístino nuestro. Como más adelante descubriremos.

La Naturaleza, parece que nada deja al azar. Ha divido los nichos de alimentación de manera ejemplar. A los animales de mayor envergadura les asignó sustancias microscópicas para comer y los dispuso a vivir en el mar. A los de más tamaño en la tierra, los hizo herbívoros. Tiranosaurio Rex, carnívoro formidable, sucumbió antes de que nuestra indefensa especie poblara este planeta.

Entonces, nos dio la opción de comer de todo, pero en buena medida, sin comer más de lo necesario. Porque no era justo que algunos de entre nosotros, consumiera en una sentada lo que a muchos más alimentaría.

Nos permitió, ganar de peso — para luego perderlo — no nos adjudicó la gordura como consecuencia.

Pero, para prevenir el desastre alimenticio creado por nuestras industrias de fast food, con su codicia infinita, nos permitió engordar y así nos elimina, negándonos la recompensa de una vida larga, saludable y sin achaques.

Los gordos viven mal y mueren jóvenes…

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Fuente de resveratrol.

Trastornos del lenguaje

Miércoles, Octubre 21st, 2009

En cuanto a los trastornos del lenguaje no todos los investigadores se ponen de acuerdo en cuáles son las mismos. En lo que sí coinciden todos ellos es en que un trastorno del lenguaje es aquel que impide a la persona comunicarse lingüísticamente. Las afecciones del lenguaje no solamente dificultan la comunicación lingüística sino que también afectan a los niveles de comprensión y codificación y decodificación del mismo.

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Los trastornos de lenguaje afectan a quien los padece de manera que impiden el normal desarrollo de las relaciones sociales y escolares, así como también el desarrollo social y familiar de aquellas personas que los padecen.

En un primer momento se consideraron trastornos del lenguaje las discapacidades que, a nivel motor, tenían las personas para poder comunicarse. Con esta primera clasificación por ejemplo la afasia se quedaba fuera de la consideración de trastornos del lenguaje. También según esta clasificación aquellos problemas de comunicación que no eran causadas por el aparato motor se quedaban fuera: esquizofrenia, sordera, hipoacústica, dislexia y disortografía.

En la actualidad se consideran trastornos del lenguaje cualquier tipo de problema que impide comunicarse correctamente a la persona, tanto en la producción como en la recepción del habla. En la concepción moderna de los trastornos del lenguaje no se consideran como tales los trastornos en la voz como disfonías y fenopatías.

En cuanto a los orígenes de los trastornos en el lenguaje estos obedecen a múltiples causas como puedan ser lesiones cerebrales, del sistema nervioso. A este primer tipo de causas se las denomina orgánicas. Dentro de los trastornos del lenguaje también existen los llamados funcionales que obedecen a otras causas no orgánicas, como puedan ser tumores cerebrales, enfermedades infecciosas como la meningitis.

Fuente: Wikipedia |    Imagen: joce01_y


Explicando la ‘dualidad’ esencial: Cuerpo/Psiquis…

Miércoles, Octubre 21st, 2009

Lecciones del Psicoanálisis Nunca Olvidadas

Cuando nos guiaba, en el arte de la terapia con niños, en Washington University Child Guidance Clinic, uno de nuestros supervisores y maestros, insistía en que ‘el cuerpo es una prolongación de la mente…’

Para muchos que proveníamos de la sección de psiquiatría general de la misma universidad, nos parecía totalmente absurdo que tal idea fuera posible, ya que ‘sabíamos’ que ‘la mente es función del cerebro’ — como nos lo habían inculcado.

Sin embargo, años más adelante, con los avances de las neurociencias y con las contribuciones de las mismas al entendimiento del psicoanálisis y del cerebro hemos descubierto muchas nociones inesperadas y de insospechado impacto, especialmente para nuestro entendimiento de las actividades de terapia y de los tantos trastornos psiquiátricos que, frecuentemente, toman cursos inesperados.

Veamos:

El elemento que forma la parte central de esta tesis es que durante el proceso del desarrollo humano, cambios ocurren que transforman la fisiología del cerebro de algunos pacientes y la de quienes los observan, a veces de maneras imprevisibles.

Que los trastornos hipocondríacos, histéricos, la pseudociesis (o embarazo facticio, común en algunos vertebrados), los trastornos facticios, los trastornos de la imagen del cuerpo, las disorexias, las adicciones y otras aflicciones, no representan ninguna ventaja de adaptación biológica ni proporcionan a nuestros semejantes la felicidad — del modo como entendemos la última — a sus víctimas.

Así es como es…

En esta ponencia asimismo, haremos una revisión de dos condiciones que involucran distorsiones severas de la realidad, aunque los pacientes no sean psicóticos en el sentido estricto de la palabra, pero que se asocian con la automutilación, o con las distorsiones de la imagen corporal y cuya inclusión dentro de la nosología psiquiátrica, para muchos, es asunto controversial.

Comenzaremos con la Dismorfofobia o el Trastorno dismórfico corporal (TDC)

Este disturbio está incluido en DSM-IV-R como número 300.7

La dismorfofobia es un problema emocional que engendra una imagen distorsionada del cuerpo de quien lo padece. Se les diagnostica a aquellas personas que son extremadamente críticas de su físico o imagen corporal a pesar del hecho de no tener un defecto o deformación que lo justifique. Los que padecen de dismorfofobia frecuentemente evitan el contacto social e incluso aún mirarse en el espejo por miedo a ser rechazados por su fealdad — para ellos cierta.

O pudieran hacer lo contrario, mirarse excesivamente en el espejo para así poder criticar sus inexistentes defectos.

Los órganos principales de sus obsesiones son la piel, la faz, los genitales, los dientes, los senos, las nalgas, la presencia de arrugas y/o cicatrices, la asimetría del cuerpo, la vellosidad excesiva, los labios, y la nariz. Pero, cualquier órgano puede ser punto de referencia para ellos.

Los hombres se preocupan generalmente de los genitales, mientras que las mujeres suelen preocuparse más con su cara, pelo y pecho.

Esta preocupación causa un deterioro pronunciado en la vida cotidiana de quienes sufre el desorden, como por ejemplo, su funcionamiento en el trabajo, estudios, relaciones sociales y otras áreas importantes de la vida.

A veces la persona decide no aparecer en público e incluso evita ir a trabajar, o comportamientos extraños, como salir de casa sólo de noche para no ser vistos, o inclusivo no salir en absoluto, llegando al aislamiento total.

En casos extremos se han reportado intentos de suicidio. Mientras que muchos de entre ellos, suelen estar desempleados o presentan retraimiento en el trabajo, lo que los incapacita laboralmente.

Algunos rasgos de personalidad asociados con este síndrome, son la inseguridad, la híper-sensibilidad, la presencia de rasgos obsesivos, sufrir de mucha ansiedad, y la tendencia a ser narcisistas, o hipocondriacos.

Una reciente investigación realizada mediante la utilización de escaneos cerebrales, pone de manifiesto que el cerebro de estas personas es, en principio, estructuralmente normal, pero el problema es que funciona de modo anormal cuando procesa los detalles visuales — lo que aún no se ha confirmado, a pesar de lo que adelante leeremos.

Se estima que el 97 por ciento de los pacientes con TDC evitan las actividades sociales normales y ocupacionales.

La mayoría de las personas estudiadas permanecen solteras o son divorciadas. Muchos presentan ideas suicidas o autodestructivas, y suelen invertir varias horas del día en mirarse al espejo, un acto compulsivo que corresponde a lo que se conoce como una práctica ritual desde el punto de vista psiquiátrico.

Se observa coexistencia frecuente con otros trastornos, especialmente para la depresión, la fobia social y el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

Muchos mencionan el Complejo de Tersites como una patología relacionada

EL COMPLEJO DE TERSITES

El ‘Complejo de Tersites‘, está relacionado al mito del hijo de Agrio, Tersites, quien según la leyenda era el griego más feo y el hablador más imprudente de Troya siendo asesinado, en acto de punición, por Aquiles — el del legendario tendón.

En 1962 Stutte utilizó la terminología ‘Complejo de Tersites’ para denominar a aquellas personas que padecían de un real, aunque leve, defecto físico, pero que al contextualizarse en la búsqueda de la perfección estética impuesta por la sociedad, vivían su defecto de una manera traumática.

Junto con muchos de los personajes principales de la Guerra de Troya, Tersites fue también un protagonista en el Troilo y Crésida de Shakespeare. Donde se representa como esclavo sarnoso de Áyax, a quien pronto abandona para ponerse al servicio de Aquiles (retratado en la obra como una especie de bohemio), quien aprecia su humor amargo y cáustico antes de darle muerte.

Se reconoce que algunas personas tienden a sufrir porque no gozan de sus apariencias, pero quienes padecen de este trastorno sobrellevan en ellos una distorsión extrema de su imagen corporal que es reminiscente de la anorexia nervosa, de algunas personas normales, bajo circunstancias especiales — como son muchas mujeres durante el embarazo — y de otras disorexias.

Si bien es cierto, que algunas personas descontentas con su figura se hacen operaciones de cirugía plástica para mejorar sus apariencias, pocas se consideran inenarrablemente tan horribles que se aíslan hasta el extremo observado en estos casos.

Irónicamente, TDC a menudo se cree que es resultado de una vanidad obsesiva, lo que, en la realidad, resulta ser lo opuesto, ya que estos individuos se consideran a sí mismos defectivos y feos.

En la psicopatología de estos sujetos, a menudo, se detectan conexiones con los trastornos obsesivo-compulsivos, de la personalidad mimética y de la personalidad limítrofe.

Por lo general, estos pacientes o dedican horas del día a mirarse de forma crítica en el espejo — o lo evitan por miedos a su reflexión.

Se cree que el porcentaje de suicidios es muy alto en quienes han sido así diagnosticados.

Un estudio reciente, conducido en Alemania, demuestra que un 1-2% de la población general en ese país llena los criterios diagnósticos para esta condición, creando en sus víctimas casos de la ansiedad social crónica y severa.

Otros estudios han demostrado un comienzo en algunos casos luego de que fueran sometidos a cirugía cosmética.

Un caso, por nosotros conocido, desarrolló el trastorno inmediatamente después de haber sido sometido a cirugía gástrica por obesidad morbosa.

Un poco de historia

Al final del siglo antepasado, el investigador Enrico Morselli suministró una descripción clínica de esta entidad a la que llamó simplemente ‘dismorfofobia’.

En el año 1987, el término fue introducido y aceptado por DSM-IV-R, como Trastorno de la Identidad Corporal (300.7)

Los criterios diagnósticos son:

El paciente está preocupado con defectos imaginados en su aspecto personal y extremadamente ansioso por el defecto más mínimo en su apariencia personal.

Esta preocupación le causa estreses y le dificulta el trabajo y las relaciones personales y sociales.

Otro trastorno (como la anorexia nervosa) no lo explica mejor.

Para la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), los comportamientos más salientes son:

Chequeo compulsivo de la imagen propia en toda superficie reflejante

Alternativamente, intolerancia de la propia figura vista en el espejo, resultando en la remoción de todos éstos en la casa

Chequeo constante de defectos percibidos por toda parte el cuerpo

Procurar reaseguro de otros para sentirse mejor

Aislamiento social y depresión

Chequeo constante y obsesivo de modelos y personas de belleza proverbial para emular sus apariencias

Acicalamientos extremos de la persona: peinándose, sacando las cejas, etc.

Obsesión con las cirugías plásticas, cuyos resultados siempre disputan si las hacen

En casos extremos, los pacientes se han hecho las cirugías ellos mismos con resultados desastrosos.

En su práctica privada, S. Freud tuvo un paciente, el aristócrata ruso, Sergei Pankejeff, apodado el ‘Hombre Lobo’ por Freud, cuya preocupación con la apariencia de su nariz le causó angustias inenarrables.

Las causas, como las de los trastornos de este género, son muy variadas e inespecíficas, por lo que no las discutiremos en detalle.

Sin embargo, cuando preparáramos esta lección, nos atrajo la publicación de las siguientes noticias médicas:

Detectan la Causa Neurológica del Trastorno Dismórfico Corporal

14 de enero de 2008

‘Aunque presentan una apariencia física normal, las personas que sufren de trastorno dismórfico corporal, o TDC, se perciben a sí mismas como feas o desfiguradas. Una reciente investigación mediante visualización de escaneos cerebrales, pone de manifiesto que el cerebro de estas personas es, en principio, estructuralmente normal, pero el problema es que funciona de modo anormal cuando procesa los detalles visuales.

‘Los resultados de esta investigación, realizada en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), son los primeros en demostrar una razón biológica para la percepción tan distorsionada que estos pacientes tienen de su imagen corporal.

‘Nuestro descubrimiento sugiere que en el cerebro con TDC, el ‘hardware’ está bien, pero hay un problema técnico en el funcionamiento del ‘software’, que impide que los pacientes puedan verse con los criterios con los que lo hacen otros’, explica el Dr. Jamie Feusner, investigador principal y Profesor de Psiquiatría en el Instituto Semel de Neurociencias y Comportamiento Humano de la UCLA.

‘Ahora, al identificar los investigadores una posible causa física, también podrán identificar maneras de ‘entrenar’ a los cerebros de estos pacientes para que puedan aprender a percibir sus rostros de modo más fidedigno.

‘Los individuos con TDC tienden a obsesionarse con una deformidad imaginaria en su apariencia física o a magnificar hasta cotas extremas un ligero defecto. Para solucionar su ‘problema’, tienden a efectuarse cirugías plásticas, a veces en repetidas ocasiones’.

Tratamiento

No existe etiología establecida y por ende el tratamiento de estos pacientes es inespecífico, resultando en un pronóstico guardado.

Parte segunda de esta ponencia

Ahora proseguiremos con el estudio de otro síndrome que ha venido recibiendo mucha publicidad, especialmente en la prensa norteamericana.

El Trastorno de la Integridad Corporal o Body Integrity Identity Disorder (BIID)

TAMBIÉN CONOCIDO COMO EL TRASTORNO DE LA INTEGRIDAD CORPORAL (TIC), ASIMISMO SE CONOCE COMO EL TRASTORNO DE LA INTEGRIDAD DE AMPUTADOS, LO QUE CONSISTE EN EL ABRUMADOR DESEO DE AMPUTARSE UNA Ó MÁS PARTES SALUDABLES Y FUNCIONALES DEL CUERPO. TAN EXTREMO SUELE SER QUE (COMO VIÉSEMOS EN UNA DE MIS PONENCIAS) UN CIRUJANO EN SAINT LOUIS Y UNA NEUROCIENTÍFICA DESTACADA RESOLVIERON AMPUTARSE ELLOS MISMOS UNA MANO, POR RAZONES INESPECÍFICAS E INEXPLICADAS. (VÉANSE MIS ARTÍCULOS AL RESPECTO).

Por extensión, el síndrome, hoy estudiado, hace referencia a todos quienes desean alterar la integridad de su cuerpo.

De manera increíble y, en contra de todo lo que sabemos acerca de nuestra especie — estrechamente relacionada a las de los primates — las víctimas desean con vehemencia la amputación de una ó más de sus extremidades. Existen términos exóticos (de repetición innecesaria en este espacio) que diferencian varios aspectos de la presentación clínica: el deseo de lucir como persona amputada o de ser confundido con quien lo  es, como asimismo existen algunos que sienten atracción sexual por los tullidos.

Prosigamos

Algunos autores cuantifican a estas deviaciones (al menos para nosotros, sino para ellos) como problemas similares a la transexualidad o el transexualismo. Especialmente en aquellos hombres que desean el cambio sexual para convertirse en mujeres.

DSM-V y los augurios inciertos del futuro de la nomenclatura psiquiátrica

DSM-ETC la Biblia de la psiquiatría mundial — y reina suprema de todo lo absurdo — representada esta vez por su portavoz Michael B. First, planea la inclusión de esta última condición como entidad diagnóstica en sus páginas. Lo que hará cuando DSM-V se publique para así lograr aumentar su volumen, incrementar su precio y elevar su irrelevancia en todo lo que respecta al intelecto.

Para nuestros colegas, los herederos de Bob Spitzer, el TIC representa el deseo de gozar (y no, de sufrir) de una incapacidad física, lo que los coloca dentro del espectro del síndrome de Munchausen visto en mis ponencias.

Reacción médica

Actualmente, se entiende que muy pocos cirujanos operarían por razones de capricho a estos individuos — aunque, de acuerdo a un artículo en un periódico acreditado local, algunos lo han hecho y aún lo hacen.

Muchos estetas-éticos se preguntan si las cirugías plásticas, no son en su mayoría, automutilaciones iátricas…

De todos modos, en casos extremos, todos concurren que estos pacientes son víctimas de trastornos emocionales.

Las causas, por supuesto, como lo son con casi todos los trastornos emocionales, permanecen desconocidas.

Lo que no impedirá a las industrias farmacéuticas emprender la búsqueda y mercadear una cura — como ya lo han hecho con la Timidez humana — si DSM-V los certifica como diagnóstico válido y establecido. (Véanse mis ponencias al respecto).

La neurociencia al rescate

Poco ha contribuido la neurociencia para esclarecer esta complicación del comportamiento humano que merezca aquí ser repetido, a menos que a quienes lean estas palabras les agrade la terminología tergiversada y el uso de locuciones estrambóticas como lo es: somatoparafrenia congénita.

Por razones desconocidas la mayoría de los casos consisten en hombres blancos, de las clases afluentes, y de edad madura.

Los síntomas son percibidos de manera aguda y prominente por quienes los padecen. La persona se siente incompleta (sic) en posesión de cuatro extremidades. La víctima reconoce y selecciona cuál (o cuáles) de sus miembros debe de ser eliminado.

Hasta que la operación se celebre, el individuo envidia a todos los amputados del mundo.

Esencial y clínicamente, estos individuos no son psicóticos, porque ellos reconocen lo irracional (para otros) de sus ansiedades, lo que no impide que sus deseos persistan hasta que su operación se realice.

Muchos, para justificarlos, se lesionan intencionalmente para lograr sus estrafalarios objetivos.

RAMIFICACIONES ÉTICAS

Las ramificaciones éticas y morales siendo enormes, no impiden que, en escala menor, algunos de los pacientes obtengan las cirugías deseadas. Poderoso caballero es don dinero nos dice el bardo Francisco de Quevedo.

En resumen

En este lugar hemos presentado dos entidades — presumidamente — psiquiátricas y de boga reciente, las que carecen de explicación desde el punto de vista de la adaptación individual, que igualmente no poseen componente genético demostrable y que, en las categorías descritas en esta lección, no gozan de aceptación social o del entorno en que viven.

Dos condiciones que indican un desvío en la capacidad rudimentaria de mantener contacto con la realidad, como experiencia dinámica, para estructurar el ego, aunque en algunos de sus aspectos, de manera trágica, disminuyen algunas ansiedades y proporcionan equilibrio — aunque tenue — a las personas afectadas.

Si bien se desconocen sus causas y se consideren desviaciones de lo que llamamos ‘normal’, debemos de estar preparados para asistir de modo terapéutico y efectivo a sus víctimas y a quienes los rodean.

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‘Soy fea…’ por Dino-Valls.

La moralidad y la veracidad: Asuntos cruciales

Miércoles, Octubre 21st, 2009

La moralidad y los principios éticos son temas que nunca dejan de instigar nuestra curiosidad especulativa y científica, porque del modo como los aplicamos, son exclusivamente idiosincrásicos para nuestro género.

Estafas por miles de millones de dólares, efectuados por miembros de la banca que dejan caridades, y a los indigentes beneficiarios, en la ruina. Calumnias irresponsables y tendenciosas que sirven para templar la envidia que profesionales y académicos mediocres albergan contra quienes a ellos los superan. Abogadescos picapleitos, de baja estirpe, que venden su perfidia a quienes paguen por un plato de mangú. Padres crueles y desalmados que, luego de abusar sus hijos, tanto física como emocionalmente, pretenden proyectarse como virtudes personificadas, proclamando un amor filial, del que harto han demostrado carecer. Esposos que abusan sus cónyuges. Cambistas que roban. Moderadores de programas que aprovechan la oportunidad que se presente para explotar lo sensacional, aunque para hacerlo distorsionen los hechos, pisoteando la verdad, mientras que proclaman acudir en su resguardo.

La explicación o excusa: ‘…es que somos seres humanos, y los seres humanos no son perfectos’.

He ahí, donde encontramos la fuente de nuestro dilema filosófico.

En fin, que nuestra especie hace uso de nuestro enorme cerebro, en la interpretación de los principios morales de nuestras sociedades,  de maneras que, a veces nos resultan antitéticas y sorprendentes, por virtud de lo tanto que exaltamos los valores éticos que nos gobiernan, mientras que los ignoramos.

Un cierto sentido de moralidad como factor esencial para la adaptación de algunas especies animales

Algunos géneros vienen dotados de específicos módulos natos que los impelen a conducirse de maneras programadas para poder sobrevivir y medrar como grupo.

Otras especies grupales despliegan comportamientos altruistas, cuidan de sus hijos, defienden a sus congéneres, protegen su entorno y demuestran estar dotados con sentidos éticos, siendo capaces de reconocer la decepción cuando la vislumbran.

Todos estos ajustes serían adaptaciones necesarias para lograr prosperar en cualquier microcosmos social. Quienes así lo hicieran, lo harían para conformarse a las exigencias de reciprocidad del grupo, y para poder convivir pacíficamente entre sus miembros.

La ética humana y las leyes que gobiernan nuestra especie

La ley natural

Para alcanzar mantenerse en harmonía, sociedades humanas primitivas tuvieron que adoptar sistemas de ordenanzas que, al principio, fueron desarrolladas de manera intuitivas, antes de que fueran recopiladas para ser impuestas.

En mi contribución: De cómo la regla del DNA gobierna un mundo de incertidumbres ciertas, detallo minuciosamente la evolución histórica y progresiva de este avance social, conocido como la Ley Natural.

Antes de que las leyes existieran, teníamos un entendimiento rudimentario de la moralidad, que algunos definen como altruismo animal

La moralidad humana, como noción, es diferente al altruismo de otros animales en algunos de sus aspectos, ya que como concepto no es fijo, sino que resulta ser de uso flexible, relativo y, conveniente. Todos la invocamos para apremiarla a nuestro servicio — lo que solemos hacer, cuando la necesitamos para favorecernos — Como asimismo hacemos con todos los principios éticos, que, como seres civilizados, pretendemos respetar y que, en la realidad, con presteza oportuna, se descartan, cuando, así hacerlo, resulte expediente.

El párrafo anterior constituye la piedra filosofal de esta tesis

Generalmente, todos compartimos la  antipatía hacia el engaño, como igualmente apreciamos el desdén que unos profesan hacia quienes nos mienten. No obstante, todos mentimos y, si podemos hacerlo, todos engañamos. (Véase mi artículo: La mentira y la neurociencia aplicada en monografías.com).

Como especie, la más inteligente, inclinada al auto decepción y a la falsedad. A veces nos cegamos pretendiendo que nosotros, como individuos, somos puros, limpios, espiritualmente excepcionales, e irreprochables — circunstancia tan ilusoria como conveniente.

Quizás no todos así piensan, porque no todos los seres humanos son venales o volubles. Pero sí que existe un grupo de personas religiosas, políticas, profesionales, académicos, miembros de la farándula y líderes sociales que, a pesar de ser corruptos, se califican a sí mismos como dechados de perfecciones y que asimismo demandan que los demás, los acepten como tales.

Igualmente así se catalogan los miembros de la amplia porción de la población que padecen de trastornos narcisistas y antisociales de la personalidad. Pero, éstos representan una categoría especial, ya que operan a distancias considerables de toda salud emocional o equilibrio espiritual.

La moralidad humana no emanó de los principios decretados por las iglesias institucionales, ni los inculcados por los clérigos — muchos de los cuales son alcohólicos, pedófilos, y mujeriegos. Ni tampoco provendría del ejemplo señalado por los Papas, innúmeros de entre los mismos, depravados e incestuosos, cuyos vicios, deshumanizantes, e interminables, fueran plétora… (Aquí las obras recomendadas son tres: Chronicles of the Popes, The Borgias, y Structures of Deceit).

La moralidad humana es producto de nuestros módulos natos contenidos en la esencia misma del concepto sociológico e inmanente que reside en la Ley Natural.

Pero como todo lo genético ésta, está subordinada a ser influenciada por factores epigenéticos, lo que explica la inestabilidad inherente a los principios morales. (Véanse mis artículos al respecto).

Basado en que la moralidad es producto de módulos instintivos (o ingénitos) podemos comprender, por qué los actos de aquéllos quienes se burlan de los valores éticos com¬par¬tidos, nos despiertan animosidad o rechazo, porque entendemos que lo que aceptan son comportamientos esencialmente incongruentes.

La Ley Natural revisitada

Tomás de Aquino (1225-1274) fue el primero, de todos los pensadores, cuyas enseñanzas establecieran las fundaciones básicas para el estudio de la Ley Natural, operando como depositario de valores, de sistemas morales y de métodos filosóficos. (Véase mi tesis: La ley Natural).

Desde los tiempos de Aquino, esta Ley ha evolucionado, hoy siendo contenida como parte del currículo de enseñanza de todos los juristas — aunque, por razones inexplicables, en la mayoría de nuestras universidades no se incluye.

Los proponentes modernos de los principios que gobiernan este concepto fueron:

Hugo Grotius, quien definiera la Ley Natural como el conjunto de reglas que nos gobiernan y que pueden ser descubiertas por el simple uso de nuestra razón. Éste mismo, también propuso que el entendimiento de la Ley Natural es deductivo, nomotético, e independiente de la experiencia.

(NOMOTÉTICO, CA: adj. Se aplica a las ciencias que tienen un cuadro de leyes generales mediante las cuales pueden preverse ciertos acontecimientos, especialmente sociales, o establecerse sus factores determinantes).

En otras palabras que es instintivo, intuitivo y está cimentado como módulo nato.

Los nombres de otros filósofos, cuyas contribuciones al entendimiento de la Ley Natural fueran de importancia, son los de Samuel von Pufendorf, Thomas Hobbes y John Locke, quienes proporcionarían ideas y establecieron principios que asentarían las bases fundamentales para el desarrollo de una teoría de Ley Natural como principio inquebrantable.

Con el transcurso de los años, y en la estela dejada por el Holocausto Nazi, las Naciones Unidas en diciembre 10 del 1948, adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Documento que fuera basado totalmente, en la aplicación de esta Ley Natural.

La Declaración de los Derechos Humanos es otro instrumento que todos los dictadores, tiranos, y aspirantes a autócratas del mundo, han ignorado sistemáticamente desde que se divulgara. Aunque, a pie juntillas, y sin problema de índole moral, todos mantienen que lo reconocen.

Peor aún, estos autócratas, quienes ignoran la Ley Natural, encarnada en la moralidad — como dijéramos al principio de este ensayo — la invocan, cuando la necesitan para, con ella escudarse, o para justificarse a sí mismos en sus desmanes.

Pero, la Ley Natural, como principio, se remonta, por supuesto, a nuestro pasado distante, cuando aún no sabíamos ni cómo leer ni cómo escribir.

Las leyes Naturales se aplicaban, entonces, de modo empírico y racional.

Veamos:

La mentira y el engaño. Ambos, como el uso de ciertas palabras hieráticas, tienen sus usos, pero solamente bajo circunstancias específicas. El mentiroso habitual y empedernido, que falsea para destruir reputaciones, para justificar el homicidio, el hurto, el incesto, o engaña para calumniar, está excluido. Así como, estarlo, resulta, quien, como costumbre o hábito, impreca.

La monogamia por el período natural. Comportamiento elemental, que forma parte adaptadora de la naturaleza de nuestra especie. Módulo nato esencial, ya que la hembra permanece incapacitada por tiempos prolongados, luego de parir un bebé. Para ello la mujer necesita de la presencia del hombre y no que éste se ausente para inseminar a otras mujeres en un período crucial, como tantos hacen — procreando hijos, simultáneamente — con varias mujeres incautas…

La lealtad tribal. Es obligatoria, para que la agregación de los residentes que comparten el mismo entorno, puedan defender la propiedad colectiva con mayor eficiencia. De esto provienen los vigilantes y los ejércitos.

El intercambio de promesas y de artículos de venta — el comercio — constituye un propósito esencial de honradez y de honor. Lo que cualquier mercante, contratista, banquero o abogado, hoy, viola sin resquemores.

La tendencia al chismeo y al rumoreo infundado están invalidadas por la necesidad racional de verificar los hechos. (Véase mi artículo: Los Chismes y la Persona Chismosa…).


Aquí sería útil revisar mi artículo: La autoestima, la dignidad, el auto-respeto y lo que arruinamos cuando los comprometemos… Publicada en monografía.com y en Psikis.cl.

Para evitar los excesos de la aplicación errónea de la Ley Natural, el hombre primitivo, en toda sociedad, seleccionaba un juez, de entre su tribu, para arbitrar las disputas, consecuencias inevitables de la vida comunal.

Ese prefecto, en su selección, sería persona sabia, venerada y provista con reconocidas cualidades excepcionales, que le garantizaban, a quienes a su juicio acudieran, una audiencia imparcial.

Todo estuvo bien, hasta que se inventara la aplicación ingeniosa del dinero en aras de la extorsión y del soborno, y de que se experimentara la embriaguez del poder ininterrumpido y la fama basada en el consumismo conspicuo, como magistralmente lo articulara Thorstein Veblen en su Theory of the Leisure Class.

Todo cambió, cuando la injusticia avanzaría los intereses del magistrado y cuando el poder adquiriera la posibilidad de tramar, con impunidad, la eliminación física de los adversarios y oponentes.

En ese mismo instante, la Ley Natural se abarató, dejando en su lugar una farsa de lo que antes rigiera como principio efectivo y como sistema imparcial.

La verdad, sin dilación, fue supeditada a la ‘versión oficial’ de la misma, y todo lo que contradijera esa interpretación, se convertiría en mentira y no necesitaría ser corroborada ni sujeta al escrutinio pudoroso de la Realidad. (Véase mi artículo: La Versión Oficial).

Así se estableció el clima propiciatorio para la dominancia expresiva de los trastornos de la personalidad que penetran nuestros grupos humanos y para el nacimiento insidioso del animal político (Homo politicus), personificados en los círculos íntimos de la Casa Blanca de G. W. Bush.

La crueldad como ‘experimento’: Y, adonde la Ley Natural se subvierte

En varios centros en Alemania y en partes de los Estados Unidos, se han conducido experimentos humanos, donde se asigna el rol de carcelero y prisionero a grupos de personas de origen común, como ya hemos leído en muchas de mis ponencias.

Dado el sentimiento de tener poder absoluto sobre otros, muy pronto, los ‘carceleros’, se convierten en maníacos desalmados, embriagados por la visión del sufrimiento que pueden infligir a los ‘cautivos’ a ellos confiados.

Estos experimentos sirven para confirmar que el ser humano es capaz de las peores inhumanidades hacia sus semejantes, cuando la oportunidad se presenta — lo que, a menudo, también hace, en el nombre de Dios y de la justicia.

Así operan igualmente padres depravados, que lanzan a sus hijos menores, a los peligros de la noche, para castigarlos. O esposos abusivos y personas en posiciones de poder que se aprovechan del uso de la autoridad a ellos confiada, para infligir daño. (Véanse: Obedience to Authority: The Unique Experiment that Challenged Human Nature por S. Milgram y The Lucifer Effect: Understanding How Good People Turn Evil por P. Zimbardo).

El lapso imprevisto de la Ley Natural y sus consecuencias psicológicas

La violación sistemática de la Ley Natural posee un efecto disruptivo en los sistemas serotoninérgicos del cerebro humano.

Las actividades biológicas de la serotonina — como quienes manufacturan los SSRI, bien lo saben — controlan la autoestima y el matiz de nuestros afectos.

Cuando la Ley Natural se quebranta, instintivamente, nuestros sistemas de alarma, que responden al peligro, se aprestan a confrontar situaciones que nos amenazan. El resultado final es la ansiedad

Así lo explica Darwin y lo confirma Alfred Lord Tennyson cuando, el último, nos dice que: Nature (is) red in tooth and claw.

La propensión a la decepción es atributo evolucionado que existe en muchas  especies

En los Estados Unidos se han conocido innúmeros casos de esquemas de inversiones bancarias que, hoy se conocen como el ‘Esquema de Ponzi’. Esquema éste,  que, a muchos despierta repulsión, y en otros, produce schadenfreude.

Para entender a qué me refiero, aquí introducimos la definición de los Esquemas Ponzi.

Los esquemas Ponzi son un tipo de operación ilegal, tipo pirámide, llamadas por el inmigrante italiano Carlo Ponzi, quien, en los 1920s, engatusara a un incontable número de personas a investir en un programa especulativo de estampas postales.

Ponzi pensó que él podía aprovechar las diferencias en tasa entre las unidades monetarias norteamericanas y las de otros países, utilizándolas para comprar y revender cupones postales internacionales. Ponzi prometió que podía pagar, en menos de tres meses, un 40% de intereses a sus inversionistas, comparado con el 5% que ofrecieran, entonces, los bancos comerciales.

Ponzi, de inmediato, fue inundado con fondos provenientes de inversores, al ritmo de 1 millón de dólares en sólo tres horas, cuando comenzara a operar.

Esto sucedió en el año 1921

Para financiar su esquema colosal, Ponzi solamente compró $30 de los cupones.

Ponzi, naturalmente, antes de ser deportado a Italia — donde fuera recibido como héroe — serviría sentencias en prisiones federales.

Estas pirámides continúan operando, y continúan estafando a muchos a la melodía  de miles de millones de dólares, como hiciera, en tiempos recientes, el execrable Bernard Madoff.

Pero, detengámonos, ya que dicen los expertos que engañar a los demás es evidencia de ser listo

Los comportamientos decepcionantes poseen una historia muy arraigada en la evolución de la vida en sociedades, y mientras más sofisticado que un animal sea, más ingeniosas y más pronunciadas serán sus tendencias  al engaño y a aprovecharse de la ingenuidad ajena. Algo que decirse en favor del psicópata.

Veamos cómo esto opera entre algunos antropoides

En un reciente estudio acerca del comportamiento de ciertos grupos de primates conducido en Saint Andrews School en Escocia, se descubrió que existe una correlación entre comportamientos decepcionantes y el volumen del cerebro. Mientras mayor en grosor la neocorteza cerebral de algunas especies de monos, mayor es el chance que uno de estos simios exhiban comportamientos deliberadamente engañosos.

La evidencia entre los humanos, con nuestra neocorteza densamente corrugada, es que habitualmente nos mentimos entre nosotros, sin resquemor, con desenvoltura y con aplomo.

Examinando lo que los científicos llamaran ‘la mentira en la vida cotidiana’, un grupo de investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara le pidieron a 77 estudiantes universitarios y 70 voluntarios de la comunidad que mantuvieran diarios anónimos de los detalles rodeando cada mentira que todos dijeran durante una semana.

Analizando los resultados de la prueba, los investigadores encontraron que los estudiantes dijeron, por promedio, dos mentiras al día, mientras que miembros de la comunidad dijeron una mentira al día, y que la mayoría de estas mentiras eran de poco significado. ‘Yo le dije que pienso mucho en él, aunque nunca lo recuerdo’, escribió una participante en el estudio. ‘Le dije, falsamente, que le envié la respuesta a su invitación este mismo día’, escribió otro.

En un estudio complementario, los investigadores les preguntaron a los voluntarios que describieran las peores mentiras que hubiesen dicho en su vida. Entonces surgieron confesiones de infidelidades conyugales, de engaño a empleadores, de mentir frente a un juez para lograr ventajas. Cuando además les preguntaron qué sentimientos tenían acerca de estas mentiras, algunos dijeron que todavía los acosaban los sentimientos de culpa, mientras que otros, habiendo realizado que escaparon sin problemas, repetirían la acción una y otra vez.

La verdad, es que la mentira es muy fácil de decir. En más de 100 estudios, los investigadores han hecho la siguiente pregunta a los sujetos participantes: La persona a quien, los voluntarios observan, parece que: ¿miente o dice la verdad? Las respuestas siendo unos 53%, acertadas — lo que no es de mayor significado, estadístico, que echándolo a cara o cruz.

Esta ceguera a la mentira sugiere a algunos expertos que existe una tendencia humana a tolerar la decepción, prefiriéndose una mentira bien urdida a la verdad desnuda.

Uno de los autores más destacados en el mismo estudio, que prefiere permanecer anónimo, dice: ‘quizás será porque preferimos que no nos hagan verdaderas revelaciones dolorosas’.

Nuestra existencia está repleta de historietas de heroísmos y logros, que solamente existen en las mentes de sus autores. También existen en la Naturaleza, las inofensivas mariposas virreyes que imitan las tóxicas mariposas monarcas, aves que fingen alas rotas para desviar predadores de la proximidad de sus retoños, y peces pescadores que atraen su presa por medio del uso de protrusiones anatómicas que simulan carnadas.

Los biólogos distinguen entre esos casos de decepción innata o automática y lo que conocen como decepción táctica. La última consiste en la aplicación de un comportamiento normal con el propósito expreso de confundir a un observador. Este tipo de comportamiento requiere mucha inteligencia, encontrándose, por tanto, en animales dotados con los cerebros del mayor desarrollo.

Entre los animales con quienes nos asociamos, los monos grandes son los decanos de impostores conocidos. El primatologista Frans B. M. de Waal, de la Universidad de Emory, cita ejemplos de cómo estos simios en cautividad, pueden, con la apariencia de la mayor inocencia, seducir seres humanos a quienes atraen, para, a menudo,  hacerles daño.

Los mismos monos no se comportarían de esta manera con sus semejantes, porque, conociéndose bien entre ellos, los infractores no escaparían ilesos.

Pero aún así, los simios tratan de engañarse entre ellos. Los chimpancés muestran los dientes, en sonrisa franca, cuando están nerviosos, pero, cuando un macho adulto amenazante se les acerca, o tornan la cabeza o se cubren la boca. De manera similar, si un macho subordinado está en medio del cortejo amoroso de una hembra y detecta la presencia de un macho alfa, inmediatamente, el subordinado disfraza sus comportamientos amatorios cubriendo con sus manos su erección.

Entre los engañadores más hábiles se encuentran los monos Rhesus. Quienes diseñan planes complicados para robar comida a los demás miembros de la misma colonia, por lo que, con frecuencia, pagan con un escarmiento — la Ley Natural de los Rhesus.

La generalización más cierta es que no somos los únicos animales que están inclinados al usufructo de la mentira y que violan sin titubeo los principios éticos que los rigen.

En resumen

En la imagen de la niña vendiendo cigarrillos, apreciamos un ejemplo conspicuo del plagio desfachatado. Destinado a embelesar al público, mientras lo decepcionan — especialmente, durante las festividades pascuales.

El dibujo aparece como ilustración para una historia publicada el 23 de diciembre del 2008 bajo el título de ‘La niñita de los cigarrillos’ por Justine Picardie. Los editores del Telegraph.co.uk introducen este cuento, entre sus páginas, como una de esas fábulas inspiradoras que se leen a los niños, durante las festividades navideñas.

Al hacerlo, los editores, encomiaron, profusamente, los talentos originales de la ‘autora’ del cuento.

Lo que la fábula, y quienes la publican, proponían hacer, fue hilvanar un cuento conmovedor para el beneficio de quienes anuncian sus mercancías en la misma página.

Para los padres, quienes primero lo leyeran, este tipo de ficción sirve el dudoso propósito de enfatizar a los jóvenes, desde muy temprano en sus vidas, las enormes diferencias que existen entre los que tienen y los desposeídos… Para que los hijos reflexionen y sientan, sino tristeza, por los que son menos dichosos, por lo menos para que se contenten con lo que, de sus progenitores, reciban.

Pero hay algo que salta a la vista cuando leemos el cuento.

La historieta, para muchos familiar, se despliega siguiendo un patrón ya conocido, porque en el año 1845, Hans Christian Andersen la había publicado, palabra por palabra, en Copenhague, cuando la escribiera bajo el título de ‘La niñita de los fósforos’.

De inmediato, la lección, para los niños asimilar, es el significado de la palabra ‘plagio’ y las enseñanzas del himno: ‘No digamos jamás la mentira, no engañemos a nuestros papás, que no hay cosa más bella que un niño, cuando sabe decir la verdad…’

Para concluir,  repetimos que es preciso reconocer que la moralidad, como virtud, para nuestro género es un vínculo delicado. El cual — cuando se acepta sin ponerlo a juicio crítico, como lo expreso en mi artículo acerca de la hipocresía — se hace tomando un riesgo contra-intuitivo de la mayor magnitud.

Quizás Santo Tomás, el apóstol, en sus dudas acerca de la Resurrección de Cristo, quiso legarnos una enseñanza crucial: ‘…duda, hasta del Cristo encarnado…’ (Juan 20:24-29).

Para concluir, repetimos otras palabras de filosófica sabiduría.

‘Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el afecto los errores de nuestra moral’.

José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español

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La niña de los fósforos.



Depresión y omega-3 aminoácidos

Martes, Octubre 20th, 2009

En el número de agosto del 2007 Science Daily y The American Journal of Clinical Psychiatry se publican los datos más recientes de que los aminoácidos omega-3, que se encuentran en abundancia en los mariscos y los pescados, son factores decisivos en la prevención de las depresiones.

Asimismo, publicando en la misma emisión del Am. Jour. of Clin. Psych, M. P. Freeman ofrece material en soporte del factor determinante que juega la dieta de la madre en la depresión prenatal.

La dieta es asunto de importancia extraordinaria para la salud emocional, en diversas formas — y de manera especial en el cuerpo en su periodo desarrollo, como es en el caso de los niños.

En esta lección se revisan aspectos históricos, epidemiológicos, etiopatogénicos, clínicos y de tratamiento de los trastornos afectivos, con énfasis en depresión mayor, en niños y adolescentes. Además se trata brevemente sobre el suicidio y se elaboran algunas conclusiones. (El suicidio juvenil se ha cubierto exhaustivamente en otras ponencias).

Prosigamos

Los trastornos afectivos: depresión mayor y trastorno bipolar en los adultos son patologías psiquiátricas frecuentes que pueden aparecer en la infancia.

Se estima que la preponderancia, en toda población general, para depresión en adultos, es 15% y de 1% para trastorno bipolar.  Las estadísticas en la depresión infantil no son confiables.

La historia

Los trastornos afectivos en niños y adolescentes fueron identificados desde el siglo XVI. En 1621, Robert Burton en su obra sin paralelos, y para todos, recomendada: The Anatomy of Melancholia, relacionó los estilos de educación del niño con la tristeza. Muy poco se escribiría más adelante acerca de este asunto crucial por algunos siglos. Posteriormente y no, hasta el siglo antepasado, cuando Kraepelin describió una psicosis maníaco depresiva en un niño de 6 años que los trastornos afectivos, en la edad pediátrica, recibirían atención adicional.

 

Sin embargo, la existencia de la depresión en niños fue puesta en duda hasta cerca de los años 60s. (Subsecuentemente, yo presenté, por invitación, en Barcelona en el año 1982 mi trabajo: Depression in Children: The Proteus of Psychiatry — II World Congress of Biological Psychiatry).

Pero, antes de que existiera un reconocimiento oficial de la existencia de la depresión en los niños. En 1934, Melanie Klein desarrolló los conceptos de la posición esquizoparanoide y de la posición depresiva como parte del desarrollo psicosexual del niño. Posteriormente, John Bowlby, apoyándose en trabajos etológicos, postuló la teoría del vínculo (attachment) afectivo. Éste opina que el periodo más sensible oscila entre los 5 meses y los 3 años de edad y describió las siguientes fases clásicas:

  • La fase de protesta al momento de la separación,
  • La fase de desesperanza y
  • La fase de desvinculación.

Postulando que la experiencia de separación, en el infante, ocasiona respuestas de ansiedad y cólera, mientras que la experiencia de pérdida ocasiona tristeza y depresión en el joven.

En 1965, René Spitz en su libro The First Year of Life, identifica dos enfermedades que se producen por privación afectiva: la privación emocional parcial o depresión anaclítica y la privación emocional total u hospitalismo — entidades que pueden llevar al niño al marasmo y muerte.

En el IV Congreso de la Unión de Paidopsiquiatras Europeos, realizado en Estocolmo en 1970, se concluyó que la depresión en la infancia era una entidad psiquiátrica frecuente — Como resultado, siete años después, se publicó el libro: Depression in Childhood: Diagnosis, Treatment and Conceptual Models, donde se enfoca este problema en la población de niños norteamericanos.

Los estudios epidemiológicos de trastornos depresivos en niños y adolescentes, han mostrado resultados dispares. Posibles explicaciones son: los diferentes tipos de población estudiados, la falta de acuerdo para definir depresión (síntoma, síndrome o trastorno) y la falta de concordancia para establecer los criterios diagnósticos.

En niños preescolares la prevalencia de DM (Depresión Mayor) es del 1%, mientras que en niños escolares alcanza una frecuencia cercana al 2%. En los adolescentes se encuentra un aumento significativo de la ocurrencia de depresión mayor. En este grupo se observó además mayor aparición en el sexo femenino. Otros investigadores han demostrado alta co-morbilidad depresiva con otros trastornos psiquiátricos como son los problemas de ansiedad, de conducta (TC), y el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en niños.

La etiología de los trastornos afectivos en los niños y adolescentes es menos clara que en los adultos. Aquí se postula una etiología multi-causal — las principales teorías biológicas y psicológicas se presentan brevemente:

A.-Teorías biológicas

1. Alteraciones del eje hipotálamo-hipofisiarioadrenal: En niños y adolescentes con DM, al igual que en adultos, se ha detectado hipercortisolemia y no supresión al test de dexametasona (TD), sin embargo, en niños, los resultados aún no son concluyentes. Se acepta que en niños la respuesta positiva al TD es de ayuda diagnóstica y predice la evolución del cuadro clínico mientras que la respuesta negativa no descarta la enfermedad.

2. Respuesta anormal de la hormona de crecimiento (HC): en pacientes con DM se ha demostrado aplanamiento en la secreción de HC en respuesta a la hipoglucemia inducida con insulina, y disminución en respuesta a la estimulación con clonidina. En niños y adolescentes deprimidos se ha encontrado hiposecreción de HC en respuesta a hipoglucemia, pero durante el sueño observa hipersecreción de la misma que persiste luego de la recuperación del episodio depresivo.

3. Teoría catecolaminérgica (niveles de norepinefrina disminuidos en pacientes con DM). En niños y adolescentes también se ha encontrado disminución del derivado metabólico urinario de la noradrenalina, MHPG, (3-metoxi-4hidroxi-fenilglicol). Hallazgo que, hasta ahora, permanece tentativo.

4. Estudios de sueño: En adultos se ha demostrado reducción del periodo de latencia e incremento de la densidad del sueño REM, reducción del período delta y disminución en la eficiencia del sueño. En niños y adolescentes los resultados aún son controversiales.

5. Estudios de familia y genéticos: la preponderancia de enfermedad depresiva en niños y adolescentes con antecedentes familiares positivos es significativamente alta. El impacto de la depresión en los padres, es complejo, ya que los síntomas interfieren en la interacción con el niño y con el resto de la familia.

B. -Teorías psicológicas

1. El Modelo psicoanalítico: postula que la depresión se debe a la pérdida real o imaginaria del objeto ambivalentemente amado con la consiguiente internalización de agresividad, rabia y culpa.

2. El Modelo de estrés: postula que los síntomas depresivos en los niños se producen como una reacción a problemas familiares como son la agresión parental, disciplina punitiva y discordia entre los padres, entre otros.

3. El Modelo conductual de reforzamiento: postula que los sentimientos y comportamientos depresivos son causados por insuficientes o inadecuados reforzamientos positivos. Las habilidades sociales disminuidas en los niños con depresión, limitarían aún más la llegada de refuerzos positivos.

4. El Modelo de desesperanza aprendida: la ocurrencia de eventos percibidos como incontrolables causa en la persona vulnerable sentimientos de desesperanza e incapacidad para enfrentar las demandas de la vida. (Las contribuciones de M. Seligman en este respecto, han sido descritas por nosotros en otras ponencias).

5. El Modelo de distorsión cognitiva: la persona que responde al estrés con ideas negativas acerca de sí misma, del mundo y del futuro (triada cognitiva) con mayor probabilidad se deprimirá. Aquí se recomiendan los trabajos de Aaron Beck, ya vistos.

Cuadro clínico y diagnóstico

La identificación de síntomas depresivos en los niños es difícil, aún para los padres. Se recomienda que la evaluación del niño se base en el examen comprehensivo del niño y de su entorno: Las entrevistas y aplicación de instrumentos diagnósticos se realizan con el niño, la familia y personas significativas en la vida del mismo, además de evaluación física, neurológica y evaluaciones de laboratorio y psicológicas.

Aquí es necesario recalcar que el diagnóstico y el tratamiento de la depresión en niños y adolescentes son asuntos muy complejos para que sean puestas en manos inexpertas.

Diagnóstico diferencial

Para fines de diagnóstico diferencial de DM se debe tener en cuenta los siguientes puntos: saber qué trastornos deben ser descartados, qué trastornos semejan un episodio depresivo pero no lo son, y que existe la posibilidad de comorbilidad y la etapa de desarrollo. El cuadro 3 facilita la diferenciación según el grupo especifico y el cuadro 4 presenta las condiciones médicas que semejan depresión o que se asocian a mayor riesgo de padecerla.

Diagnóstico diferencial con otros trastornos psiquiátricos: con el trastorno de adaptación con humor depresivo (TAHD) se hace en función al número de síntomas depresivos más que a la magnitud y tipo del factor estresante.

En adolescentes con depresión severa puede haber una pérdida importante de peso corporal acompañada de anergia y agitación lo que debe ser diferenciado de un cuadro de anorexia nerviosa (AN).

Para el diagnóstico de AN debe buscarse distorsión de la imagen corporal o preocupación excesiva con el peso, maniobras para evitar ingerir alimentos y ejercicios compulsivos — entre otras. (Véanse nuestras ponencias al respecto).

Tratamiento

El plan de tratamiento debe estructurarse bajo una perspectiva biopsicosocial: psicoterapia (individuales, de grupo, familiar, como sean aplicables), uso de medicación, evaluación y planeamiento educacional, entrenamiento en habilidades sociales — La necesidad de separación vía internamiento debe de ser sopesada si el suicidio es una posibilidad.

La modalidad de intervención psicosocial y psicoterapéutica puede ser:

1. Psicoterapia de familia: estructural, psicodinámica, conductual.

2. Psicoterapia individual: psicodinámica, conductual, cognitiva.

3. Tratamientos fuera de la casa: hospitalización, hospitalización de día.

4. Psicoeducación: sobre la enfermedad, factores asociados, partes del tratamiento y pronóstico.

La terapia con el uso de agentes psicofarmacológicos cae muy por fuera de las limitaciones de este trabajo.

 

Suicidio

Los cuadros depresivos y la conducta suicida se encuentran estrechamente vinculados. La conducta suicida se divide en tres categorías:

1. La ideación suicida va desde ideas que la vida no vale la pena ser vivida, hasta planes bien definidos de autoeliminación.

2. El intento suicida (parasuicidio) se refiere a las conductas que se efectúan y cuya finalidad es la autoeliminación y que no tuvieron éxito, y

3. El suicidio se refiere a la muerte resultado directo o indirecto de un acto cometido por la víctima con pleno conocimiento del resultado del mismo. (Véanse nuestros artículos a este respecto).

Se ha identificado relación significativa entre conducta suicida y trastornos afectivos y trastornos de conducta disruptivos en pre-púberes y adolescentes, y, asimismo se describen relación entre trastornos por abuso de alcohol y otras sustancias psicotrópicas en intentos suicidas en adolescentes.

Niños y adolescentes con trastornos de conducta e historia de agresión, impulsividad y dificultades escolares constituyen un grupo significativo de riesgo para la conducta suicida.

La evaluación y tratamiento del paciente suicida requiere que éste sea referido a situaciones especializadas.

Conclusiones

1. El reconocimiento y estudio sistemático de la depresión mayor en niños y adolescentes datan del siglo XX.

2. La depresión mayor no es rara en niños preescolares, la incidencia llega a 1.8% en niños en edad escolar y aumenta ostensiblemente a partir de la pubertad y a lo largo de la adolescencia.

3. En poblaciones clínicas que se atienden en los servicios de pediatría, la preponderancia de trastornos depresivos es alta, más si se trata de enfermedades crónicas, que se acompañen de desfiguración, dolor u otro síntoma prominente o de hospitalizaciones frecuentes.

4. Los estudios etiopatogénicos de DM apuntan hacia una etiología multicausal.

5. El cuadro clínico de la depresión mayor varía según la edad cronológica y el estado de desarrollo.

6. El plan de tratamiento se estructura bajo una perspectiva biopsicosocial.

7. El uso de fármacos y de algún otro tipo de terapia biológica debe ser escrupulosamente considerado.

8. Los niños depresivos deben de ser referidos a especialistas calificados.

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Ácidos grasos omega-3.

 

 

El síndrome de Rapunzel

Martes, Octubre 20th, 2009

Empezaremos esta lección, como a menudo hacemos, con un cuento de hadas, esta vez uno de la colección de los hermanos Grimm. Se llama Rapunzel, el nombre de la heroína.

“Había una vez una pareja que hacía mucho tiempo deseaba tener un bebé. Un día, la mujer sintió que su deseo ¡por fin! se iba a realizar. Su casa tenía una pequeña ventana en la parte de atrás, desde donde se podía ver un jardín lleno de flores hermosas y de toda clase de plantas. Estaba rodeado por una muralla alta y nadie se atrevía a entrar porque allí vivía una bruja. Un día, mirando hacia el jardín, la mujer se fijó en un árbol cargadito de espléndidas manzanas que se veían tan frescas que antojaba comerlas. Su deseo crecía día a día y como pensaba que nunca podría comerlas, comenzó a debilitarse, a perder peso y se puso enferma. Su marido, preocupado, decidió realizar los deseos de la mujer.

“En la oscuridad de la noche el hombre cruzó la muralla y entró en el jardín de la bruja. Rápidamente cogió algunas de aquellas manzanas tan rojas y corrió a entregárselas a su esposa. Inmediatamente la mujer empezó a comerlas y a ponerse bien. Pero su deseo aumentó, y para mantenerla satisfecha, su marido decidió volver al huerto para recoger más manzanas. Pero, una vez, cuando saltó la pared, se encontró cara a cara con la bruja. ‘¿Eres tú el ladrón de mis manzanas?’ exclamó la bruja furiosa. Temblando de miedo, el hombre explicó a la bruja que tuvo que hacerlo para salvar la vida a su esposa. Entonces la bruja dijo, ‘si es verdad lo que me has dicho, permitiré que recojas cuantas manzanas quieras, pero a cambio me tienes que dar el hijo que tu esposa va a tener. Yo seré su madre.’ El hombre estaba tan aterrorizado que aceptó. Cuando su esposa dio a luz una pequeña niña, la bruja vino a su casa y se la llevó. Era hermosa y se llamaba Rapunzel. Cuando cumplió doce años, la bruja la encerró en una torre en medio de un cerrado bosque. La torre no tenía escaleras ni puertas, sólo una pequeña ventana en lo alto.

“Cada vez que la bruja quería subir a lo alto de la torre, se paraba bajo la ventana y gritaba: “¡Rapunzel, Rapunzel, lanza tu trenza! Rapunzel tenía un abundante cabello largo, dorado como el sol. Siempre que escuchaba el llamado de la bruja se soltaba el cabello, lo ataba en trenzas y lo dejaba caer al suelo debajo. Entonces la bruja trepaba por la trenza y se subía hasta la ventana. Un día un príncipe, que cabalgaba por el bosque, pasó por la torre y escuchó una canción tan hermosa que se acercó para escuchar. Quien cantaba era Rapunzel. Atraído por tan melodiosa voz, el príncipe buscó entrar en la torre pero todo fue en vano. Sin embargo, la canción le había llegado tan profundo al corazón, que lo hizo regresar al bosque todos los días para escucharla. Uno de esos días, vio a la bruja acercarse a los pies de la torre.

“El príncipe se escondió detrás de un árbol para observar y la escuchó decir: “¡Rapunzel! ¡Rapunzel!, ¡lanza tu trenza!” Rapunzel dejó caer su larga trenza y la bruja trepó hasta la ventana. Así, el príncipe supo cómo podría subir a la torre. Al día siguiente, al oscurecer, fue a la torre y llamó: “¡Rapunzel!, ¡Rapunzel!”, “¡lanza tu trenza!” El cabello de Rapunzel cayó de inmediato y el príncipe subió. Al principio Rapunzel se asustó, pero el príncipe le dijo gentilmente que la había escuchado cantar y que su dulce melodía le había robado el corazón. Entonces Rapunzel olvidó su temor. El príncipe le preguntó si le gustaría ser su esposa a lo cual accedió de inmediato y sin pensarlo mucho porque estaba enamorada del príncipe y porque estaba deseosa de salir del dominio de esa mala bruja que la tenía presa en aquel tenebroso castillo. El príncipe la venía a visitar todas las noches y la bruja, que venía sólo durante el día, no sabía nada. Hasta que un día, cuando la bruja bajaba por la trenza oyó a Rapunzel decir que ella pesaba más que el príncipe. La bruja reaccionó gritando: “Así que ¿has estado engañándome?” Furiosa, la bruja decidió cortar todo el cabello de Rapunzel, abandonándola en un lugar lejano para que viviera en soledad.

“Al volver a la torre, la bruja se escondió detrás de un árbol hasta que vio llegar al príncipe y llamar a Rapunzel. Entonces enfurecida, la bruja salió del escondite y le dijo: ‘Has perdido a Rapunzel para siempre. Jamás volverás a verla’. Por lo que el príncipe se quedó desolado. Además, la bruja le aplicó un hechizo dejando ciego al príncipe. Incapacitado de volver a su castillo, el príncipe acabó viviendo durante muchos años en el bosque hasta que un día, por casualidad, llegó al solitario lugar donde vivía Rapunzel. Al escuchar la melodiosa voz, se dirigió hacia ella. Cuando estaba cerca, Rapunzel lo reconoció. Al verlo se volvió loca de alegría, pero se puso triste cuando se dio cuenta de su ceguera. Lo abrazó tiernamente y lloró. Sus lágrimas cayeron sobre los ojos del príncipe ciego y de inmediato los ojos de él se llenaron de luz y pudo volver a ver como antes. Entonces, felices por estar reunido con su amor, los dos se casaron y vivieron muy felices”.

La historia está impregnada de simbolismo erótico freudiano y de evocaciones del inconsciente colectivo de Jung. Precisamente, estas conexiones inconscientes son las razones que hacen que los cuentos de hadas resulten no ser tan “inocentes” como quienes los urdieran desearan que pensemos.

En mis contribuciones a la literatura de la psiquiatría se encuentran por lo menos veinte artículos que han sido publicados en varias revistas científicas y portales del internet en el transcurso de los años, en los que hago referencias a los cuentos de niños como muchas cosas, entre ellas como estrategias para la terapia de ambos, niños y adultos.

Así lo hago porque estos cuentos ilustran en detalle los dilemas existenciales de los seres adultos, embellecidos en su narrativo, para que podamos sublimar el impacto negativo que, de manera discreta, pueda acompañarlos, dejando solamente la intencionada moraleja como su único rastro.

Pero, aquí es necesario que se diga algo acerca de Los Hermanos Grimm, recopiladores y colectores que fuesen de cuentos de hadas…

Los Hermanos Grimm es el término utilizado para referirse a los escritores Jacob Grimm y a Wilhelm Grimm. Fueron dos hermanos alemanes célebres por sus cuentos para niños y también por su “Diccionario alemán”, por sus “Leyendas alemanas”, la “Gramática alemana”, la “Mitología alemana” y “Cuentos de Grimm”, lo que les ha valido ser reconocidos como fundadores de la filología alemana.

Prosiguiendo

Las disorexias revisitadas, esta vez, en Londres

En muchas ocasiones hemos hablado de las parorexias, de la tricofagia y de la tricotilomanía. En esta ocasión las traemos a colación de nuevo para ilustrar su potencial, en ocasiones, funestos.

En el periódico digital Mailonline (http://www.dailymail.co.uk/home/index.html), el 24 de mayo del 2009 se encuentra la siguiente historia:

El síndrome de Rapunzel

“Para muchas niñas jóvenes mascar el pelo es algo inocuo, aunque desagradable en apariencias. Pero, para Millie Wallis, de apenas cinco años de edad, casi le costó la vida.

“Millie tragó tanto de su cabello que éste formó una bola (tricobezoar) que se enmarañó alrededor de su órganos — creando una condición conocida como el Síndrome de Rapunzel.

“‘Los médicos nos dicen que existía un chance real de que Millie pudo haber perecido a consecuencia de esta complicación’, nos informa la madre de la niña.

“La señora Wallis, madre de la víctima, nos participa que Millie siempre había jugado retorciendo su cabello, pero no estaba consciente de que lo comiera en tales cantidades enormes.

“El pasado mes de agosto, Millie se quejaba de indigestión y malestar del estómago. Cuatro visitas al médico y al salón de emergencias en medio de la noche no resultaron en una solución al problema.

“Millie, dejó de comer y empezó a perder de peso.

“En enero la niña fue referida al Hospital Alder Hey donde un escáner reveló la presencia de un objeto extraño en el estómago. ‘Nosotros estábamos preocupados de que pudiera ser un tumor’, dice la madre.

“Pero, cuando los doctores operaron lo que encontraron fue una bola de pelo de dimensiones tremendas, ocupando casi la totalidad del tracto gastrointestinal de la pequeñuela.

“Ambos padres quedaron tan aliviados como horrorizados.

“‘Los médicos nos dijeron que la operación duraría sólo un par de horas. Pero, terminó durando casi seis horas’, dijeron ellos.

“El pelo estaba cortando a través del intestino y lo había perforado, Millie pudo haber muerto.

“En el 1999 los mismos cirujanos que operaran a Millie supieron de una mujer de diecisiete años, Rachel Haigh, que murió resultado de complicaciones de esta rara condición.”

Casos adicionales

El tricobezoar

Esta acumulación de material piloso representa una masa de cabello acumulada dentro del tracto gastrointestinal. Aquí se presentan dos casos que ocurrieron en niñas de 8 y once años de edad respectivamente, que fueran operadas en la Arabia Saudita por el Dr. Ali Moustafa.

El Síndrome de Rapunzel fue descrito por la primera vez por Vaughn y sus colaboradores en el 1968.

Consiste en una bola de pelo con una extensión caudal que ocupa el duodeno o toda la extensión proximal del intestino delgado. Hasta el año 2004 solamente 14 casos de esta condición habían sido reportados.

Primer caso

Es el de una niña de ocho años de edad admitida al servicio de oncología del Hospital King Fahd en Riyadh, Arabia Saudita.

Los síntomas de presentación consistían en pérdida sustancial de peso, falta de apetito y la presencia de una masa abdominal firme y móvil en la región epigástrica.

Segundo caso

Una niña de once años que se quejaba de dolores cólicos abdominales, progresivamente empeorando, acompañados de la presencia de una masa abdominal localizada en el epigastrio.

En ambos casos, las radiografías confirmaban la presencia de una masa ocupando la región abdominal con ausencia de burbuja gástrica.

Las figuras que siguen demuestran los resultados de las radiografías con contraste y la apariencia de las masas removidas.

En ambos casos los cuerpos extraños fueron extirpados quirúrgicamente y las pacientes procedieron a una recuperación sin complicaciones.

El caso de Soledad

Esta mujer casada, de 39 años y aparentemente desencantada con vivir la vida tensa que le causaba un matrimonio de conveniencia fue vista en consulta porque se quejaba de que el pelo se le caía.

Alta, delgada, vestida de manera impecable, Soledad cubría por sus sentimientos de depresión con una sonrisa, poco espontanea y fugaz, que producía con labios temblorosos.

Sin vacilación mostró las áreas del cuero cabelludo donde el pelo había sido halado y removido, hábito que había tenido desde niña, usándolo para lograr enfrentar situaciones que la hicieran sentir tensa.

El diagnóstico de un trastorno depresivo fue confirmado con pruebas psicológicas y de laboratorio. Dando comienzo a terapia intensiva que culminó en la cesación de los síntomas.

En resumen

La tricotilomanía, con y sin tricofagia, son síntomas de apariencia frecuente en algunas de las disorexias, especialmente en las bulímicas jóvenes.

Como síntoma, a menudo representa un esfuerzo por parte de la paciente, a reducir sentimientos de tensión, ansiedad, o depresión que se tornan intolerables. Por su naturaleza misma este síntoma debe siempre de ser considerado como un equivalente de presentación de los trastornos afectivos, indicando que esta posibilidad diagnostica necesita ser explorada cabalmente.

Por su parte, el Síndrome de Rapunzel con tricobezoar es una condición extremadamente rara. Pero, una que puede causar obstrucción intestinal, ictericia y, en ocasión, pancreatitis aguda. Los casos descritos, afortunadamente, no presentaron complicaciones algunas.

DeBakey y Ochsner analizaron 172 casos de tricobezoar de los que el 90% eran hembras entre los 10 y los 19 años de edad. Entre éstos la presencia de una masa abdominal era palpable en el 87% de los casos.

Los casos estudiados por DeBakey y Ochsner respondieron felizmente a la intervención quirúrgica.

Para concluir vale aquí repetir que todos los autores están de acuerdo que la tricotilomanía y la tricofagia representan condiciones que requieren tratamiento psiquiátrico y que, muy a menudo son expresiones convincentes de los ‘equivalentes depresivos’.

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Rapunzel.

Aprendizaje significativo

Martes, Octubre 20th, 2009

Las teorías del aprendizaje han ido variando con el tiempo a medida que el sistema educativo cambiaba para adaptarse a esas nuevas teorías. Mientras que hasta la década de los 70 del pasado siglo se otorgaba mucha importancia a la memorización de los contenidos, a partir de los años 80 del pasado siglo se empezó a dar una mayor importancia a que los alumnos entendiesen lo que estaban estudiando.

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Con posterioridad llegó la teoría del aprendizaje significativo. Según esta teoría el ser humano únicamente aprende aquello a lo cual encuentra sentido y lógica. De la misma manera el ser humano rechaza aquello a lo cual no encuentra sentido o lógica. El único aprendizaje válido es el aprendizaje significativo, no pudiendo considerarse aprendizaje a ningún otro tipo de adquisición de conocimientos.

Todo aprendizaje significativo es un aprendizaje relacional. El aprendizaje significativo se logra mediante la relación entre los nuevos conocimientos y los que ya tenemos almacenados en nuestra memoria. Los alumnos aprenden la nueva información poniéndola en relación con la que ya tienen asimilada. La función del profesor, según esta teoría, sería la de lograr que los alumnos enlacen lo que ya saben con los nuevos conocimientos.

Otro de los elementos importantes a la hora de lograr el aprendizaje significativo es la motivación que tiene la persona que se encuentra aprendiendo. Sin motivación es muy posible que para esa persona el aprendizaje no sea significativo, bien porque no le gusta la materia, bien porque no tiene conocimientos previos con los cuales relacionar la nueva materia a aprender.

Fuente: Psicopedagogía |    Imagen: MC Quinn


El deber

Martes, Octubre 20th, 2009

De acuerdo al pensamiento psicoanalítico freudiano, dos llamadas se asocian con la felicidad: la de la inteligencia o el deber y la del placer.

La llamada natural del placer se presenta asociada a necesidades corporales como la comida, el descanso, la búsqueda de felicidad.

En cambio, la llamada de la inteligencia pide bienes, que atrae porque parece conveniente o se desea instintivamente: amor, amistad, educación, cultura, y deberes que nos imponen nuestra propia condición humana.

El deber es una posibilidad libre que asigna racionalmente su elección: respetar la vida de los demás, su libertad, la propiedad, los compromisos.

Un deber esencial es el que tenemos para con nuestros hijos a quienes debemos proteger, respetar, nunca mentirles o manipularlos.

Y, más que nada, instilarles los valores humanos de la ética moral y del hacia por los demás.

Fallo en hacerlo destruye la autoestima de quienes de nosotros dependen para su equilibrio emocional.

Pero no siempre resulta ser así, porque la gente inmadura y narcisista, centran su interés sobre sí mismos, viviendo para aprovechar lo que pueden de quienes pueden y para corromper a sus hijos.

La práctica del bien supone el acatamiento de respetos inapelables: no se pueden desoír sin que lo reproche la conciencia.

Tampoco se cumple para obtener una ventaja práctica, o para ganar un premio. Su observación trae consigo una satisfacción moral.

La humanidad no podría subsistir sin obedecer a estos respetos éticos, que forman la base de la Ley Natural: salvar a un náufrago, atender un herido, devolver algo encontrado, socorrer a una víctima, agradecer el bien que se ha recibido sin inventar o diseminar calumnias.

Debe ser así, aunque, a veces la acción vaya contra nuestro favor: el conductor que atropella a un peatón en un camino desierto y en vez de huir lo atiende.

Se reconoce así un bien superior.

En este reconocimiento se fundan la armonía de la sociedad, la existencia de los pueblos y de las personas.

Sin este sentido de nuestros deberes, nos destruiríamos unos a otros, o sólo viviríamos como los narcisistas patológicos, de quienes Dino y sus hijos, todos, tristemente nos recuerdan.

En la tumba de Kant se lee: ‘Dos cosas me llenan de admiración: el cielo estrellado fuera de mí, y el orden moral dentro de mí’.

Ese deber es un convencimiento interno de lo que conviene. Le llama ‘deber’ cuando su validez es universal.

Respetar el deber moral significa sustituir la fuerza bruta por el respeto mutuo.

Otros han opinado distinto a él.

Hume, impuso un empirismo moral por el que niega que existan deberes que se impongan por sí mismos, por ejemplo, que si alguien ‘es’ un homicida, ‘deba’ ser juzgado.

Éste, observa que estos deberes no son siempre iguales. No toma en cuenta la realidad de la existencia del deber moral, aunque en ocasiones esté afectado. Dice que es malo lo que desagrada y bueno lo que apetece, todo queda a nivel de los sentimientos.

Examinemos, entonces, la siguiente anécdota.

El gerente de una empresa resolvió contratar a una nueva secretaria.

Después de exámenes y entrevistas, fueron seleccionadas tres muchachas.

Para simplificar la elección, hicieron ante el gerente un último test, formulando para las tres la misma pregunta:

¿Cuánto son dos y dos?

La primera respondió: cuatro.

La segunda: pueden ser veintidós.

La tercera: pueden ser cuatro o veintidós.

El psicólogo redujo su veredicto a un análisis elemental:

La primera dio la respuesta más obvia, actúa sin rodeos.

La segunda es prudente, intuyó una ardid y revela una mentalidad viva.

La tercera mostró flexibilidad, capacidad diplomática.

¿Cuál de las tres escoge?

El gerente respondió: la rubia, con piernas largas y con ojos azules.

Muchas personas, como sucede con el narcisista patológico, al igual que este gerente, resuelven con las glándulas. Deciden según su gusto.

Por ese camino se llega a preferir a una persona distinta del cónyuge, a respetar a los padres sólo si les conviene, a guardar la basura únicamente por el disgusto de ser multado, a respetar las leyes sólo cuando les conviene socialmente.

O, peor aun, forzar a sus niños a mentir y a sujetarlos a manipulaciones destructivas para lograr objetivos sórdidos.

Modo infame de abuso psicológico, que caracteriza como educan a sus hijos las víctimas del narcisismo patológico, a Síndrome de Dino.

Comte recoge parte de la doctrina de Hume y formula el positivismo, que sostiene que la única ética son las costumbres. Éste no distingue entre el valor que tiene un comportamiento y su aceptación: si es aceptado, lo considera valioso. Tampoco logra salvar el cómo admitir la crítica por disidencia y la objeción de conciencia.

Nietzsche considera la voluntad de vivir como el supremo valor.

Deberes como solidaridad, igualdad, fraternidad y compasión, como una corrupción inventada por los judíos, pueblo astuto, pero humillado, y trasmitido al Cristianismo, de quien decía ‘la peor mentira de seducción que ha habido en la historia’. Afirmó que los judíos, por ser débiles, inventaron la religión y el más allá. Que tener compasión, es perder fuerza. Declaró la muerte de Dios y la vida del superhombre.

No consideró que sea imposible convivir sin una moralidad básica.

Los deberes se imponen intelectualmente, y cada quien es libre de escoger la forma de vivirlos: Dedicación a clases, amistad, placer, dinero, cultura. Al robo, si es lo que resulta expediente.

Hume, Kant, Comte, Nietzsche, se equivocaron en sus proposiciones porque no admitieron la trascendencia. Se trata de dos formas muy distintas de plantearse la existencia de las personas: Con una visión del hombre vista sólo por el hombre, con la total autonomía que da la libertad de opción, o con la perspectiva de ser humano como un ser noble.

El ser humano en su desarrollo moral responde a leyes trazadas por la misma Naturaleza que son supeditados a módulos natos e instintivos.

Sólo aquellos quienes se marcan una existencia amoral pueden evitar adoptar en sí los valores que desconocen como son: la honestidad, la integridad, el valor, el amor a los hijos y la decencia.

Para ellos la vida es una excursión recreativa por los derroteros del Principio del Placer. Sus propios hijos en sus destinos corrompidos lo confirman.

Se dice en algunos lugares que ‘de tal palo [sale] tal astilla’.

Lección muy valiosa para quienes crían hijos que, como las malas semillas, son víboras venenosas, que aún a sus propias madres, emponzoñan.

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Francesca Marie Bulos: La mala semilla.

Soldados obesos: Problema castrense norteamericano y venezolano, si se mira a Hugo Chávez…

Martes, Octubre 20th, 2009

Las autoridades militares de los Estas Unidos tienen otra preocupación que sumar a las amenazas terroristas y las guerras: el exceso de peso de las tropas, que se está convirtiendo en un asunto de seguridad nacional.

Los soldados tampoco escapan a la tendencia generalizada a engordar de sus compatriotas norteamericanos, de los que dos tercios padecen sobrepeso según un estudio del ‘New England Journal of Medicine’. En las filas del ejército el 43% de las mujeres y el 17% de los hombres pesan más de lo que deberían.

La preocupación alcanza también a los jóvenes en edad de ser reclutados, ya que dos de cada 10 hombres y cuatro de cada 10 mujeres sobrepasan el límite de peso exigido para entrar en el ejército. El estrés, el sedentarismo y la sobrealimentación son las principales causas del problema que amenaza con mermar las tropas de EEUU.

De hecho, el restaurante de fast food Burguer King, que el mando militar abrió en el Aeropuerto Internacional de Bagdad para servir a las tropas allí destacadas, es el tercero más visitado del mundo, con una clientela de unos 6,000 soldados al día, según informa el diario ‘The Washington Post’.

Medidas extremas

Un soldado incapaz de mantenerse dentro del peso ideal establecido por el ejército será expulsado del mismo, lo que conlleva la pérdida de los ingresos, de los servicios médicos y la jubilación.

Muchos soldados han llegado a poner en práctica medidas desesperadas para intentar acabar con su problema de sobrepeso y evitar así la expulsión.

Un estudio realizado por el Coronel Gaston Bathalon, experto en nutrición de la Armada de EEUU, en el hospital de Fort Bragg, señaló que, aunque el 75% de los reclutas siguió las indicaciones de los médicos para perder peso -comer menos, hacer ejercicio-, muchos de ellos recurrieron a métodos potencialmente peligrosos, porque el sistema prescrito para remediar el problema no daba ningún resultado.

Cerca de la mitad emplearon ropa impermeable o saunas para ‘sudar’ las libras, un tercio de los hombres y la mitad de las mujeres tomaron píldoras supresoras del apetito y uno de cada cinco experimentó con laxantes. Incluso el 11% de las mujeres y el 6% de los hombres intentaron vomitar.

Para combatir estas prácticas todos los cuerpos del ejército de EEUU han puesto en marcha programas de asesoramiento para que sus soldados se mantengan en forma, como el ‘Army Weigh-to-Stay’.

Problemas tras la jubilación

Incluso aquellos que consiguen escapar al problema durante su etapa de servicio pueden llegar a desarrollar problemas de sobrepeso más tarde.

Los veteranos del ejército tienden a padecer más enfermedades que el resto de la población estadounidense y esto se debe en gran medida a que el 70% pesa más de lo médicamente recomendable y a que el 33% es obeso.

Las graves consecuencias que tiene esto para la salud y el consiguiente gasto sanitario que provoca, han llevado a Richard Harvey, psicólogo especializado en salud de la Administración de Salud de los Veteranos (VA), a poner en marcha el programa MOVE (Managing Overweight and/or Obesity for Veterans Everywhere), para controlar el peso de los ex militares.

En resumen

Durante los años sesentas, en la Era de Vietnam, el entonces, Presidente Kennedy ordenó un programa de idoneidad física para todo el personal castrense norteamericano, del que yo fui parte.

Nunca resultaría en los cambios deseados, porque la dieta se ignoró.

El chiste, entre los marineros de nuestra base era: ‘corre, corre, hasta que te topes con la primera hamburguesería… para allí y llénate’.

En los días de Vietnam fueron las drogas, en los días de Irak son las grasas y los azúcares: no divergencia — ambas son adictivas.

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Soldado obeso.

La obesidad y la agonía de ser obeso: Una lucha de proporciones enormes

Martes, Octubre 20th, 2009

Richard Atkinson y sus colegas en Virginia Commonwealth University han estudiado un grupo de personas obesas que iban a ser operadas para reducir de peso.

De todos sus hallazgos, el más sorprendente fue que, de veras, las personas obesas, por lo general, ingieren más calorías de la cuenta. Algunas comiendo por encima de 6,700 calorías en un día.

Pero, de manera sorprendente, no todas comen en exceso.

En esta lección hacemos un resumen de los trabajos recientes que tratan de explicar la obesidad desde perspectivas distintas a las acostumbradas.

Una paciente en el estudio fue Janet S., una mujer de 25 años que pesaba 348 libras cuando se prestó como voluntaria para el experimento en el 1975.

En retribución por aceptar ser hospitalizada por tres meses, con otras 30 personas en similares circunstancias, para ser estudiadas fue una reducción del estómago, gratis.

Las dietistas determinaron cuántas calorías serían necesarias para que una persona como Janet, de 5’6” de estatura, mantuviera su peso de 384 lb.

Ellas le alimentaron las calorías determinadas con precisión absoluta. Mientras que Janet obedeció el protocolo de la investigación.

La sorpresa fue, que en dos semanas, Janet ganó doce libras. Casi una libra diaria.

Los sorprendidos investigadores la acusaron de introducir comida subrepticiamente en el hospital donde estaba. A lo que ella respondió indignada: ‘estoy ganando de peso, porque ustedes me están dando demasiada comida’.

La experiencia con Janet fue una llamada despertadora al hecho de que el entendimiento de la obesidad es más complejo que la idea sobrevaluada del sistema fiduciario.

Los expertos en la salud pública, por mucho tiempo han mantenido que para mantener un peso establecido, que la energía (calorías consumidas) debe de igualar la energía utilizada (calorías quemadas).

Pero, asimismo entenderían que existen factores genéticos a considerar. El primer ‘gen de la obesidad’ se descubrió en el 1994, y, desde entonces, los científicos han determinado la existencia de 50 genes adicionales.

Algunos de los genes determinan cómo las personas acumulan sus reservas de grasa.

Otros regulan cuánto desean las personas comer, en primer lugar.

Mientras que otros controlan cuándo dejar de comer o cómo usar la energía disponible. Sea por medio de inquietud ansiosa o corriendo maratones.

Para las personas como Janet, que pueden engordar con muy poca ingesta de comida, esa capacidad pudo haber sido ventajosa en otros entornos ya pasados, porque cuando la comida es abundante puede constituir un peligro.

Pero, aunque nuestro entendimiento de los genes y el comportamiento se vuelven más sofisticados, algunos casos nos dejan atónitos.

Ejemplo: gemelos idénticos que comen lo mismo y cuyos pesos son muy diferentes.

Actualmente una nueva generación de investigadores está analizando explicaciones que no caen dentro de las que nos ofrecen la simple genética, las que culpan el comer en exceso, o de no hacer ejercicios en cantidad suficiente.

La nueva orientación nos conduce a explorar lo que pueda considerarse una posibilidad muy remota: los organismos con quienes vivimos todo el tiempo.

Hace un año, la idea de que los microbios pueden causar la obesidad ganó ascendencia cuando se creó en el Pennington Biomedical Research Center Louisiana, el primer departamento de virus y obesidad.

Su director es Nikhil Dhurandhar, un médico que inventó el término ‘infectobesidad’ para describir el nuevo campo.

El interés de Dhurandhar es en la relación que existe entre la obesidad y un virus común, el adenovirus.

Otros científicos, trabajando con un grupo de microbiólogos en Washington University en Saint Louis, están analizando las actividades de los trillones de microbios que residen en nuestro intestino, para determinar si algunos de ellos hacen que su huésped engorde.

Si los microbios pueden explicar aunque sea una proporción pequeña de la obesidad, esto iluminaría un problema que plaga a millones de personas por todo el mundo.

Hoy más de una tercera parte de todos los americanos son obesos.

El Departamento de Salud de esa nación nos informa que unas 300,000 personas sucumben anualmente como resultado de esta condición, haciéndola la segunda más importante de las causas prevenibles de la muerte, detrás del fumar cigarrillos.

La obesidad se ha asociado con varias enfermedades: diabetes, hipertensión arterial, trastornos cardíacos, problemas de la vesícula biliar, la apnea del dormir, la osteoartritis y algunos cánceres.

De acuerdo al website de esta agencia: ‘Individuos obesos tienen de un 50 a un 100% de riesgos mayores para la muerte prematura de todas las causas, comparados con personas con un peso saludable’.

Si los microbios resultan ser relevantes, por lo menos en algunos casos de la obesidad, esto puede que cambie la manera en que el público piensa acerca de ser gordo.

Acompañado por las investigaciones continuadas en la genética de la obesidad, el estudio de otros factores biológicos puede que ayude a mitigar los estereotipos comunes de que las personas obesas son vagas y glotonas, y menos virtuosas que las personas delgadas.

Pero, siempre existe el peligro de poner demasiado énfasis en la importancia de los factores biológicos que hacen que algunas personas ganen de peso.

La biología establece las bases, lo que es de importancia crucial, pero no puede ignorarse el rol de la comida y el del ejercicio, dicen algunos expertos.

Otro peligro en enfatizar demasiado una posible explicación biológica, sea ésta genética, infectobesidad, u otra teoría aun no descubierta, es la implicación para todos de que el comportamiento es irrelevante.

Los gérmenes

De los trillones y trillones de células en un cuerpo humano — existen por lo menos 10 veces más células en una sola persona como existen estrellas en la Vía Láctea — de las que solamente un 10% son células humanas.

El otro 90% son células microbianas.

Esos microbios — término que abarca todas formas de organismos microscópicos, incluyendo bacterias, hongos, protozoos, y una nueva forma de vida, las arqueas — existen por todas partes.

Éstas se encuentran en los oídos, la nariz, la boca, la vagina, el ano, prácticamente en toda la piel, especialmente en las axilas, la ingle y entre los dedos de los pies.

La gran mayoría, sin embargo, vive en el intestino donde residen entre 10 a 100 trillones de ellos.

Los microbios colonizan nuestro cuerpo desde el momento en que nacemos y, al morir, éstos mismos nos consumen.

Conocidos, globalmente como la microflora intestinal o como la microbiota.

Los microbios, por su parte, asumen un número extraordinario de funciones en nuestro beneficio. Funciones que no podríamos consumar sin su ayuda.

Ellos asisten en la formación de los capilares que forman y nutren la pared intestinal.

Producen vitaminas, la tiamina en particular, la piridoxina y la vitamina K.

Proveen las enzimas necesarias para metabolizar el colesterol y los ácidos biliares.

Digieren polisacáridos vegetales complejos, la fibra contenida en los granos, frutas y vegetales, la que sería indigestible sin la asistencia provista.

Asimismo, los microbios asisten en la extracción de calorías de la comida que comemos, ayudando en el depósito de grasa para uso futuro, lo que le proporciona un rol en determinar si nuestra dieta nos hará gordos o flacos.

Durante la vida intrauterina los seres humanos están libres de microbios.

La colonización comienza durante el viaje del feto a través del canal del nacimiento, el cual está repleto de bacterias, muchas de entre ellas se alojan en la piel del bebé.

De ahí en adelante, con cada beso de la madre, el contacto con los pañales y todo lo que lo toca, más y nuevas bacterias se introducen en su sistema.

Cerca de la edad de dos años, la comunidad microbiana de los seres humanos está establecida.

Pero, de la misma manera, que solamente un porcentaje mínimo de nuestro genoma nos hace únicos, diferencias modestas en nuestra microflora, pueden resultar en diferencias pronunciadas entre las variaciones individuales.

Algunos intestinos puede que sean congénitamente más receptivos a ciertos microbios.

Lo que no se ha establecido es la razón que explica las variaciones individuales.

Algunos intestinos puede que sean constitutivamente más resistentes a ciertos microbios, por razones genéticas, o por el efecto de los microbios que existen en el entorno.

La mayor parte de la colonización ocurre en los primeros años, lo que explica la razón y el porqué los rastros de huellas digitales, de gemelos adultos que compartieran un entorno íntimo y una madre en la niñez, se parecen entre ellos más cercanamente, que lo que parecen sus esposos, con quienes se asociaron más adelante en sus vidas.

Nadie ha establecido si la comunidad bacteriana del intestino tiende a permanecer estable por toda la vida, lo que sí sabemos es que ciertos factores, del entorno, como el tomar antibióticos, pueden alterarlos de manera temporal.

Pare el uso de los antibióticos, y la flora retorna a su estado inicial — aunque, a veces, no lo hace.

En el año 2004, un grupo de microbiólogos dirigidos por David Relman en la Universidad de Stanford en Palo Alto, condujo el primer censo de la microflora intestinal.

Les tomó más de un año completarlo, cuando distinguieron 395 especies de bacterias los científicos creen que el conteo real, pude oscilar entre 500 especies y varias miles.

Que los organismos humanos son súpeorganismos es un hecho que progresivamente se ha estando determinando en nuestros días.

Nuestro metabolismo, representa una amalgama de atributos humanos y microbianos. Los científicos, en búsqueda de neologismos originales, lo llaman. ‘metagenoma’.

El estudio entre la microflora y la obesidad comenzó cuando se observara lo que sucede a ratones carentes de todos microbios.

Estos roedores sin gérmenes, criados en aislamiento estéril, tenían un 60% menos de grasa que los ratones ordinarios.

A pesar de que comieran vorazmente — usualmente más de un 30% de lo que los otros consumían — permanecían delgados.

Sin los microbios del intestino, ellos eran incapaces de extraer calorías de lo que comían.

Lo que ingerían pasó a través de sus cuerpos sin ser utilizado y sin convertirse en grasa.

Cuando los investigadores trasplantaron microbios intestinales a ratones sin gérmenes, los que eran desprovistos de gérmenes, comenzaron a metabolizar sus alimentos de mejor manera, extrayendo calorías eficientemente, y acumulando grasa para uso posterior.

En menos de dos semanas éstos eran tan gordos como todo ratón ordinario.

La relación entre las bacterias intestinales y el aumento de peso, por lo menos en algunos ratones se había establecido.

Veamos cómo esta hipótesis funciona

Tomemos el caso de la golosina norteamericana que se encuentra disponible por todas partes: los Cheerios.

La caja que los contiene dice que una taza de éstos contiene 110 calorías.

Pero, es muy posible, que no todos devengarán 110 calorías de una taza de este cereal.

Algunos extraerán más, otros, menos, dependiendo en la combinación particular de los microbios en sus intestinos.

Una dieta puede que tenga una cierta cantidad de energía absoluta, pero, la cantidad que puede ser extraída de la misma varía entre los individuos — no en maneras extremas — pero, si el balance energético se afecta por solo unas calorías diarias, en el transcurso del tiempo puede que tenga un impacto de mucho significado.

La realidad triste, es que aun estamos muy distantes al entendimiento que existe entre la función de la microflora intestinal y la obesidad.

Se podría pensar que una teoría microbiana de la obesidad pudiera alterar el modo de cómo piensan las personas acerca de la persona obesa. Quizás disminuir la percepción de que ser obeso es un fallo personal.

Pero, sentimientos anti-gordos, son muy difíciles de desarraigar. La realidad es que los son, ya que todos hacen mofa del obeso, abierta o cubiertamente.

Para muchos, la obesidad persiste como una flaqueza (no retruécano) de carácter.

Ellen Ruppel Shell, autora del libro The Hungry Gene, nos recuerda que la obesidad y la pereza son dos de los pecados capitales (véanse mis ponencias al respecto).

La idea de que la obesidad es algo que el obeso puede controlar es una que es muy prevalente entre los flacos. Pero, una idea que carece de bases para sustentarla.

Lo que hace que el dolor psíquico del obeso aumente y que sea muy difícil de mitigar, porque muy pocos desean ser gordos.

No es como si el obeso deseara excavar su propia tumba con un tenedor y un cuchillo, frente a un plato de comida apetitosa.

Esta misma actitud existe aun entre los que no son obesos.

Joan era una de las pacientes que participaron en un programa de pérdida de peso en Washington University que envió muestras de espécimen fecales durante el proceso de rebajar de peso (15 libras en el transcurso de un año, que recuperó cuando dejó de dietar) para que fueran analizadas por varios microbios.

Ella admite que está muy atareada con otras cosas para tener curiosidad acerca de su microflora, además de que sabe dónde poner la razón por su sobrepeso excesivo. No en los microbios sino en sí misma.

‘Yo soy la primera en admitir que no soy obediente, que no estoy haciendo uso de mi cuerpo como Dios manda. Yo sé lo que tengo que comer. Pero mi apetito no es saludable. Yo sé que no quiero ser obediente’. Ella admite.

Pero, no es solo acerca de ser obediente, La bioquímica de una persona obesa es muy diferente de la de una persona delgada.

Si una persona gorda rebaja al peso de una persona delgada, su bioquímica no es la misma.

Perder de peso es muy difícil, mantener el peso perdido es mucho más difícil, y, para algunas almas desafortunadas, el cuerpo mismo parece oponer su lucha.

Existe otra manera que los agentes biológicos pueden estar involucrados en la obesidad.

En este caso, no sólo son los microbios intestinales (la mayoría de éstos son bacterias) con los que coexistimos, sino los virus y otros patógenos que, ocasionalmente, nos atacan y nos enferman.

Ésta es la subespecialidad que se llama la infectobesidad.

La idea de esta rama del conocimiento se remonta al 1988, cuando Nikhil Dhurandhar era un médico joven estudiando para obtener su doctorado en bioquímica en la Universidad de Bombay.

Él tomaba té con su papá — asimismo un médico, y director de la clínica universitaria — y con un viejo amigo de la familia, S. M. Ajinkya, un patólogo en el Colegio Veterinario de Bombay.

Ajinkya describía un virus que estaba destruyendo miles de pollos por toda la India, que él había descubierto y al cual llamó SMAM-1, las siglas de su nombre y las de sus colegas.

En las autopsias, dijo el veterinario, los pollos infectados con SMAM-1 revelaban hígados y riñones pálidos, y aumentados en tamaño, una glándula del timo atrófica y grasa abdominal en exceso.

El hallazgo de la grasa abdominal despertó la curiosidad de Dhurandhar.

‘Si un pollo muere de una infección, habiendo consumido sus reservas nutritivas, debe de tener menos grasa, no más’, se dijo a sí mismo.

Así que decidió pedir permiso para conducir un pequeño experimento en la escuela de veterinaria.

Trabajando con unos veinte pollos, Dhurandhar, entonces de 28 años de edad, infectó la mitad con SMAM-1.

A todos los alimentó con la misma cantidad de comida, pero solamente los pollos infectados se volvieron obesos.

De manera extraña, a pesar de su exceso de grasa, los pollos infectados obesos, tenían niveles bajos de de colesterol y triglicéridos en la sangre — lo opuesto de lo que sería en los seres humanos, cuyos niveles de triglicéridos y colesterol aumentan a medida que engordan.

Después de este estudio piloto, Dhurandhar, condujo otro estudio más grande, esta vez con 100 pollos, que confirmó su hallazgo de que SMAM-1 causa la obesidad en los pollos infectados.

La pregunta que le preocupaba al científico era: ¿es lo mismo con los seres humanos?

En su clínica el médico examinó las muestras de sangre de 52 pacientes obesos.

Diez de los cuales — casi el 20% — demostraron evidencia de anticuerpos de haber sido infectados previamente con el virus SMAM-1 que era un virus que no se suponía que anteriormente, hubiese infectado seres humanos.

En adición, los pacientes que habían sido infectados, pesaban de promedio unas 33 libras más que los que nunca lo habían sido. Pero, más sorprendente fue el hallazgo de que éstos tenían niveles de colesterol y triglicéridos más bajos.

Los mismos hallazgos paradójicos que tuvieron los pollos.

Estos hallazgos violaban tres nociones de conocimiento convencional: El primero que los virus no causan la obesidad, segundo que la obesidad resulta en incrementos de los niveles de triglicéridos y colesterol y — más importante — que los virus avícolas no infectan los seres humanos.

La lucha de Dhurandhar contra los conocimientos convencionales, en sus teorías de que la causa de la obesidad está ligada a las infecciones virales, nos recuerda de las batallas que libraran dos científicos australianos, quienes en el siglo pasado propusieron una causa infecciosa para una enfermedad crónica, en este caso la bacteria que causa las úlceras pépticas.

Los australianos encontraron escepticismo desde el principio, pero, eventualmente, acumularon la evidencia suficiente para que fuera imposible ignorar la conexión entre las úlceras y la bacteria, el Helicobacter pylori.

Ayudó, que uno de los investigadores Barry J. Marshall. Se tragó un cultivo puro de S. pylori — cayendo víctima de inmediato de un caso de gastritis, el primer estado para el desarrollo de una úlcera.

Por su hallazgo, Marshall y su colaborador, J. Robin Warren, ganaron el Premio Nobel en el 2005.

Ya en los EEUU, y como el virus SMAM-1 no podía ser importado en ese país, el científico decidió investigar un agente relacionado con este: el adenovirus humano.

Por simple buena suerte, sucedió que el primer tipo de adenovirus que investigaran, Ad-36, resultó ser muy engordante.

Para ese entonces, ya se habían aislado varios patógenos que causaban la obesidad en animales de laboratorio.

Con Ad-36, una serie de animales experimentales habían engordado enormemente: pollos, monos, y ratas entre varias otras especies habían ganado mucho peso.

Los monos eran los más dramáticos en este respecto. En menos de siete meses de adquirir la infección, un 100% había alcanzado la obesidad extrema.

Otras cepas del adenovirus humano, se ensayaron en otras localidades, Ad-5 causó la obesidad en ratones, Ad-37 la causó en pollos, mientras que Ad-2 y Ad-31, no fueron capaces de inducir la obesidad.

En el 2004, los investigadores estaban listos para experimentar con los seres humanos.

Todos los cincuenta tipos conocidos de adenovirus humanos causan infecciones que son usualmente ligeras y transitorias, del tipo que las personas ignoran como si fueran un resfriado ligero o una indigestión.

Los síntomas son tan leves que las personas no recuerdan haber estado enfermas.

Pero, aún con un virus tan inocuo, sería poco ético para un científico, inocular deliberadamente a otra persona con el virus para ver si esa persona engorda. Lo único que quedaba por hacer era desarrollar una prueba de laboratorio para determinar la presencia en la sangre de los anticuerpos de Ad-36, en personas que fueran sospechadas de haber tenido contacto con este agente infeccioso.

Los científicos localizaron 502 voluntarios deseosos de ser evaluados por los anticuerpos.

360 de ellos eran obesos y 142 no lo eran.

De los sujetos delgados, 11% tenían anticuerpos para Ad-36, indicando una infección en algún tiempo pasado.

Entre los voluntarios obesos, el 30 por ciento tenía anticuerpos — una diferencia significativa que no era sólo chance.

En adición, los sujetos que eran anticuerpo-positivos, pesaban más, de manera significativa, que los no habían sido infectado.

Loes que eran anticuerpo-positivos, asimismo tenían valores de colesterol y triglicéridos que eran significativamente más bajos que los de los sujetos que eran anticuerpo-negativos — exactamente el caso con los pollos — un hallazgo que permaneció constante fueran obesos o no.

Los científicos controlaron por factores del entorno y genéticos logrando satisfacer los requerimientos para establecer que los resultados obtenidos eran debido a la infección con el adenovirus imputado.

La razón por la cual este virus crea esta perturbación a largo plazo, permanece desconocida.

Los investigadores desconocen si el virus provoca la multiplicación o aumenta el tamaño de las células grasas o si trastorna los centros hipotalámicos del apetito, como ocurre a algunas personas que han sufrido de meningitis.

Muchas preguntas han sido propuestas acerca del rol que el sistema inmune juega en este tipo de obesidad, sin haber obtenido ninguna respuesta.

Para muchos críticos de este tipo de investigación, todo consiste en desperdiciar dinero en búsqueda de respuestas ya conocidas.

Muchos repiten la idea del genotipo económico que nos enseña que hace mucho tiempo ser gordo nos proporcionaba una ventaja evolutiva, ya que nuestros antepasados vivían en medio de ciclos catastróficos de escasez comestible que compensaban acumulando grasa cuando la abundancia relativa llegaba.

Los que fueran capaces de acumular la mayor cantidad de grasa posible, pasarían esta adaptación a sus descendientes, mejorando sus chances de supervivencia.

Este mecanismo evolucionó para sobreviviéramos los inviernos, mientras que ahora vivimos en una eterna primavera.

Con la comida tan ampliamente disponible, esta adaptación es una desventaja.

Las teorías abundan. En el número de junio pasado de The International Journal of Obesity se listan diez factores que pueden contribuir al desarrollo de la obesidad, entre éstos se mencionan la privación del sueño, el aumento del uso de las drogas psicoactivas y el mayor uso del aire acondicionado.

Lo que deja en el frío a los científicos que luchan por obtener una fórmula mágica que los asista en descubrir la ‘bala de plata’ que cure la obesidad por medio del uso de una pastilla.

Mientras tanto, si uno desea perder de peso, aún tiene que resignarse a reducir y controlar lo que come dedicando atención debida al ejercicio.

Janet S. es una de esas personas. Treinta años luego de haber perdido el peso con la cirugía que le hicieron, y 170 libras más ligera que cuando ella comenzara, todavía tiene que restringir lo que come para prevenir que todo el peso perdido retorne.

Janet se queja que vivirá el resto de su vida sin poder comer como comen los demás.

La situación de Janet es típica de todos quienes pierden de peso. Es muy difícil mantener el peso perdido.

Para la mayoría mantener el peso perdido significa padecer de hambre, lo que es una sensación muy desagradable.

La comida que debiera ser un elemento benigno, eventualmente, se convierte en el enemigo, lo que resulta ser contraproducente, porque quienes sufren del hambre piensan en comer constantemente.

Los mensajes de los dietistas son confusos porque ellos no consideran las realidades de que cada persona con sobrepeso es muy diferente a las demás.

En resumen

Todos los días encontramos a personas que han perdido toda esperanza de algún día poder ser delgadas, y comer como comen ‘los demás’.

Las dietas que han tratado, los gimnasios y los spas que han frecuentado les auguran éxitos que resultan siempre ser efímeros y desalentadores.

Muchos, debido a múltiple razones caen bajo la ‘magia’ seductora del bisturí, para pasar el resto de sus vidas lamentando su destino como lo hace Janet S.

La solución final no resta en métodos mecánicos ni en ideas estrambóticas.

Resta en un reconocimiento de que el proyecto ‘ser delgado’ es un asunto que supone toda una vida de dedicación, vigilancia y esfuerzo.

Imagen

La túnica rosada por Tamara de Lempicka.